Crianza respetuosa: cómo poner límites a los niños sin recurrir a los gritos, golpes o castigos

La crianza respetuosa propone combinar afecto, límites y disciplina para acompañar a los niños, validar sus emociones y fortalecer su autonomía.
Manuela Molina destaca la importancia de que los adultos acompañen las emociones infantiles y establezcan acuerdos claros según cada etapa del desarrollo. Crédito: Diseño de Magnific y Universidad de Los Andes

Criar a un niño implica tomar decisiones constantes sobre sus rutinas, comportamientos y necesidades, pero también enfrentar las dudas que surgen al momento de establecer límites. En los últimos años, la llamada crianza respetuosa ha ganado espacio entre padres y cuidadores que buscan alejarse de prácticas como los golpes, los gritos o las amenazas.

Sin embargo, este modelo todavía genera confusión. Para Manuela Molina, magíster en psicología clínica infantil, especialista en terapia de juego y docente de cátedra de la Universidad de los Andes, respetar a los niños no significa permitirles hacer todo lo que quieran. Por el contrario, implica que los adultos mantengan su papel de autoridad mientras acompañan las emociones de sus hijos.

Crianza respetuosa no significa dejar que los niños hagan lo que quieran

Uno de los principales mensajes de Molina durante entrevista en 'Sin Filtro', de La FM, fue que la crianza respetuosa necesita límites, disciplina y firmeza. El adulto continúa siendo quien toma las decisiones importantes relacionadas con la seguridad y las rutinas del niño.

Respetuosa no es una crianza sin límite, sin disciplina, sin firmeza, sino un adulto que tiene una relación vertical”, explicó la psicóloga. En ese modelo, agregó, “es el adulto el que toma las decisiones importantes” y quien establece aspectos como la hora de dormir, la alimentación o el momento de dejar las pantallas.

La diferencia está en cómo se comunican esas decisiones. Molina propuso reemplazar algunas preguntas que ponen en manos del niño decisiones que corresponden al adulto por instrucciones claras acompañadas de pequeñas posibilidades de elección.

Por ejemplo, en lugar de preguntarle a un niño de dos años si quiere ir a la casa de la abuela, el adulto puede decirle que es hora de ir y permitirle decidir qué juguete llevará. De esta manera, el límite no se negocia, pero sí se ofrece autonomía dentro de lo que el niño puede controlar.

Para la especialista, esta estrategia también tiene un propósito en el desarrollo infantil: permitir que los niños practiquen desde pequeños la toma de decisiones, una función ejecutiva que se fortalece progresivamente. “De eso se trata la crianza respetuosa: de entender más el cerebro de nuestros niños, de ser más compasivas, de dejar de golpear, chantajear, amenazar, lanzar una chancla en el aire”, afirmó.

Otro aspecto fundamental es la manera de responder ante las pataletas. Molina cuestionó la práctica de ignorar a los niños cuando lloran para evitar que, supuestamente, se refuerce una conducta negativa. Según explicó, ignorar el malestar emocional puede intensificar la respuesta del niño.

En su lugar, plantea que el adulto acompañe al menor sin eliminar necesariamente el límite. Si un niño llora porque no puede recibir una galleta, por ejemplo, la respuesta puede reconocer su frustración sin cambiar la decisión: “Lo que sientes se llama frustración. No, no te voy a dar la galleta”.

La clave está en acompañar las emociones y preparar a los hijos para la adolescencia

Para Molina, lo que ocurre durante los primeros años tiene consecuencias en la manera en que los niños enfrentarán situaciones más complejas posteriormente. Por eso, resumió su planteamiento con una frase: “Lo que se cultiva en la infancia se cosecha en la adolescencia”.

La confianza que un adolescente desarrolla hacia sus padres, explicó, puede estar relacionada con la forma en que estos adultos respondieron a sus emociones cuando era pequeño. Si un niño aprende que puede acudir a sus cuidadores cuando está pasando por un momento difícil, será más probable que busque ese apoyo durante la adolescencia.

En ese sentido, Molina defendió la importancia de no intentar apagar inmediatamente el llanto o la frustración mediante pantallas, comida u otras distracciones. No obstante, también hizo una precisión importante: la crianza no exige que los padres sean perfectos.

El mantra va a ser: ‘la mayoría de las veces’”, sostuvo. Para la psicóloga, no es lo mismo utilizar una pantalla de manera excepcional para atravesar una situación puntual —por ejemplo, durante un viaje en avión— que convertir esa herramienta en la respuesta habitual frente a cada berrinche.

La especialista insistió en que los padres pueden equivocarse y tener momentos de agotamiento. Lo importante es identificar cuál es la conducta predominante en la crianza. El objetivo no es eliminar todas las dificultades, sino construir nuevas herramientas para responder de una manera diferente.

Una de esas herramientas es la co-regulación emocional. Molina explicó que el acompañamiento que recibe un niño durante sus primeros años contribuye posteriormente a su capacidad para comprender y regular sus propias emociones.

La co-regulación en la infancia es lo que permite la autorregulación en la adultez”, afirmó.

Esta perspectiva también busca desmontar la idea de que los jóvenes actuales son simplemente una “generación de cristal”. Para Molina, no es posible atribuir ese fenómeno a una supuesta generación criada completamente bajo los principios de la crianza respetuosa, porque no existe actualmente un grupo de adultos que haya sido criado al 100 % bajo este modelo.

La crianza también implica acuerdos entre los adultos. Molina señaló que las parejas deberían conversar previamente sobre cómo quieren educar a sus hijos, cuáles son sus límites y cuáles son sus principios no negociables. En asuntos cotidianos puede haber diferencias, pero aspectos como el uso de la violencia física deberían quedar fuera de la discusión.

También destacó la importancia de establecer límites con las abuelas y otros familiares que participan en el cuidado de los niños. La recomendación no es excluirlos, sino definir cuáles son las reglas fundamentales para la familia y cuáles aspectos pueden ser flexibles. “Ven, mamá, sentémonos, yo te voy a contar cuáles son esos no negociables que son importantes para la salud”, propuso como una forma de abordar estas diferencias.

En definitiva, el planteamiento de Manuela Molina parte de una combinación que puede resultar difícil para muchos padres: firmeza y calma al mismo tiempo. Los adultos siguen teniendo la responsabilidad de establecer límites, pero pueden hacerlo sin recurrir a la violencia, mientras ayudan a los niños a comprender qué sienten y a desarrollar herramientas para afrontar la frustración.

La crianza respetuosa, desde esta perspectiva, no busca criar niños sin límites, sino formar personas capaces de reconocer sus emociones, tomar decisiones y acudir a sus cuidadores cuando atraviesan momentos difíciles.

Bloque de preguntas y respuestas

  • ¿Qué es la crianza respetuosa y cómo se deben establecer los límites?

    La crianza respetuosa combina afecto, acompañamiento emocional y límites claros.
    Los adultos mantienen la autoridad y toman las decisiones importantes, evitando golpes, gritos, amenazas y chantajes.
  • ¿Cómo manejar las pataletas y emociones de los niños con crianza respetuosa?

    La recomendación es acompañar el desborde emocional en lugar de ignorarlo o intentar detenerlo siempre con pantallas o comida.
    El adulto puede reconocer la emoción del niño y mantener el límite establecido.
  • ¿Qué relación existe entre crianza respetuosa y adolescencia?

    La forma en que se acompañan las emociones durante la infancia influye en las herramientas que los niños desarrollan para afrontar la frustración.
    La co-regulación emocional en la infancia contribuye al desarrollo de la autorregulación posteriormente.
  • ¿Cómo deben manejar los padres el celular y las redes sociales de los adolescentes?

    Se recomienda establecer acuerdos claros sobre el uso del celular, acompañados de controles de seguridad parental.
    Molina diferencia entre entregar un dispositivo y permitir el acceso a redes sociales, debido a riesgos como el grooming.
  • ¿Cómo deben actuar las parejas y las abuelas en la crianza de los niños?

    Los padres deben acordar previamente cómo educar a sus hijos y cuáles son sus límites no negociables.
    Con las abuelas y otros familiares, se pueden establecer reglas fundamentales y permitir flexibilidad en aspectos secundarios.