Colombia reportó 661 brotes de Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA) durante el 2025, con un saldo de 7.394 personas enfermas y más de 31.000 expuestas, según cifras preliminares del Instituto Nacional de Salud (INS).
El fenómeno no se limita a la comida callejera, sino que también involucra alimentos preparados en casa, en el trabajo o adquiridos en supermercados.
Regiones más afectadas
Las regiones Andina y Caribe concentran la mayor cantidad de casos. Antioquia encabeza la lista con 96 brotes (14,5 %), seguida por Cesar (52), Cali (51), Bogotá (39) y Nariño (36).
El 46 % de los brotes ocurrió dentro de los hogares, mientras que restaurantes representaron el 16,3 % y otros espacios el 13,9 %.
Bacterias que generan enfermedades
En 2025, el INS confirmó 132 brotes con agentes identificados. Casi la mitad fueron causados por escherichia coli (48,5 %), bacteria asociada a contaminación fecal y fallas de higiene.
En diálogo con Bienestar FM, Andrea Cortés, microbióloga de la Universidad Manuela Beltrán, dijo que ese microorganismo puede llegar a los alimentos por aguas de riego no potable o por una inadecuada manipulación tras el uso del baño.
La experta indicó que otros agentes también fueron identificados. El staphylococcus aureus representó el 11,4 % de los casos y suele encontrarse en la piel, nariz y garganta.
Los coliformes fecales (6,8 %) indican una contaminación con materia fecal, mientras que la salmonella spp. (5,3 %) se asocia a huevos crudos, pollo mal cocido y lácteos no pasteurizados. La bacteria bacillus cereus (4,5 %) aparece en arroz y pastas dejadas a temperatura ambiente, incluso después de recalentarlas.
Alimentos listos para consumo y fallas en cadena de frío
Los alimentos listos para el consumo encabezaron la lista con el 27,7 % de los brotes, incluyendo ensaladas empacadas, embutidos, comidas refrigeradas y sándwiches. Estos productos no se someten a altas temperaturas que reduzcan el riesgo microbiológico, lo que aumenta la probabilidad de contaminación si la manipulación es inadecuada.
Los productos cárnicos (23,1 %) y los lácteos (18,5 %) también estuvieron entre los más implicados. Una de las fallas frecuentes es la ruptura de la cadena de frío, especialmente en alimentos con alto contenido de proteínas y agua, donde los microorganismos encuentran condiciones favorables para multiplicarse.
Las ETA pueden provocar diarrea intensa, vómito, fiebre, dolor abdominal y deshidratación, pocas horas después del consumo. En niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas, estas infecciones pueden derivar en hospitalizaciones, complicaciones graves e incluso la muerte.
Para reducir riesgos, los expertos recomiendan lavado adecuado de manos, cocción completa de carnes y huevos, mantener refrigeración constante, usar agua potable y desconfiar de alimentos mal refrigerados. Según la Organización Mundial de la Salud, las ETA afectan a 600 millones de personas y causan 420.000 muertes anuales en el mundo.