MinEducación propone cambios para fortalecer la acreditación universitaria en Colombia

La evaluación universitaria busca priorizar los resultados de aprendizaje, la formación ética y la transparencia, con criterios que reconozcan la diversidad de las instituciones.
En Colombia se mantienen la Universidad Nacional como la mejor entidad educativa. Crédito: www.magnific.com

La ministra de Educación, Ilva Myriam Hoyos, planteó cinco desafíos para fortalecer el sistema de acreditación de la educación superior en Colombia, con énfasis en la transparencia, la autonomía universitaria, la formación integral de los estudiantes y los resultados de aprendizaje. Las propuestas fueron presentadas durante la conmemoración de los 30 años del Consejo Nacional de Acreditación (CNA), realizada en la Universidad de los Andes, en Bogotá.

La funcionaria señaló que la acreditación de alta calidad debe reflejar mejoras concretas en la formación de los estudiantes, más allá del reconocimiento que reciben las instituciones o del cumplimiento de determinados procedimientos. Según explicó, la evaluación debe contribuir al fortalecimiento de la educación, responder a las necesidades de la sociedad y generar confianza pública.

Durante su intervención, la ministra sostuvo que el sistema de acreditación enfrenta nuevos desafíos relacionados con las transformaciones tecnológicas, la inteligencia artificial, las modificaciones en las dinámicas laborales y las diferencias entre los territorios.

En ese contexto, la titular de la cartera educativa presentó una serie de prioridades para orientar el funcionamiento del Sistema Nacional de Acreditación durante las próximas tres décadas, con el propósito de mantener estándares de calidad y reconocer las particularidades de las instituciones de educación superior.

Los cinco desafíos para fortalecer la acreditación

Entre las propuestas presentadas por la ministra se encuentra el fortalecimiento de la dimensión ética de la educación superior, mediante instituciones comprometidas con la formación humana, la producción de conocimiento y el bienestar de la sociedad.

Otro de los retos consiste en dar mayor importancia a los resultados de aprendizaje y a la formación integral. Para ello, la evaluación deberá considerar qué conocimientos adquieren los estudiantes, cómo desarrollan el pensamiento crítico y de qué manera fortalecen sus capacidades para resolver problemas.

La ministra también planteó la necesidad de reconocer la diversidad territorial e institucional. En este punto, señaló que los criterios de evaluación deben ser pertinentes, rigurosos y transparentes, de manera que las características de cada institución, como su ubicación geográfica, naturaleza o tamaño, no se conviertan en obstáculos para reconocer sus avances.

El cuarto desafío está relacionado con la autorregulación y el mejoramiento continuo. La propuesta busca que la calidad educativa forme parte de las actividades cotidianas de las instituciones, sin depender exclusivamente de las visitas externas que se realizan durante los procesos de evaluación.

Hoyos propuso fortalecer la articulación del sistema de educación superior, mediante una mayor complementariedad entre las instituciones, mejores transiciones entre los distintos niveles educativos y el fortalecimiento de los canales de comunicación.

De acuerdo con lo expuesto por la ministra, estos cinco puntos buscan consolidar un modelo que mantenga exigencias de calidad, reconozca las diferentes misiones institucionales y contribuya al desarrollo educativo de las regiones.

La transparencia también deberá aplicarse a los organismos evaluadores

Otro de los asuntos abordados por la ministra fue la responsabilidad de las entidades encargadas de evaluar y reconocer la calidad de las instituciones de educación superior.

Hoyos indicó que las exigencias de transparencia, calidad y mejoramiento continuo deben aplicarse tanto a las universidades evaluadas como a los organismos responsables de acreditar sus programas e instituciones.

En ese sentido, señaló la importancia de revisar los modelos de evaluación, garantizar la imparcialidad de las decisiones y mantener criterios consistentes durante los procesos de acreditación.

La funcionaria sostuvo que la legitimidad del sistema depende de su rigor técnico, pero también de la confianza que generen sus procedimientos y de su capacidad para demostrar que contribuye al bienestar de la sociedad.

Frente a la autonomía universitaria, la ministra indicó que esta debe mantenerse como una condición para el desarrollo del pensamiento, la investigación, la libertad académica y la construcción de proyectos educativos propios. Sin embargo, precisó que la autonomía de las instituciones debe estar acompañada de responsabilidad y rendición de cuentas ante la sociedad.

En cuanto a la evaluación externa, planteó que sus procedimientos deben contribuir al fortalecimiento de las capacidades de autoevaluación y mejoramiento de las universidades, sin reemplazar las decisiones de sus comunidades académicas ni establecer modelos uniformes para todas las instituciones.

La ministra también señaló que los procesos de acreditación deben sustentarse en evidencias relevantes, resultados verificables y decisiones que permitan mejorar la educación.

La formación de los estudiantes, en el centro de la calidad educativa

Durante la conmemoración de los 30 años del Consejo Nacional de Acreditación, la ministra de Educación también se refirió a los criterios que deben tenerse en cuenta para determinar la calidad de la educación superior.

La funcionaria advirtió que la excelencia académica no debe limitarse a indicadores de productividad, empleabilidad, eficiencia o posicionamiento institucional, aunque reconoció que estos aspectos aportan información relevante sobre el funcionamiento de las universidades.

En su planteamiento, la formación universitaria debe contribuir al desarrollo de personas con capacidad de pensamiento crítico, criterio para tomar decisiones, responsabilidad ética y habilidades para convivir con otros y enfrentar los desafíos de la era digital.

Esto implica que los procesos de evaluación reconozcan tanto los conocimientos adquiridos por los estudiantes como las capacidades humanas que desarrollan durante su experiencia universitaria.

La ministra indicó que la acreditación representa un reconocimiento a los logros de las instituciones, pero también un compromiso con los estudiantes, sus familias y la sociedad. Por esta razón, señaló que la confianza que recibe una institución debe estar relacionada con su capacidad para mantener y mejorar la calidad de su proyecto educativo.

Claves de este tema en cuatro preguntas:

¿Qué cambios propone el Ministerio de Educación para la acreditación universitaria en Colombia?

La acreditación universitaria en Colombia enfrenta cinco desafíos relacionados con la formación ética, los resultados de aprendizaje, la diversidad territorial, el mejoramiento continuo y la articulación entre instituciones de educación superior.

¿Qué criterios se tendrán en cuenta para evaluar la calidad de las universidades?

La evaluación de las universidades deberá considerar los conocimientos adquiridos por los estudiantes, el pensamiento crítico, la formación integral y la capacidad para resolver problemas, además de indicadores de productividad y empleabilidad.

¿Cómo se garantizará la transparencia en la acreditación de alta calidad?

La transparencia en la acreditación de alta calidad requiere criterios de evaluación rigurosos, decisiones imparciales, resultados verificables y mecanismos de mejoramiento continuo, tanto para las instituciones educativas como para los organismos evaluadores.

¿Qué papel tendrá la autonomía universitaria en los procesos de acreditación?

La autonomía universitaria permitirá a las instituciones desarrollar sus propios proyectos educativos, promover la investigación y garantizar la libertad académica, acompañadas de responsabilidad institucional y rendición de cuentas ante la sociedad.