Cáncer de mama en Colombia: estudio revela brechas en prevención y detección temprana

El primer Índice de Concientización sobre Salud Mamaria en Colombia encontró que solo el 22 % de las mujeres encuestadas presenta niveles altos o muy altos de conocimiento sobre el cuidado de sus mamas. El estudio también evidenció brechas en controles, mamografías y acceso a información para la detección temprana del cáncer de mama.
Luz Ángela Rojas Bernal, psiquiatra y voluntaria de la Fundación Ámese, relató en el programa Sin Filtro de La FM cómo afrontó el diagnóstico de cáncer de mama, la quimioterapia y la pérdida del cabello. Crédito: Diseñado por Magnific + www.magnific.com

Hablar de salud mamaria no implica únicamente referirse al cáncer de mama. También supone conocer el propio cuerpo, identificar factores de riesgo, comprender la importancia de los controles médicos y saber cuáles son las rutas disponibles para acceder a los servicios de salud.

Sin embargo, en Colombia persisten importantes brechas de información y conocimiento. Así lo revela el primer Índice de Concientización sobre Salud Mamaria en Colombia, desarrollado por Avon, Fundación Instituto Natura y Quiddity, que buscó identificar qué tanto conocen las mujeres sobre su salud mamaria y cuáles son sus prácticas frente a la prevención y detección temprana.

El estudio consultó a 600 mujeres mayores de 18 años mediante encuestas en línea realizadas durante junio y julio de 2026. Los resultados muestran que solo el 22 % alcanza niveles altos o muy altos de concientización, mientras que el 40 % se ubica en un nivel bajo y el 21 % en un nivel muy bajo.

Hay conciencia sobre el cáncer, pero no siempre se traduce en acciones

Uno de los principales hallazgos del índice es la diferencia entre reconocer la importancia de la detección temprana y convertir ese conocimiento en prácticas concretas de cuidado.

El 90 % de las mujeres encuestadas considera que el cáncer de mama tiene cura, mientras que el 76 % reconoce que la detección temprana aumenta las posibilidades de curación.

A pesar de este nivel de reconocimiento, seis de cada diez mujeres aseguran realizar consultas de control ginecológico con una frecuencia superior a dos años. A su vez, siete de cada diez cumplen con los exámenes que les son solicitados después de una consulta.

Para Olga Lucía Sánchez Poveda, gerente de Fundación Instituto Natura Colombia, el objetivo es cambiar la manera en que tradicionalmente se aborda la salud mamaria.

“Normalmente hemos abordado desde la enfermedad, desde el miedo”, explicó Sánchez, quien planteó la necesidad de avanzar hacia una gestión del cuidado de la salud mamaria que permita a las mujeres conocer los factores de riesgo, las formas de detección temprana y las rutas de atención.

Destacó que cuidar la salud mamaria también implica conocer los derechos en salud y entender cómo acceder al sistema. En ese sentido, señaló que no basta con tener información, sino que es necesario convertirla en acciones concretas.

La mamografía sigue siendo un punto clave

El estudio también encontró diferencias importantes relacionadas con la realización de mamografías.

El 54 % de las mujeres encuestadas todavía no se ha realizado este examen, aunque la proporción cambia significativamente entre las mayores de 50 años: el 88 % de ellas ya se ha realizado al menos una mamografía.

Entre quienes se han practicado el examen, las principales razones fueron la rutina de control, con 45 %, y haber alcanzado la edad indicada, con 32 %.

De acuerdo con el material presentado, en Colombia se recomienda que las mujeres entre los 50 y los 69 años se realicen una mamografía de tamización cada dos años.

Para Sánchez, la salud mamaria debe abordarse como una práctica cotidiana y no únicamente desde el temor a una enfermedad. La idea, explicó, es que las mujeres conozcan los controles, los factores de riesgo y las rutas existentes para acceder a atención.

Cáncer de mama: especialistas advierten sobre diagnósticos en mujeres más jóvenes

Durante la presentación del índice, Cynthia Fuentes, médica oncóloga de la Fundación Cardio Infantil y Clínica La Colina, llamó la atención sobre el comportamiento del cáncer en Colombia y, particularmente, sobre los diagnósticos de cáncer de mama en mujeres menores de 45 años.

La especialista señaló que, aunque el aumento de los diagnósticos también está relacionado con una mayor capacidad de detección, se ha observado una tendencia que requiere atención: cada vez se identifican más casos en mujeres jóvenes.

Según Fuentes, esta situación tiene implicaciones que van más allá de la enfermedad, pues puede afectar la calidad de vida, la productividad y los proyectos personales y familiares de las pacientes.

La oncóloga explicó que el aumento de los diagnósticos tiene diferentes componentes. Por una parte, existen avances en las estrategias de detección y en las campañas de concientización; por otra, también se observa un incremento de los casos que continúa siendo objeto de estudio.

Un bulto no es la única señal de alerta

Uno de los mensajes destacados por la especialista fue la importancia de conocer otros posibles cambios en las mamas.

La aparición de un bulto continúa siendo uno de los signos más conocidos, pero Fuentes explicó que no es la única manifestación que debe tenerse en cuenta.

Entre las señales que requieren valoración médica mencionó:

  • Enrojecimiento de la mama.
  • Dolor de causa no clara.
  • Secreción por el pezón.
  • Inversión del pezón.
  • Cambios inusuales en la piel.
  • Alteraciones en la textura de la mama, incluida la denominada apariencia de “piel de naranja”.
  • Aparición de una masa o bulto.

La especialista hizo énfasis en que estos cambios no necesariamente significan que exista cáncer, pero sí justifican una evaluación médica para determinar su causa.

La detección temprana no debe depender de la aparición de síntomas

La médica especialista también señaló que uno de los retos consiste en comprender que el cáncer de mama puede atravesar etapas tempranas sin producir síntomas evidentes.

Por ello, insistió en la importancia de las estrategias de tamizaje y los controles médicos, en lugar de esperar exclusivamente a que aparezca una señal de alarma.

También recomendó prestar especial atención a los antecedentes familiares. Si una mujer tiene familiares cercanos que han tenido cáncer de mama, especialmente cuando el diagnóstico ocurrió a una edad temprana, debe informar esta situación a su médico para determinar qué controles corresponden en su caso.

La valoración profesional puede determinar si se requiere una mamografía, una ecografía u otro examen, dependiendo de las características y antecedentes de cada paciente.

Las brechas también dependen de las condiciones socioeconómicas

El Índice de Concientización sobre Salud Mamaria encontró que las diferencias no son iguales para todas las mujeres.

El nivel socioeconómico marca diferencias en el conocimiento, las percepciones y las prácticas relacionadas con la salud mamaria, lo que plantea la necesidad de desarrollar estrategias que tengan en cuenta las distintas realidades y las condiciones de acceso a información, orientación y servicios de salud.

Para las organizaciones responsables del estudio, esta información puede servir como punto de partida para orientar nuevas acciones y medir cómo evolucionan las brechas a lo largo del tiempo.

“Si hay mama, hay conversación”

Como parte de esta iniciativa, Avon y Fundación Instituto Natura presentaron la campaña “Si hay mama, hay conversación”, que busca promover conversaciones sobre salud mamaria y detección oportuna.

La propuesta parte de la idea de que el miedo y la incertidumbre pueden transmitirse entre mujeres, pero también la confianza y la información.

A través de Avon Por Ellas, la organización busca ampliar el acceso a conversaciones sobre el cuidado de la salud mamaria y generar herramientas que permitan abordar estos temas de manera cercana y cotidiana.

Diana Gaitán, gerente de Marketing del Mercado Andino de Avon, señaló que el reto es lograr que los resultados del índice se conviertan en acciones y que la conversación sobre salud mamaria sea permanente, cercana y accesible.

El objetivo, de acuerdo con las organizaciones, es que los hallazgos permitan sumar a mujeres, familias, profesionales de la salud, instituciones, empresas y organizaciones en torno a una mayor conciencia sobre el cuidado mamario.

Así, el primer Índice de Concientización sobre Salud Mamaria plantea un desafío que va más allá de conocer cifras: convertir la información en hábitos, controles oportunos y decisiones informadas. Para ello, especialistas y organizaciones coinciden en la importancia de conocer el propio cuerpo, identificar factores de riesgo, mantener los controles indicados y consultar ante cualquier cambio que genere preocupación.

Cuatro preguntas y respuestas:

¿Qué reveló el primer Índice de Concientización sobre Salud Mamaria en Colombia?

El estudio encontró que seis de cada diez mujeres presentan niveles bajos o muy bajos de concientización sobre la salud mamaria. Solo el 22 % alcanzó niveles altos o muy altos de conocimiento.

¿Las mujeres reconocen la importancia de detectar a tiempo el cáncer de mama?

Sí. El 90 % de las encuestadas considera que el cáncer de mama es curable y el 76 % reconoce que detectarlo de manera temprana aumenta las posibilidades de curación. Sin embargo, el estudio evidenció una brecha entre el conocimiento y las prácticas de cuidado.

¿Qué encontró el estudio sobre los controles médicos y las mamografías?

Seis de cada diez mujeres indicaron que realizan controles ginecológicos con una frecuencia inferior a una vez cada dos años. Además, el 54 % nunca se ha realizado una mamografía. Entre las mujeres mayores de 50 años, el 88 % afirmó haberse realizado al menos una.

¿Qué señales de alerta pueden indicar la necesidad de consultar a un médico?

Además de la presencia de un bulto, pueden presentarse señales como enrojecimiento, dolor sin explicación, secreción por el pezón, inversión del pezón o cambios inusuales en la piel, incluida una textura similar a la “piel de naranja”. El llamado de los especialistas es no esperar a tener síntomas para realizar los controles correspondientes.