Duelo gestacional: qué decir y cómo acompañar a una madre que perdió a su bebé

De acuerdo con lo explicado durante el programa Sin Filtro, de La FM, este proceso puede ser minimizado por quienes rodean a la familia.

El duelo gestacional y perinatal se produce cuando los padres pierden a un bebé durante el embarazo, en el parto o pocos días después de su nacimiento.

De acuerdo con lo explicado durante el programa Sin Filtro, de La FM, este proceso puede ser minimizado por quienes rodean a la familia debido a que el bebé no llegó a nacer, aunque para los padres existe un vínculo construido desde el momento en que conocen la gestación.

Durante la entrevista se explicó que el deseo de tener un hijo está acompañado de expectativas, planes e ilusiones que comienzan incluso antes del nacimiento. Por eso, la duración del embarazo no determina la importancia del vínculo ni permite establecer cuánto debería doler una pérdida.

“El sueño de tener un hijo es un anhelo muy grande”, se señaló durante la conversación. La frase resume una de las ideas centrales abordadas en el programa: la ilusión de los padres no puede cuantificarse según las semanas de gestación.

Cuando una persona conoce que está embarazada, comienza a imaginar a ese hijo y a establecer una relación con él. Se construyen expectativas alrededor de su llegada, se piensa en su nombre y en el lugar que tendrá dentro de la familia. Por esta razón, una pérdida durante las primeras semanas también puede generar un proceso de duelo.

Durante el programa se cuestionó la idea de comparar las pérdidas según el tiempo de embarazo. Una gestación más avanzada no permite establecer por sí misma que una pérdida sea más dolorosa que otra. Cada familia construye un vínculo diferente con el hijo que esperaba.

El duelo puede incluir diferentes momentos. En la conversación se mencionaron etapas como el shock, la negación, la ira, la negociación, la tristeza y la aceptación. Estas etapas forman parte de la manera en que se explicó el proceso, aunque no se planteó que todas las personas deban vivirlas de una única forma.

También se hizo énfasis en que no es posible determinar la intensidad del dolor de una persona observando únicamente su comportamiento. Una familia puede continuar con sus actividades, trabajar, conversar o reírse y, al mismo tiempo, estar atravesando un proceso de duelo.

Por eso, las manifestaciones externas no permiten medir el dolor. La manera en que cada persona enfrenta una pérdida puede ser diferente y no necesariamente coincide con las expectativas que tienen quienes la rodean.

Otro de los aspectos abordados fue la importancia de hablar sobre estas pérdidas. Durante la entrevista se planteó que contar lo ocurrido permite darle un lugar a la pérdida dentro de la vida familiar y reconocer la existencia del hijo que murió.

En este contexto, hablar del bebé por su nombre puede ser una forma de acompañamiento. La recomendación expuesta durante el programa fue acercarse a los padres con naturalidad, preguntar por el hijo y permitir que hablen de su historia sin intentar cambiar rápidamente de tema.

La dificultad para acompañar estos procesos también está relacionada con la forma en que la sociedad aborda la muerte y el duelo. Según lo explicado en el programa, muchas personas sienten que no saben qué decir cuando alguien pierde a un ser querido porque no están acostumbradas a conversar sobre la muerte.

Esta situación puede hacerse más evidente cuando se trata de una pérdida gestacional. Al no existir fotografías, recuerdos compartidos o experiencias posteriores al nacimiento, algunas personas pueden considerar que se trata de una pérdida diferente. Sin embargo, durante la entrevista se insistió en que el vínculo de los padres con el hijo ya existe.

¿Por qué no se debe minimizar el duelo gestacional?

El duelo gestacional no debería medirse únicamente por las semanas de embarazo porque la ilusión, el deseo y las expectativas de los padres no tienen una medida cuantitativa. Desde el momento en que existe el proyecto de tener un hijo, pueden comenzar a construirse vínculos y representaciones sobre esa persona.

Durante la conversación se cuestionaron expresiones como “ya lo vas a superar” o “vas a tener otro hijo”, debido a que pueden plantear la pérdida como una situación que debe reemplazarse o dejarse atrás rápidamente.

La idea de que otro embarazo puede sustituir al hijo perdido también fue discutida. Cada hijo representa un vínculo diferente, por lo que la llegada de otro bebé no elimina necesariamente el duelo por quien falleció.

Otro punto mencionado fue la necesidad de evitar que la persona en duelo sienta que debe ocultar lo ocurrido. Si los familiares y amigos pueden preguntar, escuchar y mencionar al bebé, se abre un espacio para que los padres puedan hablar de lo sucedido.

La entrevista también planteó que recordar no significa necesariamente permanecer en el dolor. Hablar de la pérdida puede ayudar a encontrar un lugar para el recuerdo dentro de la vida cotidiana.

El proceso puede cambiar con el tiempo. Hay momentos en los que el dolor puede sentirse con mayor intensidad y otros en los que puede disminuir. Una situación, una fecha o un recuerdo pueden volver a generar emociones relacionadas con la pérdida.

Por eso, durante el programa se cuestionó el uso de la expresión “superar el duelo”. La idea planteada fue que una persona no necesariamente deja de recordar a su hijo, sino que aprende a relacionarse con ese recuerdo de otra manera.

¿Cómo acompañar a una familia que perdió un bebé?

El acompañamiento puede comenzar con escuchar y reconocer la pérdida. En lugar de evitar el tema por miedo a generar tristeza, durante la entrevista se planteó que hablar del bebé puede permitir que los padres expresen lo que están viviendo.

Preguntar por el hijo y utilizar su nombre fueron señalados como formas de acercamiento. También puede ser importante permitir que los padres cuenten su historia tantas veces como necesiten, sin establecer cuánto tiempo debería durar su duelo.

La familia y la pareja también pueden cumplir un papel durante este proceso. La pérdida no afecta únicamente a la madre, sino que puede involucrar al padre, los abuelos, los hermanos y otras personas cercanas que habían construido expectativas alrededor del bebé.

En este sentido, acompañar no significa necesariamente encontrar una explicación o una solución para el dolor. Puede consistir en estar presente, escuchar y respetar los tiempos de la persona que atraviesa la pérdida.

Durante la conversación también se señaló que algunas familias pueden recurrir a apoyos profesionales o espirituales. La importancia de estos acompañamientos puede depender de las necesidades y creencias de cada familia.

¿Qué es el duelo gestacional y perinatal?

Es el proceso que atraviesan los padres cuando pierden a un bebé durante el embarazo, en el parto o pocos días después de nacer. El duelo puede estar relacionado con la pérdida del hijo y también con las expectativas y proyectos que la familia había construido alrededor de su llegada.

¿Por qué es importante hablar de los hijos no nacidos?

Hablar de los hijos no nacidos permite reconocer la pérdida y darle un lugar dentro de la historia familiar. Durante la entrevista se planteó que un bebé puede formar parte de la vida de sus padres aunque no haya llegado a aparecer en fotografías familiares o a compartir experiencias después de su nacimiento.

¿Cómo se puede acompañar a una persona que atraviesa este duelo?

Una de las formas señaladas durante la conversación es hablar con naturalidad sobre el bebé, preguntar por él, llamarlo por su nombre y escuchar la historia de sus padres. También se planteó que el acompañamiento debe respetar la manera particular en que cada persona vive el proceso y evitar frases que busquen apresurar el final del duelo.