El estudio Variabilidad Climática Inducida, Tendencias de Deforestación y Pérdida de Bosques Provocada por Incendios en el Neotrópico, publicado en la revista científica Journal of Biogeography mostró que Colombia alberga 5 de las 7 ecorregiones más amenazadas en América tropical.
En la investigación se analizó de manera simultánea tres presiones (Variabilidad climática, deforestación e incendios) para identificar cuáles ecosistemas están en lo que los expertos denominan exposición compuesta, es decir, zonas de alto riesgo donde se encuentran esas tres variables.
“Colombia lastimosamente es el país más vulnerable en la región. Porque de los 7 ecosistemas que presentan las exposiciones compuestas más altas, tanto de variabilidad climática, deforestación e incendios… 5 se ubican en territorio colombiano”, explicó Benjamin Quesada, climatólogo profesor y director del pregrado en Ciencias del Sistema Tierra de la Universidad del Rosario.
De las siete ecorregiones forestales más amenazados de toda la región, casi el 70% se encuentran en el país.
Estás zonas están ubicadas en los bosques húmedos del Catatumbo y Magdalena-Urabá, así como los bosques de la cordillera Oriental y del valle del Magdalena.
También figuran los bosques secos del Patía, de Apure-Villavicencio y de Maracaibo en Colombia y Venezuela.
El estudio advierte que la llegada del fenómeno de El Niño, prevista para julio y agosto de este año y que cuenta con una probabilidad del 60%, podría agravar aún más la situación para estas regiones ecológicas.
“Aunque no es el escenario más probable, por ahora, un fenómeno de El Niño muy fuerte a finales de 2026 traería consecuencias muy graves para el agua, la agricultura y la ocurrencia de desastres climáticos en Colombia; se sumaría a la presión creciente del cambio climático y de los incendios forestales”, afirmó Quesada
Cuando este fenómeno se combina con incendios y con la deforestación, se genera un efecto cadena que reducen las oportunidades de recuperar los ecosistemas, aumentando el riesgo de afectaciones irreparables.
Además, la investigación enfatiza que el Catatumbo es una zona particularmente crítica. Sumándose a la tres presiones climáticas y humanas, dichas regiones se enfrentan al conflicto armado y abandono institucional, lo que agrava aún más su fragilidad y vulnerabilidad ecológica.