Sofía Espaguiari afirmó en entrevista con La FM que el perdón es un proceso personal que implica dejar de revivir el daño y transformar la experiencia sin borrar la herida, al explicar cómo esta práctica se relaciona con la gratitud y el bienestar emocional.
¿Qué significa el perdón según Sofía Espaguiari?
Durante la conversación, la autora señaló que “el perdón más importante es el que te das a ti mismo” y explicó que perdonar implica “renunciar a seguir reviviendo el daño como si ocurriera hoy”. Según indicó, este proceso no elimina la experiencia vivida, sino que cambia su impacto: “no borra la herida, sino que transforma la cicatriz”. En ese sentido, precisó que el recuerdo permanece, pero sin reactivar emociones como la rabia o el trauma.
Espaguiari también aclaró que el perdón no debe confundirse con el olvido. “Perdonar no es olvidar, sino recordar sin reactivar el trauma”, afirmó, al tiempo que advirtió sobre la construcción de identidad a partir del dolor. En sus palabras, el proceso implica “soltar la identidad que a veces construimos a través del dolor”, lo que permite una relación distinta con las experiencias pasadas.
En relación con la conexión entre perdón y gratitud, explicó que ambos funcionan como un puente. “El perdón libera la carga del pasado y la gratitud resignifica la experiencia”, señaló. Asimismo, indicó que el cambio ocurre al modificar la perspectiva frente a los hechos: pasar de preguntarse “¿por qué me hicieron esto?” a cuestionarse “¿qué nació en mí a partir de esto?”.
La autora enfatizó que la gratitud no implica justificar el daño. “No se agradece el daño o la traición, sino el aprendizaje y la fortaleza desarrollada”, puntualizó. Según dijo, este enfoque evita que el patrón de dolor se repita y permite reinterpretar la experiencia sin perpetuar el resentimiento.
¿Cómo se construye el proceso de perdón y sanación?
Espaguiari sostuvo que el perdón no ocurre de manera inmediata. “No es un evento mágico de un día para otro”, afirmó, al explicar que pueden surgir elementos no resueltos con el tiempo. “A veces perdonas algo y luego aparecen cositas del pasado”, añadió, destacando que el proceso requiere trabajo continuo y conciencia personal.
En ese contexto, indicó que la transformación se construye a partir de acciones. “La verdadera magia es la que uno construye con sus propias acciones”, expresó, al referirse a la importancia de trabajar en uno mismo para lograr cambios que inicialmente parecen inalcanzables.
Sobre la culpa, explicó que puede aparecer incluso en situaciones fuera de control debido a la autoexigencia. “Cuando algo sale del plan, aparece la culpa aunque no sea racional”, señaló. Frente a esto, planteó la necesidad de “honrar el dolor personal y ritualizarlo simbólicamente” en lugar de intentar ignorarlo.
La autora destacó el papel de los rituales como herramientas para el perdón. “Los rituales son poderosos porque les otorgamos una intención y un significado”, explicó, y agregó que permiten actuar de manera consciente. Según indicó, el valor no está en el objeto, sino en “la emoción y la intención que la persona le pone”.
Como ejemplo, describió el “Ritual de Luz”, que incluye tres pasos: “agradecer, soltar y manifestar”. Detalló que cada vela representa una acción: agradecer aprendizajes, soltar lo perdido y manifestar estados como la paz, entendiendo que “el perdón es hacer las paces con uno mismo”.
Finalmente, abordó el resentimiento y su relación con el sufrimiento. “El sufrimiento es natural, pero el resentimiento es opcional”, afirmó, al señalar que este último implica revivir constantemente el evento. También indicó que perdonar tiene efectos físicos: “mejora el sueño, reduce la tensión muscular y disminuye el cortisol”.
Sobre la falta de disculpas, concluyó que “la disculpa puede no llegar nunca” y advirtió que depender de ello condiciona el bienestar. Como alternativa, propuso escribir “la carta que quisieras recibir” para generar validación propia y avanzar en el proceso personal.