De la crisis a la sanación: la historia detrás del libro de Lewis Acuña

Lewis Acuña comparte en Para el camino 365 reflexiones para entender las emociones, sanar heridas y encontrar equilibrio en medio de las dificultades.

En medio de conversaciones cotidianas y silencios necesarios, la búsqueda de respuestas emocionales suele encontrar refugio en los libros. Así lo plantea el comunicador Lewis Acuña durante su entrevista en el programa Siempre contigo, donde presentó su obra Para el camino, un compendio de 365 reflexiones enfocadas en el bienestar emocional.

La propuesta del libro nace de una experiencia profundamente personal. “Vengo de una familia destruida… mi papá nos abandona”, relató, al explicar cómo, desde su infancia, encontró en la lectura un espacio de contención. En ese contexto, los libros se convirtieron en “un refugio emocional en la lectura… en la búsqueda de respuestas”.

La lectura como refugio y punto de partida

Para Acuña, el vínculo con los libros no fue casual, sino una respuesta a la necesidad de comprender sus propias emociones. “¿Qué me está pasando? ¿Por qué me estoy sintiendo así?”, se preguntaba. En una época sin los distractores actuales, la lectura se consolidó como una herramienta de crecimiento personal.

Uno de los textos más influyentes en su vida fue Cartas a mi hijo, un libro que, según contó, le permitió acercarse a temas emocionales desde una perspectiva íntima: “Le habla del amor… responde muchas respuestas ante la ausencia de quién será y uno no tiene el valor de preguntarlo”. Esta experiencia marcó el inicio de una relación más consciente con la inteligencia emocional.

El dolor como insumo creativo

Las vivencias difíciles también nutren las páginas de Para el camino. La muerte de su madre y su separación fueron momentos determinantes. Sobre este último episodio, confesó: “Dormir mal, no comer… una pensadera constante… reflejaba el fin de un sueño”.

En medio de esa crisis, Acuña buscó respuestas en espacios de silencio y espiritualidad. “Yo me refugiaba mucho en las capillas… necesitaba sabiduría”, afirmó. Fue allí donde empezó a interesarse por comprender científicamente sus emociones, lo que fortaleció su proceso de sanación emocional.

Pensamiento constructivo y equilibrio emocional

Uno de los conceptos clave que atraviesa su obra es el del pensamiento constructivo. Según explicó, “es aquel que está encaminado a la acción… no es positivismo, sino una forma de cómo abordar cada uno de los inconvenientes”.

Para el autor, la vida no es una línea constante de felicidad o tristeza, sino un equilibrio entre ambos extremos. “Ni lo uno ni lo otro es permanente… vives en una línea del centro, que esa es tu paz”, reflexionó. Esta visión conecta con una búsqueda de bienestar mental basada en la aceptación de la realidad.

Reflexiones que acompañan el día a día

El libro está diseñado como una guía cotidiana, donde cada reflexión funciona como una pausa consciente. Algunas de las más destacadas revelan aprendizajes clave. Por ejemplo: “Que ames profundamente no significa que puedas mantener tu relación en pie, tu amor no basta”, una frase que cuestiona la idea romántica del amor como única base de una relación.

Otra reflexión señala: “Todos somos los malos en la historia de alguien”, invitando a reconocer la subjetividad en los conflictos humanos. Y para los momentos difíciles, propone: “Hoy es solo un episodio de tu vida, no es toda la historia… concéntrate en lo que está en tus manos”.

Estas ideas resumen su enfoque práctico hacia la salud emocional, donde cada experiencia puede convertirse en aprendizaje.

Escribir para ayudar a otros

Más allá de un ejercicio literario, Acuña dejó claro que su motivación principal es el servicio. “El propósito nació desde una necesidad personal… no soy el único que le pasa esto”, afirmó. Su intención es compartir herramientas que le han permitido transitar sus propias dificultades.

El proceso de escritura también tuvo un impacto familiar. Recordó con emoción el momento en que su hijo leyó el libro: “Es como que me estás hablando a mí todo el tiempo”, le dijo. Para el autor, ese instante reafirmó el sentido de su trabajo.

Al final, Para el camino no solo recoge reflexiones, sino que plantea una invitación a mirar hacia adentro. Como lo resume el propio Acuña, todo hace parte del andar: “La experiencia no es una… es el andar”. Un camino donde el autoconocimiento se convierte en la base del verdadero bienestar.