Carolina Herrera define las combinaciones clave para vestir en 2026

La firma Carolina Herrera presentó en Madrid las combinaciones y piezas que marcarán la vestimenta femenina en 2026.
Desfile de Carolina Herrera en la Plaza Mayor de Madrid, donde se presentó la colección primavera/verano 2026. Crédito: Ltf Magazine

La trayectoria de Carolina Herrera ha estado ligada a una idea constante de vestimenta femenina basada en estructura, equilibrio y continuidad. Desde sus inicios en Nueva York, la diseñadora consolidó una propuesta que prioriza líneas claras y combinaciones pensadas para distintos contextos. Esa visión se mantiene vigente y vuelve a tomar forma en las pautas que la firma propone para 2026.

Nacida en Caracas el 8 de enero de 1939, Herrera creció en un entorno cercano al arte y la moda europea. Su contacto temprano con desfiles de casas como Balenciaga y Lanvin influyó en su forma de observar la ropa. Aunque su debut como diseñadora llegó pasados los 40 años, su experiencia previa en comunicación y moda le permitió comprender el funcionamiento del sector y construir una propuesta coherente.

Desde su primera colección presentada en 1981 en el Metropolitan Club de Nueva York, la firma se identificó por el uso de combinaciones basadas en sastrería, proporciones definidas y piezas que no dependen de cambios rápidos de tendencia. Esa lógica sigue presente en la colección primavera/verano 2026, presentada por el director creativo Wes Gordon.

Primavera/verano 2026 y el escenario de Madrid

La colección primavera/verano 2026 marcó un momento relevante para la casa de moda al presentarse fuera de Nueva York. El desfile tuvo lugar en la Plaza Mayor de Madrid, un espacio elegido para mostrar cómo las prendas dialogan con la ciudad y el movimiento cotidiano. La pasarela permitió observar combinaciones pensadas para el uso diario y para contextos formales, sin alterar la identidad de la firma.

Las propuestas se centraron en el cruce de colores, volúmenes y tejidos, con referencias visibles a elementos culturales españoles integrados al lenguaje habitual de la marca. La elección del lugar reforzó la idea de una vestimenta adaptable a distintos entornos urbanos.

Flores como eje de combinación

Las flores ocuparon un lugar central dentro de las combinaciones propuestas para 2026. Aparecieron tanto en estampados como en aplicaciones textiles que cubrieron vestidos y conjuntos completos. La paleta incluyó tonos como rojo, amarillo y púrpura, utilizados para estructurar la prenda y no solo como recurso decorativo.

Estas combinaciones plantean el uso de motivos florales en piezas principales, acompañadas por accesorios y calzado de líneas simples, lo que permite que el estampado sea el punto de referencia del conjunto.

Volantes y construcción de siluetas

Otra de las combinaciones destacadas fue la incorporación de volantes en vestidos cortos y en prendas de capas superpuestas. Estos elementos se integraron a siluetas redondeadas que modifican el volumen sin alterar la estructura general de la prenda.

Las propuestas sugieren combinar este tipo de vestidos con piezas lisas o monocromas, manteniendo un balance entre forma y movimiento, una constante en el trabajo de la firma.

Encaje en contraste bicolor

El encaje fue presentado como un tejido adaptable a nuevas lecturas. En la colección se utilizó en combinaciones bicolor, principalmente en vestidos que alternan franjas claras y oscuras. La transparencia se empleó como recurso estructural, no ornamental.

Estas combinaciones muestran al encaje como una opción para el uso diurno o nocturno, dependiendo de los accesorios y del calzado que acompañen la prenda.

La camisa blanca como pieza base

La camisa blanca volvió a ocupar un lugar clave dentro de las combinaciones aprobadas por la firma. Para 2026, se presentó en versiones amplias, como vestido o combinada con pantalones oscuros y faldas rectas.

La propuesta reafirma esta prenda como un punto de partida para múltiples combinaciones, capaz de adaptarse a contextos laborales, sociales y formales sin perder su función principal dentro del guardarropa.

Lunares en clave urbana

Los lunares completaron las combinaciones de la temporada con vestidos en blanco y negro. El estampado se utilizó en cortes rectos y columnas largas, pensadas para eventos y actos formales.

Esta elección reafirma el interés de la firma por integrar referencias culturales en propuestas de uso contemporáneo, manteniendo coherencia con el resto de la colección.