Territorios del Caquetá, Meta y Chocó, apuestan por la transformación productiva de sus comunidades

ABRIGUE conecta ciencia y saber tradicional para impulsar agroecología y bioeconomía en esas regiones del país.
Crédito: La FM - David Rincón

Comunidades de Caquetá, Meta y Chocó, fueron protagonistas en la socialización de los avances del programa ABRIGUE, una iniciativa que durante cinco años ha impulsado la agroecología y la bioeconomía como alternativas sostenibles frente al cambio climático.

El proyecto ha beneficiado a más de 500 familias en distintas regiones del país, fortaleciendo procesos productivos locales y conocimientos tradicionales.

Testimonios

Desde el municipio de La Montañita, en Caquetá, Mariela Bermeo destacó el trabajo de las mujeres de su comunidad.

“Trabajamos con una asociación de 55 mujeres y más de 200 familias transformando la canangucha. De esta fruta sacamos aceite con propiedades como provitamina A y también harina con la que hacemos tortas, bizcochos y otros productos”, dijo.

En el Chocó, comunidades del corregimiento El Valle también compartieron sus procesos productivos alrededor del coco.

“Lo transformamos en aceite, cocadas, harinas y otros productos que sirven para nuestra alimentación y para comercializar en otras partes del país”, explicaron integrantes de la asociación de productores de Playa Cuevita, conformada por 25 familias.

Inversión

El programa ABRIGUE ha sido liderado con el respaldo de la Unión Europea y el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI, con una inversión cercana a los cuatro millones de euros.

El embajador de la Unión Europea en Colombia, François Roudié, resaltó el impacto de la iniciativa y señaló que “la idea es conectar la ciencia con las prácticas de la gente del campo, combinando el conocimiento científico con el saber ancestral para mejorar la calidad de vida”.

Además, subrayó que “tenemos una excelente relación política y comercial con Colombia, con acuerdos que funcionan muy bien y que queremos seguir fortaleciendo con el próximo gobierno”.

Producción

Por su parte, la ministra de Ambiente, Irene Vélez, explicó que “ABRIGUE buscó que las fronteras forestales y marinas fueran productivas y sostenibles, generando economías resilientes frente al cambio climático”.

La funcionaria también advirtió sobre el contexto climático del país de cara a los próximos meses. “Tenemos una alta probabilidad de fenómeno de El Niño, lo que implicaría escasez de lluvias y olas de calor, por eso todos los sectores deben prepararse y hacer un uso eficiente del agua y la energía”, aseguró.

Impacto

Desde el Instituto SINCHI, su directora Luz Marina Mantilla señaló que el proyecto permitió “conectar los territorios, las familias y la ciencia con un propósito común”, impactando a más de 580 familias en diferentes regiones.

El programa deja como resultado un modelo de desarrollo que integra comunidad, ciencia y cooperación internacional y que busca seguir fortaleciéndose como una herramienta para enfrentar el cambio climático y promover economías rurales resilientes en Colombia.