Colombia enfrenta un escenario de muchos cambios de clima tras el inicio formal de la primera temporada de lluvias, según informaron el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo (UNGRD) y la Dirección Marítima.
De acuerdo con esos reportes, el país ha registrado precipitaciones por encima de los promedios históricos en los primeros meses del año, lo que ha generado saturación de suelos y mayor vulnerabilidad en distintas regiones.
Aumentan inundaciones y deslizamientos en varias regiones
Esta situación ha incrementado la probabilidad de eventos como movimientos en masa, inundaciones, crecientes súbitas, avenidas torrenciales y vendavales, que han afectado departamentos como Córdoba, Magdalena y Atlántico, al igual que otras regiones. territorios del país.
De acuerdo con las autoridades, en lo corrido de este año se han reportado más de 600 emergencias, en 328 municipios de 24 departamentos.
Un total de 155.000 familias han resultado damnificadas, especialmente en los departamentos de Huila, Valle del Cauca, Antioquia, Cundinamarca, Caldas y Córdoba.
Aliste el paraguas: temporada de lluvias en Colombia
La primera temporada de lluvias inició a mediados de marzo y se extenderá hasta junio en las regiones Andina, Caribe y zonas del piedemonte de la Orinoquía, de acuerdo con las previsiones del Ideam.
Además, sistemas meteorológicos de corto plazo como las ondas tropicales podrían intensificar las precipitaciones en el centro y norte del país, aumentando el riesgo de emergencias asociadas a tormentas e inundaciones.
En el ámbito marítimo, la Dirección Marítima (Dimar) mantiene un monitoreo permanente de variables como altura del oleaje, vientos y corrientes en el Caribe y el Pacífico, con el fin de aportar información para la navegación segura y la prevención de riesgos.
Posible fenómeno de El Niño y recomendaciones
Las entidades también señalaron la posible evolución hacia el fenómeno de El Niño en el segundo semestre del año en Colombia, por lo que se declarará un estado de vigilancia con seguimiento continuo y acciones de preparación en los territorios.
Entre los efectos previstos se encuentran un elevado aumento de temperaturas, la reducción de caudales en ríos y fuentes hídricas, así como un mayor riesgo de incendios forestales y afectaciones en el abastecimiento de agua.
La UNGRD hizo un llamado a alcaldes, gobernadores y Consejos Territoriales de Gestión del Riesgo, para activar planes de contingencia, monitorear puntos críticos y asegurar recursos destinados a la atención de emergencias.
Asimismo, la entidad recomendó iniciar procesos de planificación frente a posibles sequías, promover el ahorro de agua, identificar zonas con riesgo de incendios forestales y actualizar las estrategias de respuesta ante escenarios adversos.
Entre tanto, continuará el monitoreo permanente de las condiciones climáticas, meteorológicas y meteomarinas en el país, con el propósito de anticipar riesgos, emitir alertas y fortalecer la capacidad de respuesta de los territorios frente a emergencias.