“No es el tiempo el que sana”: las claves de la 'psicóloga del duelo' para superar la muerte de un ser querido

La psicóloga María Emma Martínez compartió en La FM su experiencia con el duelo y explicó por qué aprender a vivir con la ausencia no significa olvidar a quienes han muerto.
María Emma Martínez, reconocida psicóloga del duelo Crédito: Redes sociales de María Emma Martínez

Afrontar la muerte de un ser querido puede convertirse en uno de los momentos más difíciles de la vida. La tristeza, la culpa y la sensación de vacío pueden acompañar a quienes enfrentan una pérdida, pero aprender a vivir con esa ausencia no significa olvidar a la persona que murió.

Así lo explicó María Emma Martínez, psicóloga y mentora en procesos de duelo, durante una entrevista en el programa Tarde, pero llego, de La FM. Desde su experiencia profesional y personal, habló sobre la importancia de aceptar la muerte, reconocer las emociones y comprender que cada persona necesita su propio proceso para seguir adelante.

Su historia también está atravesada por pérdidas familiares profundas. Entre ellas está la muerte de su hijo, quien tenía 17 años y se quitó la vida hace 12 años. A partir de esa experiencia, Martínez compartió una reflexión sobre la posibilidad de volver a sonreír sin sentir que se está traicionando la memoria de quien murió.}

“Sin aceptación no hay proceso de duelo”

Para María Emma Martínez, aceptar la muerte es uno de los pasos fundamentales para afrontar una pérdida. Sin embargo, explicó que no se trata de un proceso que ocurra de un día para otro, pues comprender lo sucedido puede tomar tiempo y requiere reconocer diferentes emociones.

“Sin aceptación no hay proceso de duelo”, afirmó durante la entrevista.

La psicóloga también explicó que esa aceptación no ocurre de una sola vez, sino que se va construyendo progresivamente. “La aceptación se da por capas”, señaló.

Esto significa que una persona puede comprender que su ser querido murió y, aun así, tener dificultades para asumir las consecuencias de su ausencia. La vida cambia, las rutinas se transforman y aparecen preguntas que no siempre tienen una respuesta sencilla.

En medio de ese proceso pueden surgir la negación, la frustración y la culpa. Por eso, Martínez destacó la importancia de permitir que cada persona exprese lo que siente, sin imponerle tiempos ni exigirle que supere rápidamente la pérdida.

El duelo, explicó, es una experiencia natural, pero eso no significa que sea fácil de atravesar. Contar con una red de apoyo y buscar acompañamiento profesional cuando sea necesario puede ayudar a transitarlo.

“No es el tiempo el que sana”: qué hacer durante el duelo

Una de las frases más destacadas de la conversación fue la que Martínez utilizó para explicar por qué el paso de los días no es suficiente para superar una pérdida.

“No es el tiempo el que sana, sino lo que hago durante ese tiempo”, expresó.

Con esta reflexión, la psicóloga invitó a mirar el duelo como un proceso que requiere trabajo personal. No basta con esperar a que el dolor desaparezca: también es necesario reconocer las emociones, aprender a convivir con los recuerdos y encontrar formas de continuar con la vida.

Cada pérdida tiene sus propias particularidades. No es lo mismo afrontar la muerte de un padre, una madre, una pareja o un hijo, y tampoco todas las personas reaccionan de la misma manera ante las circunstancias de una muerte.

Por eso, comparar el propio proceso con el de alguien más puede generar una presión innecesaria. Martínez insistió en que el objetivo no es cumplir con un plazo para dejar de sentir tristeza, sino avanzar de acuerdo con las posibilidades de cada persona.

La muerte de su hijo y el reto de volver a sonreír

La historia de Martínez está marcada por varias pérdidas. Su madre murió cuando ella tenía ocho años, su padre fue asesinado cuando ella tenía cuatro y, posteriormente, enfrentó otras experiencias dolorosas, entre ellas la muerte de su hijo.

Al hablar de esta última pérdida, recordó que el joven tenía 17 años y que su muerte por suicidio ocurrió hace 12 años.

La experiencia la llevó a enfrentarse a una pregunta difícil: cómo volver a disfrutar de la vida después de una pérdida de esa magnitud y cómo hacerlo sin sentir culpa por los momentos de felicidad.

“Sonreír y volver a la vida no me hace una mala mamá. No significa que haya olvidado a mi hijo ni que haya dejado de amarlo”, explicó.

Con estas palabras, Martínez puso sobre la mesa una de las preocupaciones que pueden experimentar los padres que pierden a un hijo: sentir que recuperar la alegría equivale a dejarlo atrás.

Sin embargo, su reflexión apunta en otra dirección. La posibilidad de volver a sonreír no elimina el amor ni borra la historia compartida. Significa que la persona puede comenzar a relacionarse con el recuerdo desde un lugar distinto.

“Él sigue presente en mi vida, solo que ya no desde el sufrimiento”, afirmó.

La psicóloga aclaró, desde su propia experiencia, que continuar con la vida no significa restarle importancia a lo ocurrido. La ausencia permanece, pero el dolor no necesariamente tiene que ocupar todos los espacios.

“Aceptar, soltar y cerrar el duelo no significa olvidar”

Otro de los mensajes que compartió Martínez durante la entrevista fue que avanzar en el duelo no implica renunciar a los recuerdos ni dejar de amar a quien murió.

“Aceptar, soltar y cerrar el duelo no significa olvidar ni dejar atrás”, sostuvo.

Esta idea permite comprender que cerrar un proceso de duelo no consiste en borrar a la persona de la memoria. Por el contrario, significa encontrar una manera de conservar su recuerdo mientras se retoman las actividades, las relaciones y los proyectos personales.

En ese camino, también es importante reconocer que habrá días más difíciles que otros. Una fecha especial, una fotografía o un recuerdo pueden despertar nuevamente la tristeza, incluso después de un periodo en el que la persona se había sentido mejor.

Eso no significa necesariamente que haya retrocedido. El vínculo emocional con quien murió puede permanecer, aunque cambie la manera de vivirlo.

“Aprendemos a amar sin cuerpo”

Martínez también compartió una frase que resume su forma de entender la relación con quienes han fallecido: “Aprendemos a amar sin cuerpo”, una expresión vinculada al título de su más reciente libro.

La reflexión plantea que la muerte transforma el vínculo, pero no elimina automáticamente el amor. Aunque ya no sea posible compartir momentos de la misma manera, los recuerdos y las experiencias vividas siguen formando parte de la historia de quienes permanecen.

Desde esa perspectiva, continuar con la vida no implica abandonar a la persona fallecida. Se trata de aprender a convivir con su ausencia y encontrar nuevas maneras de mantener presente su memoria.

La psicóloga también recordó que “la muerte es inherente a la vida” y describió el duelo como “un proceso natural del ser humano, que comienza, pero que también tiene un final”.

Estas palabras no significan que exista una fecha exacta para dejar de sufrir. Más bien, invitan a comprender que el duelo puede transformarse y que es posible construir una vida en la que los recuerdos tengan un lugar sin que el dolor sea el único protagonista.

El duelo también permite encontrar otra manera de vivir

La conversación de María Emma Martínez en Tarde, pero llego, de La FM, dejó una reflexión para quienes atraviesan la muerte de una persona cercana: no hay una única manera de afrontar una pérdida y tampoco existe una fórmula que permita superarla en un tiempo determinado.

Aceptar lo ocurrido, reconocer las emociones y buscar apoyo son parte de ese camino. También lo es permitirse disfrutar nuevamente de la vida, sin interpretar esos momentos como una falta de amor o de respeto hacia quien murió.

Como explicó la psicóloga, “no es el tiempo el que sana, sino lo que hago durante ese tiempo”. Una frase que resume la importancia de trabajar en el propio proceso y comprender que seguir adelante no significa olvidar, sino aprender a vivir con una ausencia que cambia la vida para siempre.

** Esta entrevista fue transcrita con asistencia de una aplicación de inteligencia artificial y curada por un periodista de La FM

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