¿Es seguro salir de fiesta en Bogotá? Expertos revelan cómo protegerse

Expertos y víctimas analizan la seguridad en la rumba en Bogotá y entregan claves para prevenir robos y disfrutar la vida nocturna sin riesgos.

La discusión sobre la seguridad en la vida nocturna de Bogotá volvió al centro del debate tras varios casos recientes de robos a personas que salen a divertirse. En el programa “Siempre contigo” de La FM, expertos y una víctima coincidieron en un mensaje clave: sí es posible disfrutar, pero con precauciones.

Desde el inicio, el exsecretario de seguridad Hugo Acero Velásquez planteó un equilibrio entre tranquilidad y prevención. “Yo creo que es seguro salir a rumbear en Bogotá, pero uno se debe preparar para salir de manera segura”, afirmó. Para él, la responsabilidad no recae en un solo actor, sino en una articulación entre autoridades, establecimientos y ciudadanos.

El papel de los establecimientos y el autocuidado

Uno de los puntos centrales del debate fue el rol del sector privado en la seguridad nocturna. El presidente de Asobares, Camilo Ospina Guzmán, defendió que la ciudad cuenta con condiciones para disfrutar: “Definitivamente es seguro salir a rumbiar, a cenar, a divertirse”.

Sin embargo, insistió en que existe una “trilogía” clave: el autocuidado, el cumplimiento de la ley por parte de los establecimientos y la acción de las autoridades. En ese sentido, destacó avances como los puntos de taxis seguros y la articulación con entidades públicas.

“Recomendamos planear el regreso, hacer reservas y elegir sitios de buena reputación que vendan licor legal”, señaló Ospina, subrayando la importancia de tomar decisiones informadas antes de salir.

También advirtió sobre un problema estructural: la falta de transporte en horas críticas. “Si sacas a 25.000 personas de la Zona Rosa a las 3:00 a.m., ¿dónde paras un taxi?”, cuestionó, defendiendo la necesidad de salidas escalonadas para evitar aglomeraciones y riesgos.

El testimonio que evidencia los riesgos

La experiencia de Paula López puso rostro humano a los riesgos del llamado “paseo millonario”. Su relato evidenció cómo una decisión forzada por la falta de transporte puede derivar en una situación de alto peligro.

“Desde la 1:00 a.m. empecé a pedir carro por aplicación, pero no me aceptaban”, contó. Ante la dificultad, optó por tomar un taxi en la calle. Lo que parecía un trayecto normal cambió abruptamente: “De pronto el taxi frena, se abren las puertas traseras y se suben dos muchachos”.

Durante casi dos horas, ella y su amiga fueron retenidas mientras les exigían claves bancarias. “Nos pidieron todas las contraseñas”, relató. El caso, además, deja en evidencia fallas en la respuesta institucional, ya que, según dijo, su denuncia fue cerrada por falta de pruebas.

Cómo operan las estructuras criminales

El análisis de Hugo Acero Velásquez reveló que estos delitos no son hechos aislados, sino parte de dinámicas organizadas. “Operan como estructuras criminales organizadas, casi como empresas”, explicó, señalando que incluso pueden contar con redes de información dentro de establecimientos.

Esto implica que la seguridad ciudadana no depende únicamente de medidas individuales, sino de un fortalecimiento de la investigación criminal. “Es fundamental que las autoridades fortalezcan la inteligencia”, añadió.

Además, alertó sobre riesgos adicionales dentro de los mismos espacios de entretenimiento, como la posible adulteración de bebidas, por lo que recomendó estar atentos incluso en entornos aparentemente seguros.

El impacto emocional y la gestión del miedo

Más allá del hecho delictivo, el impacto psicológico fue otro eje de análisis. El psicólogo Julián Andrés Gutiérrez explicó que el miedo cumple una función adaptativa, pero debe gestionarse adecuadamente.

“El miedo es una emoción clave para la supervivencia, pero no debe bloquearnos”, afirmó. En casos como el de Paula, pueden aparecer síntomas como ansiedad o estrés postraumático, pero insistió en que “la culpa no es de ella”.

El experto hizo un llamado a transformar el miedo en una herramienta de prevención. “No podemos ser una sociedad del miedo, sino del cuidado”, señaló, destacando la importancia de identificar riesgos reales sin caer en la parálisis.

También subrayó la relevancia de la comunicación y la intuición: “Si algo se siente mal, no ignorarlo”, recomendó.

Claves para una rumba más segura

Como conclusión, los panelistas coincidieron en que la rumba segura es posible si se combinan decisiones responsables y mejoras estructurales. Entre las principales recomendaciones están planear el regreso, evitar improvisar el transporte y mantenerse alerta en todo momento.

“Planear dónde se va y con quién” es, según Acero, una de las medidas más efectivas. A esto se suma el llamado a los establecimientos a asumir un rol activo en el cuidado de sus clientes.

Finalmente, el mensaje de fondo es claro: disfrutar la noche hace parte del bienestar, pero implica responsabilidad compartida. Como lo resumió la entrevistadora Silvia Corso, “la mejor noche es la que termina bien cuando todos regresamos tranquilos a casa”.