Con corte a febrero de 2026, en Colombia se registraron 8.357.939 estudiantes matriculados en colegios públicos y privados, según el Sistema Integrado de Matrículas (SIMAT). De acuerdo con el Ministerio de Educación, 6.797.963 toman clases en entidades públicas, mientras que el restante, 1.559.821, son estudiantes de colegios privados.
La gran mayoría de los estudiantes están bajo el calendario A, caracterizado por iniciar clases en febrero y culminar las actividades educativas a mediados de noviembre. El Ministerio de Educación estima que más del 90% de los estudiantes en Colombia hacen parte de este tipo de calendario.
Pero en Colombia también hay instituciones educativas que optan por mantener una segunda opción, el calendario B. El sistema nacional de educación no solo permite que esto sea posible, sino que está adaptado para que los jóvenes que estudian bajo este régimen puedan culminar con normalidad su proceso formativo.
Ejemplo de ello es que existen las pruebas Saber programadas para el calendario B. Para 2026, de acuerdo con el ministerio más 110.000 personas presentaron su prueba ICFES, Pre Saber y la validación del bachillerato académico: 83.400 fueron pruebas Saber 11, 25.150 estudiantes realizaron su proceso de Pre Saber y otras 3.200 personas acudieron con el fin de obtener su título bachiller por medio de la validación del bachillerato académico.
Estos números se quedan cortos comparados con la cantidad de personas que presentaron esta misma prueba en el Calendario A durante 2026. Fueron citados más de 650.000 estudiantes de grado 11, siendo estudiantes 603.000. En cuanto a la prueba Pre Saber se presentaron 50.000 estudiantes y unas 3.000 para la validación del bachillerato.
Las claves del aumento del calendario B en Colombia
Y aunque la diferencia entre ambos calendarios es abismal, en Colombia, la tendencia aumenta a favor del segundo calendario. Colombia es un país que se regula bajo el calendario A, pero instituciones, y personas, ven con buenos ojos adquirir otro tipo de educación para sus hijos.
Solo en Bogotá, hay 72 colegios con esta medida, pero solo 52 ofrecen el bachillerato completo. A nivel nacional, en regiones como Cali, Medellín, Barranquilla y Cundinamarca la cifra sube hasta casi 150 instituciones. La mayoría son colegios privados y estos ofrecen la enseñanza de uno o dos idiomas además del español; inician clases entre agosto y septiembre de cada año y culminan labores educativas entre marzo y abril.
Siguiendo cifras de Icfes, en 2022 se presentaron 14.500 estudiantes para la prueba Saber 11; la cual ascendió, como se vio anteriormente a 83.400 evaluados para 2026; esto representa un aumento del 475% entre estos años.
Estados Unidos y Europa
En Norteamérica y Europa, principalmente, se maneja lo que en Colombia se conoce como el calendario B. Este tipo de estrategia en Colombia se realiza para adecuarse a esta dinámica internacional, que además se acopla con calendarios universitarios; sus procesos de admisión y periodos de trabajo.
Edward Ortega, rector del Gimnasio del Norte en Valledupar, se refiere a este último punto, indicando que el bilingüismo se ve beneficiado por esta estrategia. "Esto le da al estudiante la herramienta y el calendario B le da el tiempo adecuado para usarla. Un joven con buen nivel de inglés, que sigue el mismo ciclo académico que los países con los que quiere conectarse, llega preparado y a tiempo a esas oportunidades", indica Ortega.
Una coincidencia entre el calendario B y buenos resultados académicos
Los considerados mejores colegios a nivel mundial siguen el 'calendario B', por lo que usar este tipo de fechas intentan emular no solo periodos similares, sino ajustar estrategias de enseñanza que puedan funcionar.
Es decir, es común que algunos padres de familias, interesados en que sus hijos tomen clases universitarias en el exterior, incluyan a sus hijos en este tipo de entidades educativas, con el fin de que puedan estar adaptados, en idiomas y algunas costumbres, a entidades del exterior de educación superior. Y ese es el objetivo principal de estas instituciones.
Sin embargo, el sistema educativo de Colombia está direccionado a sus propias costumbres, siendo enero y diciembre semejantes al inicio y el final de periodos educativos. Es el calendario tradicional y la Ley 115 de 1994 define que las jornadas en los establecimientos educativos deben ser diurnas, aunque el horario puede ser flexible, dependiendo de la necesidad regional.
También indica que una institución educativa debe cumplir, obligatoriamente, con las 40 semanas lectivas y las horas mínimas establecidas por el Ministerio de Educación (800 horas en preescolar, 1.000 en primaria y 1.200 en secundaria).