Un hallazgo científico en el departamento del Quindío está aportando nuevas pistas para desarrollar tratamientos contra el cáncer de colon en el mundo, a partir de plantas que son utilizadas en la medicina tradicional colombiana.
El estudio surge de una investigación que hace parte del Doctorado en Ciencias Biomédicas de la Universidad del Quindío y cobra relevancia por el impacto del cáncer colorrectal en la salud pública.
Los investigadores destacan la evidencia científica sobre el potencial de dos plantas ampliamente conocidas, para enfrentar una enfermedad que cada año afecta a cerca de dos millones de personas en el planeta, oficialmente catalogada como el tercer cáncer más diagnosticado y una de las principales causas de mortalidad por cáncer a nivel nacional e internacional.
El trabajo que se desarrolló durante cuatro años, permitió evaluar el comportamiento de extractos de flor de muerto (Tagetes patula) y el jengibre (Zingiber officinale), sobre células de cáncer de colon cultivadas en laboratorio. Se logró establecer que conservan compuestos bioactivos capaces de inducir la muerte de células tumorales de colon.
Detalles del proceso con las platas en laboratorio
Yenni Leandra Rodríguez Ruíz, licenciada en Biología y Educación Ambiental, magíster en Procesos Agroindustriales y estudiante de último semestre del Doctorado en Ciencias Biomédicas de la Universidad del Quindío, bajo la dirección de la doctora Nelsy Loango Chamorro y el doctor Johanny Aguillón Osma, indicó que allí simularon el proceso de digestión humana donde comprobaron la capacidad de estas plantas para atacar las células tumorales.
“Obtuvimos una mezcla de compuestos que potencialmente pueden dirigirse al colon y ejercer allí un efecto biológico. Posteriormente, realizamos análisis en líneas celulares sanas y tumorales y evidenciamos que, especialmente, el extracto de Tagetes patula conserva un efecto citotóxico sobre las células tumorales e induce apoptosis, es decir, muerte celular programada”, explicó Yenni Leandra Rodríguez.
Y es que como parte del estudio, los investigadores realizaron una caracterización fitoquímica de los compuestos presentes en los extractos vegetales y posteriormente los sometieron a un proceso de digestión gastrointestinal simulada para evaluar si sus componentes sufrían modificaciones durante el tránsito por el sistema digestivo.
Yenni Rodríguez aclaró que los ensayos se realizaron únicamente en cultivos celulares y no en pacientes, por lo que el hallazgo no significa que exista un nuevo tratamiento disponible aun. Sin embargo, destacó que la investigación aporta evidencia científica que posteriormente podría ser usada en humanos.
Importancia del estudio en los futuros tratamientos médicos
“El principal aporte es encontrar en estas especies de uso común en la medicina tradicional un potencial agente terapéutico a futuro para el cáncer de colon, una enfermedad de alta prevalencia tanto en nuestra población como en el mundo”, puntualizó la investigadora.
Según el Observatorio Global del Cáncer, solo en 2022 se diagnosticaron cerca de 1,93 millones de nuevos casos y más de 904.000 personas murieron por esta enfermedad en el mundo, afectando tanto a hombres como a mujeres, cifras que reflejan la necesidad de seguir avanzando en el desarrollo de tratamientos más eficaces.
Aunque la investigación aún está en una fase experimental, los resultados abren una nueva línea de estudio para el desarrollo de futuros tratamientos contra esta enfermedad, además, el proyecto contó con el apoyo de la Universidad Autónoma de Querétaro, en México, y del Instituto Tecnológico Metropolitano de Medellín.
Claves del tema, en cuatro preguntas:
¿Cuáles son las plantas utilizadas en el estudio?
Evaluaron el comportamiento de extractos de flor de muerto (Tagetes patula) y el jengibre (Zingiber officinale), sobre células de cáncer de colon cultivadas en laboratorio.
¿Qué arrojó la investigación tras las pruebas de laboratorio?
Se logró establecer que estas dos plantas conservan compuestos bioactivos capaces de inducir la muerte de células tumorales de colon.
¿Cuánto tiempo duró la investigación y donde se realizó?
El trabajo se desarrolló durante cuatro años en el centro de Ciencias Biomédicas de la Universidad del Quindío.
¿Hay más universidades involucradas en la investigación?
El proyecto contó con el apoyo de la Universidad Autónoma de Querétaro, en México, y del Instituto Tecnológico Metropolitano de Medellín.