Cuáles son los requisitos para donar cabello a una persona con cáncer

Una vez recibido, el pelo entra en un proceso de selección, organización y preparación. Las fibras se agrupan según su longitud.
La Fundación Ámese recibe donaciones de cabello para elaborar pelucas para pacientes que pierden el pelo durante tratamientos contra el cáncer. Crédito: Diseñado por Magnific + www.magnific.com

La Fundación Ámese recibe donaciones de cabello para elaborar pelucas para pacientes que pierden el pelo durante tratamientos contra el cáncer. El cabello debe medir al menos 25 centímetros, estar totalmente limpio y seco.

Las personas interesadas pueden entregarlo en la carrera 95 número 13-50, oficina 304, según explicó su director general, Humberto Rodríguez, durante el programa Sin Filtro de La FM.

¿Cuáles son los requisitos para donar cabello a la Fundación Ámese?

El cabello puede tener cualquier color o textura. La organización no tiene restricciones por estas características, pero sí con la longitud y el estado del material. “Mínimo 25 centímetros”.

La humedad puede deteriorar el pelo e impedir su aprovechamiento. Por ese motivo, el director reiteró que cada mechón debe llegar limpio y seco. La fundación puede recibirlo dentro de una bolsa plástica y no exige pruebas de identificación sobre el donante.

Una vez recibido, el pelo entra en un proceso de selección, organización y preparación. Las fibras se agrupan según su longitud y otras características antes de comenzar la fabricación de las pelucas. El trabajo requiere coser el cabello fibra por fibra hasta cubrir el contorno de la cabeza.

Una donación individual no siempre aporta la cantidad necesaria para completar una pieza. “Una donación no es suficiente, necesitamos muchas donaciones”, explicó Rodríguez.

El cabello largo puede conservar su extensión durante el proceso. Con esto se puede producir pelucas de diferentes longitudes, en lugar de cortar todo el material bajo una misma medida.

La entrega de pelucas es parte del acompañamiento que ofrece la Fundación Ámese a los pacientes y familias. Rodríguez explicó que la pérdida del pelo puede afectar la identidad y la forma en que algunas mujeres se reconocen durante el tratamiento.

¿Cómo vivió Luz Ángela Rojas la pérdida del cabello durante la quimioterapia?

Luz Ángela Rojas Bernal, psiquiatra y voluntaria de la organización, habló de su experiencia con el cáncer. Ella entregó su cabello antes de iniciar la quimioterapia, después de recibir un diagnóstico de cáncer de mama.

Rojas Bernal ya donó cabello en dos oportunidades antes de enfrentar la enfermedad. Tras conocer que comenzaría el tratamiento, tomó la decisión de cortarlo por tercera vez. “Yo ya sabía lo que iba a hacer”, dijo.

La psiquiatra sabía que la quimioterapia afectaría la calidad del cabello, por lo que quiso entregarlo antes de empezar las sesiones. Su propósito era aportar para una peluca que pudiera usar otra paciente.

No comenzó a perderlo inmediatamente. Durante el primer ciclo de quimioterapia conservó el cabello, pero con el segundo empezó a notar su desprendimiento. Los mechones quedaban en sus manos, la ropa, la ducha y otros espacios.

En su caso, la caída no produjo principalmente dolor. Rojas Bernal describió una sensación de picazón en el cuero cabelludo y molestia por encontrar pelo en distintos lugares. “Me generó un fastidio más que yo creo que dolor”, señaló.

La experiencia puede cambiar de una persona a otra. Algunas pacientes sienten dolor cuando comienza la caída, mientras otras perciben picazón o una sensación diferente en el cuero cabelludo.

Su esposo realizó el corte y ella decidió grabar el momento. La psiquiatra dijo que también perdió cabello en las cejas, las pestañas y el vello corporal como consecuencia del tratamiento.

Aunque tuvo una peluca, la utilizó pocas veces porque le generaba picazón. Prefirió usar gorros. Algunas pacientes deciden llevar peluca, mientras otras recurren a opciones distintas.

Durante la entrevista, Rodríguez explicó que el cabello conserva un vínculo con la identidad y la expresión personal. Por eso, perderlo puede ser un componente emocional que acompaña los efectos físicos de la quimioterapia.

El director también se refirió a las pacientes que reciben una peluca en la fundación. Según su relato, el cambio se refleja en la forma en que salen del lugar, incluso sin recibir medicamentos. La organización complementa este trabajo con acompañamiento psicológico y emocional.

Rojas Bernal detectó una masa en uno de sus senos mediante un autoexamen. Por compromisos laborales, retrasó sus controles médicos cerca de tres meses. En octubre decidió revisar su cuerpo durante una campaña de concientización y encontró la alteración que posteriormente llevó al diagnóstico.

“Yo dije: voy a hacer un autoexamen, y ahí me identifiqué la masa”, relató. Recibió el resultado de la biopsia en diciembre y empezó las quimioterapias el 2 de enero.

En su familia también había antecedentes de cáncer de mama. Su madre y su abuela atravesaron la enfermedad. A pesar de ese antecedente y de su formación como médica, Rojas Bernal contó que no esperaba recibir el diagnóstico.

Humberto Rodríguez señaló que el autoexamen es una herramienta dentro del cuidado, pero no reemplaza la consulta ni los controles médicos. Según su explicación, el proceso comienza con el conocimiento del propio cuerpo, porque permite reconocer cuándo aparece una modificación.

¿Cuáles son los requisitos para donar cabello?

El cabello debe medir mínimo 25 centímetros y encontrarse limpio y completamente seco. Puede tener cualquier color o textura. La Fundación Ámese lo recibe dentro de una bolsa plástica y no solicita pruebas de identificación ni procedimientos adicionales al donante.

¿Dónde se puede entregar el cabello donado?

Las donaciones pueden llevarse a la sede de la Fundación Ámese, ubicada en la carrera 95 número 13-50, oficina 304. El material debe entregarse seco, pues la humedad puede deteriorarlo e impedir que se utilice en la elaboración de pelucas.

¿Por qué se necesitan varias donaciones para fabricar una peluca?

La elaboración exige seleccionar, organizar y coser las fibras una por una. Por esta razón, una sola donación puede resultar insuficiente para completar una peluca. La cantidad de cabello necesaria depende de la longitud y el peso de la pieza que se producirá.