Cuando respirar se convierte en un reto para alimentarse: por qué la salud nasal es clave durante la lactancia

Los bebés respiran principalmente por la nariz mientras se alimentan, por lo que una obstrucción nasal puede dificultar las tomas, alterar el descanso y generar incomodidad.
Ferdinando Valencia y Brenda Kellerman informaron el fallecimiento de uno de sus mellizos. Crédito: Instagram @brenda_kellerman

Durante los primeros meses de vida, respirar y alimentarse son procesos estrechamente relacionados, según confirmaron médicos pediatras en el país.

Destacan que para los bebés, especialmente entre los 4 y 6 meses, la respiración es principalmente nasal, una característica que adquiere especial importancia durante la lactancia materna.

Por esta razón, es que señalan que una congestión u obstrucción nasal puede hacer que alimentarse resulte más difícil para el bebé y convertirse en un factor que muchas veces pasa inadvertido cuando se presentan dificultades durante las tomas.

Especialistas hacen un llamado a las familias para prestar atención a la salud respiratoria de los bebés y a su posible relación con la lactancia, especialmente cuando aparecen cambios en la forma habitual de alimentarse o dormir.

De acuerdo con información citada del International Journal of Pediatrics, durante los primeros meses de vida los bebés respiran principalmente por la nariz mientras se alimentan. Cuando existe congestión, esta condición puede dificultar la coordinación entre respiración y alimentación.

“Muchas veces los padres creen que las dificultades durante la lactancia están relacionadas únicamente con el agarre o la producción de leche. Sin embargo, la congestión nasal también puede influir. Identificarla a tiempo y mantener una adecuada higiene nasal puede hacer que las tomas sean más cómodas y contribuir al bienestar tanto del bebé como de la madre”, explica la doctora Pilar Hoyos, médico pediatra.

¿Cómo saber si la congestión está afectando la lactancia?

Existen algunas señales que pueden alertar a los padres sobre posibles dificultades respiratorias durante la alimentación.

Entre ellas se encuentran que el bebé se desprenda repetidamente del pecho para respirar, haga pausas frecuentes durante la toma, tarde más tiempo de lo habitual en alimentarse o presente dificultades para dormir.

Estas manifestaciones no necesariamente significan que exista un problema de lactancia. Sin embargo, cuando aparecen de manera persistente, pueden ser motivo para revisar si existe congestión nasal u otra condición que esté afectando la respiración del bebé.

La relación entre respiración y alimentación también ha sido estudiada desde el punto de vista de la coordinación de los órganos involucrados en la lactancia. Una investigación publicada en la revista científica CoDAS (Communication Disorders, Audiology and Swallowing) encontró que un adecuado flujo respiratorio nasal se relaciona con una mejor posición de la lengua y los labios, elementos importantes para una lactancia efectiva.

Higiene nasal, una medida para favorecer la respiración

Ante la congestión nasal, los especialistas recomiendan mantener una adecuada higiene de las fosas nasales y consultar al pediatra cuando los síntomas persistan o generen dificultades para alimentarse o dormir.

Un ensayo clínico publicado en el Turkish Journal of Medical Sciences encontró que la irrigación nasal con solución salina o agua de mar contribuyó a mejorar la congestión, la alimentación y la calidad del sueño en menores de dos años con infección respiratoria alta.

La higiene nasal puede ayudar a mantener despejadas las vías respiratorias y favorecer una respiración más confortable. En el caso de los bebés, cualquier procedimiento debe realizarse de manera cuidadosa y utilizando productos adecuados para su edad.

Respiración y alimentación: dos procesos que van de la mano

Durante la lactancia, el bebé necesita coordinar diferentes funciones para poder succionar, tragar y respirar. Una nariz congestionada puede hacer que esta coordinación sea más exigente y provocar que el bebé interrumpa las tomas con mayor frecuencia.

Por ello, observar cómo respira el bebé mientras se alimenta puede aportar información importante. Si se desprende constantemente del pecho, realiza pausas inusuales, se muestra incómodo durante la toma o presenta cambios en sus patrones de sueño, es recomendable prestar atención a la posibilidad de congestión nasal y buscar orientación profesional si la situación persiste.

La alimentación adecuada durante los primeros meses es fundamental para el crecimiento y desarrollo, pero también lo es garantizar condiciones que permitan al bebé respirar con comodidad.

El llamado a consultar al pediatra

Aunque la congestión nasal es frecuente en los bebés, no todos los síntomas deben atribuirse automáticamente a ella. Cuando las dificultades para respirar o alimentarse persisten, empeoran o afectan el bienestar del niño, es importante consultar con un profesional de salud.

En este contexto, Axon Pharma señala que una solución de agua de mar estéril diseñada para la higiene nasal de los lactantes, busca ayudar a limpiar suavemente las fosas nasales y favorecer una respiración más confortable cuando existe congestión.

El mensaje central para las familias es observar al bebé de manera integral: respirar bien también puede ser un factor importante para alimentarse mejor y descansar adecuadamente durante los primeros meses de vida.

Claves del tema en cuatro preguntas:

¿Por qué la salud nasal es importante durante la lactancia?

Durante los primeros meses de vida, los bebés respiran principalmente por la nariz mientras se alimentan. Por eso, una congestión u obstrucción nasal puede dificultar la coordinación entre respiración y alimentación, haciendo que las tomas sean más incómodas y prolongadas.

¿Qué señales pueden indicar que la congestión nasal está afectando la alimentación del bebé?

Algunas señales son que el bebé se desprenda del pecho para respirar, haga pausas frecuentes durante la toma, tarde más tiempo en alimentarse o tenga dificultades para dormir. Si estas situaciones persisten, es recomendable consultar con el pediatra.

¿Cómo puede ayudar la higiene nasal al bienestar del bebé?

Una adecuada higiene nasal puede contribuir a mantener despejadas las fosas nasales y favorecer una respiración más confortable. Estudios citados en el texto señalan que la irrigación nasal con solución salina o agua de mar puede ayudar a mejorar la congestión, la alimentación y el sueño en niños pequeños con infecciones respiratorias altas.

¿Qué recomiendan los especialistas cuando la congestión nasal persiste?

Los especialistas recomiendan mantener una adecuada higiene nasal y consultar al pediatra cuando la congestión persiste, afecta la alimentación o altera el descanso del bebé. Es importante que cualquier procedimiento o producto utilizado sea apropiado para la edad del niño y se emplee de manera cuidadosa.