La disminución del deseo sexual en los hombres dentro de una relación estable es una situación que genera dudas, interpretaciones erróneas y tensiones de pareja. Aunque muchas veces se asocia la falta de iniciativa íntima con desamor o infidelidad, especialistas advierten que no siempre existe una relación directa entre amar y desear.
Laura Milena Rojas Quiñones, médica con formación de posgrado en Sexología y Terapia de Pareja y experta de Boston Medical Group, explicó que el amor y el deseo responden a procesos distintos. Así lo señaló en entrevista para La FM, donde aclaró las diferencias entre bajo deseo sexual, disfunción eréctil y los factores emocionales que pueden afectar la intimidad.
Diferencia entre amor y deseo sexual en la pareja
Según Rojas Quiñones, es fundamental comprender que el amor está vinculado con el apego y la construcción del vínculo, mientras que el deseo sexual se relaciona con la motivación y el interés íntimo.
“El amor y el deseo son procesos distintos. El amor está más relacionado con el apego, la construcción del vínculo y la seguridad emocional, mientras que el deseo tiene relación con la motivación o el interés sexual”, explicó.
De acuerdo con la especialista, una persona puede amar profundamente y, aun así, atravesar una etapa de disminución del deseo. “Esto significa que una persona puede amar profundamente a su pareja y aun así atravesar una situación donde su deseo sexual esté disminuido por diferentes razones, sin que falte el amor”, afirmó.
Bajo deseo sexual y disfunción eréctil: diferencias
Uno de los puntos que genera confusión es la diferencia entre bajo deseo sexual y disfunción eréctil.
“El bajo deseo sexual hace referencia a la falta de interés o motivación sexual, mientras que la disfunción eréctil es una dificultad para obtener o sostener una erección. Son conceptos diferentes, pero se pueden retroalimentar, coexistir o incluso uno puede llevar al otro”, señaló.
La médica explicó que la preocupación por el desempeño puede influir tanto en la respuesta física como en la motivación, lo que crea un ciclo que afecta la vida íntima.
El miedo como factor en la disminución del deseo
Rojas Quiñones indicó que el miedo tiene un papel relevante en la disminución del deseo sexual. Cuando el hombre entra en un estado de alerta por temor a no cumplir expectativas, el cuerpo responde con tensión.
“El miedo activa el sistema de alerta del cerebro, mientras que el deseo necesita relajación, seguridad y confianza”, afirmó. Añadió que cuando existe autoevaluación constante, el funcionamiento natural puede alterarse. “Cuando el hombre entra en un modo de autoevaluación de su desempeño y desconfianza por no ‘funcionar bien’, el cuerpo deja de funcionar de manera natural y el deseo se bloquea; no florece bajo presión”, explicó.
También advirtió que, ante la falta de iniciativa, la pareja puede interpretar la situación como desinterés o infidelidad. “Socialmente se ha construido la idea de que el hombre siempre quiere, por lo que si no busca el encuentro, la pareja puede pensar que ya no la desea o que hay alguien más. Pero muchas veces esa no es la razón”, dijo.
Consecuencias de evitar la intimidad
La experta señaló que evitar o aplazar la intimidad puede generar consecuencias en la relación. Entre las principales mencionó el distanciamiento emocional y la afectación de la autoestima.
“Las más importantes observadas en nuestra experiencia son el distanciamiento emocional y la baja autoestima en ambos miembros de la pareja”, afirmó. Además, indicó que la falta de diálogo puede generar tensiones y comunicación defensiva.
“La evitación prolongada convierte un problema tratable en un conflicto de pareja”, sostuvo.
Cambios en el estilo de vida y salud sexual
En cuanto a las recomendaciones, la médica mencionó medidas relacionadas con el estilo de vida que pueden contribuir a mejorar la función sexual:
- Control del peso.
- Ejercicio regular.
- Alimentación equilibrada.
- Buen descanso.
- Disminuir alcohol y tabaco.
- Control del estrés.
- Manejo de enfermedades como diabetes e hipertensión.
“La erección es un fenómeno relacionado con las arterias y venas. Si cuidamos el corazón, también cuidamos la función sexual”, explicó.
Comunicación honesta y consulta profesional
Finalmente, Rojas Quiñones destacó que la comunicación honesta es determinante para evitar interpretaciones negativas.
“Es importante que el hombre pueda hablar con su pareja sin culpa, ataques ni juicios para romper el silencio y el ciclo de interpretación negativa”, afirmó. Agregó que, en ausencia de diálogo, surgen pensamientos que agravan la situación.
Como mensaje a quienes atraviesan esta dificultad, concluyó: “No están solos; esta situación es más común de lo que creemos y la mayoría de estos problemas tienen tratamiento. Consultar no es señal de debilidad, sino un acto de responsabilidad con su salud y con la relación”.