Un divorcio puede ser un proceso difícil, pues implica cerrar una etapa de la vida y empezar a tomar decisiones por separado. En medio de los cambios personales y familiares, también hay asuntos legales que deben resolverse para definir cómo continúa cada persona después de la ruptura.
En Colombia, uno de esos asuntos es el destino de los bienes adquiridos durante el matrimonio. Aunque muchos hacen parte de la sociedad conyugal, hay excepciones que vale la pena conocer para entender qué establece la ley cuando llega el momento de poner fin a esa unión.
¿Las herencias y donaciones se reparten entre los esposos?
Las herencias y donaciones están entre los bienes que, según el Ministerio de Justicia, no se consideran parte de la sociedad conyugal por haber sido recibidos a título gratuito. Por esa razón, su tratamiento es diferente al de los bienes adquiridos durante el matrimonio.
Por ejemplo, si uno de los cónyuges recibe una herencia o una donación, estos bienes no se incorporan automáticamente al conjunto de activos que deben distribuirse durante la liquidación de la sociedad conyugal.
Sin embargo, para establecer cómo se aplica esta regla en una situación particular, es necesario revisar las circunstancias del caso y la naturaleza de los bienes involucrados.
¿Qué bienes sí entran en la liquidación de la sociedad conyugal?
Los bienes adquiridos por cualquiera de los cónyuges durante el matrimonio y antes de la liquidación de la sociedad conyugal forman parte, en términos generales, del patrimonio que debe evaluarse para el reparto.
En esta categoría pueden encontrarse casas, apartamentos, fincas, vehículos, muebles y otros bienes obtenidos durante la unión. Su inclusión debe analizarse junto con las deudas que correspondan a la sociedad conyugal.
Una vez identificados los activos y pagadas las obligaciones, se determinan los gananciales que se distribuirán entre los dos cónyuges por partes iguales. Por ello, el reparto no consiste necesariamente en dividir físicamente cada bien, sino en establecer cómo se asigna el patrimonio dentro de la liquidación.
El Ministerio de Justicia señala que este procedimiento puede adelantarse como consecuencia del divorcio o antes de este, si ambos integrantes de la pareja acuerdan terminar la sociedad conyugal y continuar casados bajo un régimen de separación de bienes.
¿Cómo se realiza el reparto de bienes en un divorcio?
Cuando existe acuerdo entre los cónyuges, la liquidación de la sociedad conyugal puede tramitarse ante un juez o un notario. Según la orientación oficial, en ambos casos deben contar con la asesoría de un abogado, y la autoridad correspondiente debe aprobar la forma en que se asignarán los bienes.
Si la pareja decide separarse patrimonialmente sin divorciarse, también existe un procedimiento de separación de bienes de mutuo acuerdo. Para iniciarlo, se deben identificar los bienes y presentar una relación que describa el patrimonio objeto del trámite.
Cuando se trata de bienes muebles que no requieren registro, la solicitud puede llevarse a un centro de conciliación, una comisaría de familia, una Defensoría del Pueblo o una Casa de Justicia. Si hay bienes sujetos a registro, como inmuebles o vehículos, el Ministerio indica que se debe acudir a una notaría para formalizar el acuerdo mediante escritura pública.
Después del trámite, deben realizarse las anotaciones correspondientes en los registros aplicables. La separación también debe quedar inscrita en los registros civiles de los cónyuges y en el registro civil de matrimonio.
¿Dónde puede recibir asesoría sobre los bienes del divorcio?
Quienes necesiten orientación sobre la liquidación de la sociedad conyugal pueden acudir a un consultorio jurídico o a una oficina de la Defensoría del Pueblo. Estas entidades pueden ayudar a aclarar qué bienes deben incluirse en el inventario y cuáles son los pasos que corresponden según las condiciones del caso.
Antes de iniciar el proceso, es importante identificar los bienes, establecer cómo fueron adquiridos y determinar las deudas asociadas a la sociedad conyugal. Esta información permite precisar qué patrimonio se someterá a liquidación y cómo se calcularán los gananciales.
La regla central es que los bienes adquiridos durante el matrimonio se consideran, por lo general, parte de la sociedad conyugal, mientras que las herencias y donaciones recibidas a título gratuito tienen un tratamiento distinto. La distribución definitiva debe establecerse mediante el procedimiento legal correspondiente.