Los dulces que recogen los niños la noche de Halloween, pueden convertirse en un desafío para su salud si los consumen en exceso.
Una chupeta, unas galletas y varios caramelos pueden sumar cantidades importantes de azúcar en poco tiempo, por lo que los especialistas recomiendan que los padres supervisen el consumo y distribuyan las golosinas en porciones pequeñas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir el consumo de azúcares libres a menos del 10 % de la ingesta calórica diaria y señala que una reducción por debajo del 5 % puede aportar beneficios adicionales para la salud.
La cantidad concreta depende de las necesidades energéticas de cada persona, por lo que no existe un único límite en gramos que aplique por igual a todos los niños.
El reto durante Halloween no consiste en eliminar la tradición ni en prohibir las golosinas, sino en evitar que los menores consuman grandes cantidades en un periodo corto.
Para lograrlo, la preparación comienza antes de salir de casa y continúa cuando regresan con la bolsa llena.
¿Por qué los niños deben comer antes de salir a pedir dulces?
En diálogo con Bienestar FM, Diana Sandoval, experta en Salud Pública de la Universidad Manuela Beltrán, recomendó que que los niños no comiencen el recorrido de ir a pedir dulces con el estómago vacío. La alimentación previa puede ayudar a controlar el apetito y evitar que concentren el consumo de golosinas en unas pocas horas.
“Si los niños comen antes de salir, es menos probable que se excedan con los dulces o los consuman de golpe. Lo ideal es ofrecerles una comida equilibrada que incluya proteínas, vegetales y carbohidratos complejos”, explicó.
La experta agregó que una comida que combine esos grupos de alimentos contribuye a que los menores lleguen con menos hambre a la celebración.
En ese sentido, la doctora explicó que algunas opciones son una arepa con huevo y aguacate, arroz con pollo y verduras, o una preparación con queso y vegetales.
La recomendación también incluye ofrecer agua antes de salir y durante la actividad. Los padres deben procurar que los niños se mantengan hidratados mientras recorren las calles y participan en las actividades de Halloween.
¿Qué hacer con los dulces cuando los niños regresan a casa?
De acuerdo con la experta, la segunda medida importante consiste en evitar que los menores consuman de una sola vez todas las golosinas que recogieron durante la noche.
Sandoval aseguró que se debe revisar y organizar el contenido de las bolsas, separar los dulces y distribuirlos en porciones pequeñas para los días siguientes.
Otros expertos precisaron que de esa manera, los adultos pueden supervisar cuánto comen los niños sin convertir la celebración en una discusión sobre prohibiciones.
La higiene oral también es fundamental. Después de consumir golosinas, los menores deben cepillarse los dientes; cuando esto no sea posible de inmediato, enjuagarse la boca con agua puede ayudar como medida temporal, aunque no reemplaza el cepillado con crema dental con flúor.
El consumo frecuente de azúcar favorece la aparición de caries, especialmente cuando los restos permanecen durante mucho tiempo sobre los dientes. Por eso, además de controlar la cantidad de dulces, es importante mantener los hábitos de higiene oral.
¿Cuándo el exceso de dulces puede convertirse en un problema de salud?
Para algunos expertos, el consumo excesivo de golosinas puede provocar molestias digestivas, como dolor abdominal, náuseas, gases y diarrea.
También pueden presentarse cambios en el tránsito intestinal, aunque los síntomas dependen de la cantidad consumida y de las características de cada niño.
Si los niños presentan vómitos persistentes, dolor abdominal intenso, fiebre, signos de deshidratación, decaimiento marcado o somnolencia inusual, deben recibir valoración médica. También es importante consultar si los síntomas persisten o empeoran.
“Si los síntomas duran más de 24 horas o el niño se muestra decaído, debe consultarse con un médico. No se trata solo de una indigestión: en algunos casos, el exceso de azúcar puede alterar el metabolismo o descompensar a niños con enfermedades de base”, advirtió Sandoval.
La supervisión es especialmente importante en menores que tienen enfermedades preexistentes o requieren un manejo específico de su alimentación. En esos casos, los cuidadores deben seguir las recomendaciones del equipo de salud que los atiende.
Finalmente, los expertos señalaron que Halloween puede celebrarse sin convertir la bolsa de dulces en una competencia por comer más. La clave está en ofrecer una comida antes del recorrido, revisar y dosificar las golosinas al regresar, mantener la higiene oral y estar atentos a cualquier señal de alarma.
Claves del tema, en cuatro preguntas:
¿Por qué los niños deben comer bien antes de salir a pedir dulces?
Ofrecerles una comida equilibrada con proteína, vegetales y carbohidratos reduce el apetito, evitando que consuman grandes cantidades de golosinas de golpe durante el recorrido.
¿Qué manejo deben dar los padres a la bolsa de dulces al regresar a casa?
Deben revisar y clasificar el contenido de la bolsa para distribuir las golosinas en porciones pequeñas durante los días siguientes, en lugar de permitir su consumo libre en una sola noche.
¿Qué hábitos de higiene oral previenen la aparición de caries tras comer golosinas?
El cepillado dental inmediato con crema fluorada o, como medida temporal mientras regresan a casa, el enjuague de la boca con agua para retirar los restos de azúcar de los dientes.
¿Cuáles son los síntomas de alarma ante una indigestión o exceso de azúcar?
Vómitos persistentes, dolor abdominal intenso, fiebre, deshidratación, somnolencia inusual o síntomas digestivos que se prolonguen por más de 24 horas.