Comunidades de Arauca, Tumaco y Sierra Nevada marcan el sabor del cacao colombiano

El cacao fino de aroma colombiano destaca por diversidad, origen y proceso; trazabilidad y trabajo con comunidades elevan calidad y abren mercados globales.
Granos de cacao. Crédito: AFP

El cacao colombiano se ha consolidado como uno de los principales referentes mundiales en la categoría de cacao fino de aroma, gracias a la diversidad de sus territorios, la riqueza de sus suelos y las particularidades que cada región imprime en el grano.

Así lo destacó en diálogo con La FM, María del Mar Zuluaga, brand manager Cacao Hunters, quien explicó cómo el origen y las condiciones naturales del país son determinantes en la calidad del producto final.

Materia prima en el proceso

“El chocolate fino de aroma destaca porque es puro y simple: solo lleva cacao, manteca sacada del mismo fruto, un endulzante y un emulsificante para poder moldearlo. Lo que nos hace diferentes a nivel mundial son los cacaos especiales que tenemos en nuestro territorio”, señaló.

De acuerdo con la vocera, el cacao fino de aroma se caracteriza por su pureza y simplicidad en la formulación, pero su verdadero valor está en la materia prima y en el proceso que atraviesa desde el cultivo hasta su transformación.

Colombia región productora

“El origen y la tierra te dan el punto de partida, pero el perfil definitivo y los aromas también vienen del proceso de postcosecha y de cómo se hace el chocolate. En Cacao Hunters hacemos un seguimiento súper estricto al fruto y acompañamos a los cacaoteros en la postcosecha porque cada región necesita un trato único”, explicó.

En ese recorrido, la genética del grano y el entorno donde se cultiva definen el punto de partida, mientras que las etapas de postcosecha permiten desarrollar los perfiles sensoriales que lo diferencian en el mercado internacional.

En Colombia, cada región productora aporta matices únicos. El cacao de Arauca, por ejemplo, se distingue por su suavidad y notas dulces que recuerdan a la miel y la mandarina. En contraste, el de Tumaco presenta un perfil más intenso, con mayor cuerpo y notas asociadas a la madera.

Biodiversidad de los territorios

Por su parte, el cacao de la Sierra Nevada de Santa Marta se caracteriza por aromas frutales y especiados, con recuerdos a frutos rojos, panela y canela. Estas diferencias responden tanto a la biodiversidad del territorio como a los procesos de fermentación y secado aplicados en cada zona.

Empresas como Cacao Hunters trabajan de manera directa con las comunidades productoras, acompañando cada etapa del proceso para asegurar estándares óptimos y preservar la identidad de cada origen.

Este seguimiento permite conocer el recorrido completo del grano, desde la selección en finca hasta la elaboración del chocolate, fortaleciendo la transparencia y el control de calidad.

Procesos productivos

El trabajo con las comunidades también ha sido clave en el desarrollo del sector, ya que no solo mejora los procesos productivos, sino que contribuye a elevar la calidad de vida de los cacaoteros. Este modelo colaborativo ha permitido consolidar una cadena de valor más sostenible y competitiva.

Colombia cuenta con un escenario favorable para seguir posicionando su cacao en nichos especializados. El crecimiento del modelo “bean to bar” ha impulsado la demanda de productos con trazabilidad, origen definido e impacto social.

El fortalecimiento de la producción de cacaos especiales abre la puerta a mercados de alto valor en regiones como Estados Unidos y Japón, donde el cacao fino de aroma es altamente apreciado.

Clave del tema en cuatro preguntas

1. ¿Por qué el cacao colombiano es considerado un referente de cacao fino de aroma?

El cacao colombiano se destaca por su diversidad genética, la riqueza de sus territorios y la calidad de sus procesos de producción. Estos factores permiten desarrollar perfiles sensoriales complejos, con notas florales, frutales y especiadas que lo diferencian en el mercado internacional.

2. ¿Cómo influyen las regiones en el sabor y aroma del cacao?

El origen es determinante en el perfil del cacao, ya que cada territorio aporta características únicas. En Colombia, el cacao de Arauca tiende a ser suave con notas a miel y mandarina; el de Tumaco es más intenso y con cuerpo; y el de la Sierra Nevada de Santa Marta presenta notas a frutos rojos, panela y canela.

3. ¿Qué papel juega la trazabilidad y el trabajo con comunidades productoras?

La trazabilidad permite seguir el cacao desde su origen hasta el producto final, garantizando calidad y transparencia. El trabajo directo con comunidades productoras es clave, ya que ellas cuidan el cultivo, la fermentación y el secado, fortaleciendo tanto la calidad del cacao como las condiciones de vida de los productores.

4. ¿Qué oportunidades tiene el cacao colombiano en los mercados internacionales?

Colombia tiene un gran potencial en los nichos de cacao especial y chocolate fino, donde se valora el origen, la trazabilidad y el impacto social. El crecimiento del modelo “bean to bar” abre oportunidades en mercados como Estados Unidos y Japón, donde la calidad es más importante que el volumen.