Imagen del Inmaculado Corazón de María regresa a Bojayá tras su restauración

La escultura, que sobrevivió a uno de los episodios más dolorosos del conflicto armado colombiano, fue intervenida durante cerca de dos meses.
“Las víctimas de Bojayá descansen en paz”, este fue el lema escogido para darle el último adiós a las 77 personas que murieron. Crédito: Colprensa

El Inmaculado Corazón Mutilado de María regresó a la comunidad de Bellavista Nuevo, en Bojayá, Chocó, después de un proceso de restauración que buscó recuperar su apariencia original sin borrar las marcas de la violencia que sufrió durante la masacre del 2 de mayo de 2002.

La escultura, que sobrevivió a uno de los episodios más dolorosos del conflicto armado colombiano, fue intervenida durante cerca de dos meses por un equipo de profesionales en conservación y restauración, con el acompañamiento técnico del Ministerio de Cultura.

La obra fue entregada el pasado 23 de septiembre a monseñor Wiston Mosquera Moreno, de la Diócesis de Quibdó, propietaria de la imagen. Al día siguiente, regresó a Bellavista Nuevo, donde fue recibida por integrantes de la Parroquia San Pablo Apóstol, el Colectivo Mujeres Guayacán, el Comité 2 de Mayo y la congregación de Agustinas Misioneras.

Una restauración que conserva las huellas de la violencia

Uno de los principales criterios de la intervención fue mantener la imagen sin sus manos. Aunque la restauración buscaba recuperar su apariencia anterior a la masacre, los responsables determinaron que reponer las partes faltantes significaría eliminar una evidencia material de lo ocurrido.

Para tomar esta decisión, el equipo tuvo en cuenta los estudios técnicos realizados a la escultura, fotografías anteriores al ataque y los testimonios de personas que conocieron y veneraron la imagen antes de los hechos violentos.

El proceso contó con la participación de la comunidad, cuyos vínculos religiosos, históricos y afectivos con la escultura fueron considerados al definir los trabajos de recuperación.

La decisión también mantiene la coherencia con el tratamiento del Cristo Mutilado de Bojayá, otra imagen afectada durante la masacre. Ambas piezas conforman un conjunto patrimonial y fueron declaradas Bienes de Interés Cultural del ámbito nacional.

Nuevas medidas para proteger el patrimonio

Con el regreso de la imagen, también se implementaron condiciones para garantizar su conservación y facilitar su contemplación por parte de habitantes y visitantes.

Tanto el Inmaculado Corazón Mutilado de María como el Cristo Mutilado de Bojayá cuentan ahora con unidades de exhibición y almacenamiento destinadas a protegerlos. Además, se instalaron elementos museográficos que explican la historia de las esculturas y su proceso de reconocimiento patrimonial.

La recuperación de estas piezas trasciende su dimensión religiosa: ambas forman parte de la memoria colectiva de Bojayá y conservan el recuerdo de las víctimas de la masacre. Su preservación busca mantener vivo ese testimonio para las nuevas generaciones.

Clave del tema en cuatro preguntas:

¿Dónde está la imagen del Inmaculado Corazón Mutilado de María?

Regresó a Bellavista Nuevo, Bojayá, Chocó, después de un proceso de restauración acompañado por el Ministerio de Cultura.

¿Por qué la imagen conserva sus manos mutiladas?

Su ausencia es una evidencia de la masacre del 2 de mayo de 2002 y representa la memoria de la violencia sufrida por la comunidad.

¿Cómo se realizó la restauración?

Durante cerca de dos meses, especialistas trabajaron con estudios técnicos, fotografías antiguas y testimonios de habitantes para recuperar la apariencia original de la escultura sin borrar sus huellas históricas.

¿Qué medidas se adoptaron para protegerla?

La imagen y el Cristo Mutilado de Bojayá cuentan con unidades de exhibición y almacenamiento, además de elementos museográficos que explican su historia y valor patrimonial.