Al cumplirse seis años de la pandemia de la covid-19, muchos recuerdan este mes de marzo cuando se confirmó el primer caso, que sería una mujer, de 19 años procedente de Italia.
Según el Ministerio de Salud, hasta el pasado 31 de agosto de 2023 se reportaron más de 6 millones de casos confirmados, más de 150 mil fallecimientos que se suman a más de 6 millones de personas que sobrevivieron y se recuperaron tras sufrir la enfermedad, que les dejó secuelas en su estado de salud.
El médico epidemiólogo Jaime Ordóñez afirmó que, después de la declaratoria de la pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud el pasado 11 de marzo de 2020, el mundo -y particularmente Colombia- debe reflexionar sobre las lecciones que dejó una de las crisis en salud más profundas del último siglo.
“En el país, el confinamiento inició el 25 de marzo de ese mismo año, marcando el comienzo de una etapa sin precedentes que impactó la salud pública, la economía y el tejido social”, dijo.
Una de las mayores crisis sanitarias
Según Ordóñez, lo ocurrido no tiene comparación reciente: “Fue, sin exagerar, una de las mayores crisis sanitarias, sociales y económicas del último siglo”.
Dijo que uno de los aprendizajes más importantes, explicó el especialista, es el papel determinante de la ciencia.
“En un tiempo récord, cercano a dos años, se logró controlar una pandemia que dejó más de 20 millones de muertes en el mundo según estimaciones de exceso de mortalidad y más de 200 mil en Colombia”, manifestó.
Apuntó que este avance fue posible gracias al desarrollo de vacunas altamente eficaces, incluyendo innovaciones como el ARN mensajero, así como al uso riguroso de la epidemiología y el análisis de datos.
El epidemiólogo también destacó el trabajo del personal de la salud, a quienes calificó como protagonistas de una “primera línea” comparable a una guerra biológica.
“Médicos, enfermeras y otros profesionales enfrentaron la emergencia, muchas veces sin los insumos necesarios, arriesgando sus vidas y asumiendo consecuencias significativas en su salud física y mental. Ese sacrificio no puede ser olvidado ni minimizado”, enfatizó.
Necesidad de preparación
Afirmó que otra lección clave es la necesidad de preparación. Ordóñez advirtió que las pandemias no se enfrentan cuando llegan, sino que deben anticiparse en tiempos de calma.
“Esto implica contar con reservas estratégicas de insumos críticos como mascarillas N95, equipos de protección personal y materiales hospitalarios, además de invertir en sistemas de vigilancia epidemiológica, laboratorios y formación de talento humano”, agregó.
Asimismo, subrayó que la salud pública debe prevalecer sobre decisiones económicas de corto plazo.
La promoción de aglomeraciones durante la pandemia tuvo consecuencias directas semanas después, con el colapso de unidades de cuidados intensivos. Lo barato termina saliendo muy caro”, sostuvo.
Toma de decisiones
La rapidez en la toma de decisiones también fue determinante. En contextos pandémicos, explicó, no hay margen para cálculos políticos ni retrasos administrativos, pues actuar tarde puede traducirse en miles de vidas perdidas.
“Es importante señalar que además se tuvo como gran reto los riesgos de la desinformación, uno de los factores que más afectó la gestión de la crisis. Durante la pandemia, circularon tratamientos sin evidencia científica y surgieron dudas infundadas sobre las vacunas, lo que terminó costando vidas”, sostuvo.
Destacó que la ciencia no es perfecta, pero es el mejor instrumento para enfrentar amenazas como esta.
“Las nuevas pandemias son inevitables, y la verdadera pregunta no es si ocurrirán, sino cuándo. Por ello, el mejor homenaje a las víctimas y al personal sanitario es no olvidar lo aprendido: confiar en la ciencia, fortalecer la preparación y actuar con responsabilidad colectiva”, puntualizó.