Más que bolos: club para personas con discapacidad visual se convierte en red de apoyo y transformación de vida

La iniciativa, liderada por un exmilitar quindiano, reúne a personas con discapacidad visual en un espacio de inclusión y acompañamiento.
En el Quindío personas con discapacidad visual promueven los bolos para ciegos Crédito: RCN RADIO QUINDÍO

En Armenia, dos veces por semana, un grupo de personas con discapacidad visual se reúne en la pista de bolos de la Bolera Municipal, que se ha convertido en un espacio que trasciende lo deportivo.

Allí, la práctica se convierte en una herramienta de inclusión, acompañamiento y reconstrucción personal para quienes enfrentan la pérdida de la visión.

La iniciativa, conocida como el “Club de Bolos para Ciegos Fénix Cambría”, se ha consolidado como un punto de encuentro para fortalecer la autonomía y el bienestar en el departamento.

Del trauma a la reconstrucción

El proceso es liderado por Alexander Herrera, exmilitar quindiano que perdió la visión tras un accidente con mina antipersona durante labores de desminado humanitario en el Cauca hace poco más de una década. Tenía 26 años cuando ocurrió el hecho, una experiencia que, según relata, transformó por completo su vida.

“Es algo muy complejo cuando usted ha tenido su visión y la pierde”, afirmó Herrera, al referirse al impacto emocional que enfrentó en los primeros meses, marcados por aislamiento, frustración y dos intentos de acabar con su propia vida.

Sin embargo, su perspectiva cambió al encontrar apoyo en otras personas con la misma condición. “Encontrarme con población que tenía mi misma discapacidad me cambió la vida”, explicó, al señalar que ese momento fue determinante para replantear su futuro y crear un espacio que hoy acompaña a otros en procesos similares.

Una comunidad que trasciende el deporte

En el club participan personas como Jorge Iván Ramírez, Ana Milena Cila y Luis Fernando Escobar, quienes perdieron la visión por distintas causas, entre accidentes, enfermedades y condiciones congénitas.

“Fue durísimo, muy duro”, relató Ana Milena Cila al recordar el momento cotidiano en que perdió la vista, que ocurrió cuando se encontraba en su casa y por agacharse a levantar una tapa haciendo un esfuerzo que generó más presión sobre sus vistas, pendiendo la capacidad de ver.

Aunque las historias son diversas, comparten un mismo desafío: adaptarse a una nueva realidad. En ese camino, el bowling se convierte en una herramienta para fortalecer habilidades, confianza y orientación.

Es importante mencionar que según cifras del DANE entre 2025 y 2026, cerca de 1,95 millones de personas presentan alguna forma de discapacidad visual en el país, lo que refleja la magnitud de una población que enfrenta barreras en inclusión.

Más allá del juego, el Club Fénix funciona como una red de apoyo donde sus integrantes construyen vínculos y recuperan espacios de participación.

“No se queden en casa, hay instituciones y espacios donde podemos salir adelante”, expresó Luis Fernando Escobar, al invitar a otras personas en condición similar a integrarse.

En medio de sus procesos, el grupo ha encontrado en el deporte una forma de reconstruir la vida desde la colectividad y la autonomía.