La muerte de Kevin Acosta, de 7 años, tras no recibir a tiempo los medicamentos para tratar su hemofilia, volvió a poner sobre la mesa las dificultades que enfrentan muchos pacientes en el país.
Según la Liga de Hemofílicos de Antioquia, hay 437 pacientes activos registrados en el departamento, 88 de ellos menores de edad. Entre esas historias está la de Simón Andrés Rodríguez, de 22 años, quien convive con la enfermedad desde su primer año de vida.
“Todo comenzó con sangrados en la rodilla cuando era niño”, recuerda su madre, Naydi Ramos. Hoy, pese a las dificultades, Simón está próximo a graduarse como ingeniero de sistemas.
Un camino marcado por las barreras en salud
Durante sus primeros años enfrentaron múltiples obstáculos con la EPS Humana Vivir en Córdoba. Hace dos décadas la familia se trasladó a Antioquia y actualmente está afiliada a la Nueva EPS.
A los 4 años, Simón recibió un implante de catéter para facilitar la administración del medicamento y mejorar la respuesta de su organismo al tratamiento. Sin embargo, desde septiembre pasado enfrentan dificultades para acceder al factor VIII de coagulación, esencial para prevenir hemorragias.
“La situación ha sido contra viento y marea”, afirma su madre, quien denuncia demoras, fallas en la atención y barreras para la entrega del medicamento.
Mientras el caso de Kevin Acosta sigue generando debate, pacientes como Simón continúan su lucha diaria por garantizar el acceso oportuno al tratamiento que les permite vivir y proyectar su futuro.