Mario Manrique: cinco claves del tantra para transformar su relación con el cuerpo y la energía

El experto señaló que el tantra ha entrado en moda y eso implica que se pierde información real de la acción.
Las relaciones pueden experimentar un diferente proceso al tener prácticas tántricas. Crédito: www.magnific.com

El tantra, a menudo rodeado de mitos que lo reducen exclusivamente a prácticas eróticas, es en realidad una ciencia ancestral y una cosmovisión profunda que abarca todos los aspectos de la vida humana. En Sin Filtro, de La FM; se habló al respecto con Mario Manrique, quien aseguró que, lejos de ser un simple tabú o una búsqueda de rendimiento, esta disciplina propone una reconexión integral con el cuerpo y la energía vital para disolver miedos, vergüenzas y limitaciones.

Cinco claves del tantra para transformar su relación con el cuerpo y la energía

El experto aseguró que el cuerpo y el espíritu son una conexión que deben practicarse para crecer a nivel personal y denunció que las redes sociales estaban dañando con el concepto del tantra y la forma en la que se llevan a cabo.

1. El cuerpo como vehículo de la experiencia y la energía vital

Para el experto, los seres humanos no son solo entidades físicas viviendo una experiencia espiritual, sino espíritus experimentando la humanidad a través del cuerpo. Este es considerado la vía principal para desarrollar talentos y esencias, donde la sexualidad juega un papel fundamental al haberse originado a partir de células sexuales.

Como explica el experto: "el tantra es una ciencia, es una ciencia ancestral, es una ciencia que nos habla de que somos no seres humanos viviendo una experiencia espiritual, sino que somos un espíritu viviendo una experiencia humana. Entonces, para el tantra es muy importante conectar con el cuerpo porque el cuerpo es la vía por la cual desarrollamos todos nuestros talentos, nuestra esencia y parte fundamental del cuerpo, pues es la sexualidad, porque el cuerpo se crea a partir de un encuentro de células sexuales".

Sin embargo, el encuentro íntimo representa apenas un pequeño porcentaje dentro de una gama mucho más amplia de técnicas energéticas y meditativas; de hecho, Manrique detalla que "si nosotros dijéramos que el tantra es un 100%, el 5% son técnicas sexuales, el resto son técnicas".

2. Más allá del coito: respiración, sonidos y presencia absoluta

La práctica tántrica integra herramientas que van mucho más allá de la penetración tradicional, incorporando pranayamas (respiración consciente), mantras (sonidos o vibraciones), mudras y visualizaciones para guiar la energía. Mientras que un encuentro convencional suele estar centrado en el rendimiento físico y el orgasmo genital rápido, el tantra busca anular las distracciones externas para alcanzar una presencia absoluta.

De este modo, Manrique señala que en el sexo tántrico "tú anulas todas las distracciones. Aparte haces un encuentro ritual... en el sentido de que estás atento. Tú estás atento ¿a qué? A lo que sientes... Estoy más en el sentido que en la mente. Estoy en una presencia diferente al pensamiento en la que conjugo pensamiento, emoción, cuerpo físico y energía". Se potencian los sentidos y se experimenta una expansión que involucra al cuerpo completo, donde "cada una de tus células empieza a sentirlo".

3. El autoconocimiento individual y el autocultivo

Uno de los pilares del tantra es que, sin importar si se cuenta con una pareja o no, el proceso de transformación es estrictamente personal. A través de técnicas de 'autotoque' y exploración consciente, la persona aprende a reconocer sus propios ritmos, ciclos y sensaciones corporales. Conocer y habitar los propios genitales se convierte en un paso indispensable, ya que, tal como afirma el especialista, "el tantra se aplica individualmente. Entonces hay unas técnicas que tú aplicas en tu cuerpo ¿para qué? Para reconectar, para sensibilizar, para entender cada uno de los sentidos". Además, enfatiza la importancia de la exploración personal al asegurar que "si tú no sabes tocarte, si tú no sabes hacerte el amor, no sabes cómo quieres que te lo hagan".

4. La integración de los ciclos y el liderazgo de la sensibilidad

El tantra reconoce y respeta las diferencias energéticas y biológicas entre las polaridades masculina y femenina sin caer en jerarquías rígidas. Al desacelerar el ritmo y aprender a conservar y elevar la energía en lugar de gastarla de inmediato, se abre la puerta a orgasmos extendidos, multiorgasmicidad y estados de apertura emocional. En palabras de Manrique, el tantra aporta "a que un hombre se convierta en multiorgásmico, que viva un orgasmo sin eyacular.

Y lo contrario en la mujer, que la mujer que no conecta generalmente con la eyaculación entienda que es un proceso biológico en ella y que conecte con otro tipo de placer... que es un proceso de conservar su energía y sobre todo elevarla". Asimismo, destaca que las mujeres "tienen más energía que el hombre en términos de energía sexual, porque tienen la capacidad de dar vida en el tantra", por lo que al conectar con esta disciplina "empieza a llevar al hombre, lo va a ayudar a ampliar sus tiempos".

5. Una filosofía de vida cotidiana y resolución de crisis

Más allá de las prácticas realizadas en espacios específicos, el tantra se posiciona como un camino integral que se manifiesta en el día a día. Desde la manera en que se consume un alimento hasta la escucha atenta y sin juicios durante una conversación con la pareja, esta disciplina enseña a observar las situaciones con sabiduría y distancia neutral.

Manrique resume perfectamente el propósito transformador de la disciplina al confesar qué le ha aportado personalmente: "¿Qué me ha quitado? El tantra me ha quitado miedos, me ha quitado vergüenzas y me ha quitado esos límites. En realidad, uno se abre más a vivir experiencias y a disfrutarlas que a cerrarse". De este modo, funciona como una herramienta terapéutica para sanar traumas, disolver expectativas rígidas y vivir las relaciones desde la libertad y la consciencia plena.