¿Qué salió mal en El Dorado?: Aerocivil reveló detalles sobre el incidente con un helicóptero militar en marzo

La investigación oficial reveló vacíos en coordinación aérea, cruces riesgosos en pistas y medidas tras este episodio con el helicóptero militar.
Imagen de referencia. En el audio, difundido en la emisión de La FM Fin de Semana, se escucha a los operadores alertar sobre la presencia de la otra aeronave. Crédito: Colprensa

La Aeronáutica Civil concluyó que una cadena de errores en comunicaciones, coordinación de tránsito aéreo y procedimientos operacionales derivó en el incidente grave ocurrido el 13 de marzo de 2026 en el aeropuerto El Dorado, cuando un helicóptero militar ingresó sin autorización a trayectorias críticas de la pista 14 en medio de operaciones comerciales.

Según la investigación de la Dirección Técnica de Investigación de Accidentes (DIACC), la situación se originó por una discrepancia entre el destino previsto por la tripulación, que era la Escuela Militar de Cadetes, y el destino consignado en el plan de vuelo, registrado como el aeropuerto El Dorado.

Esa diferencia, de acuerdo con las conclusiones, afectó la comprensión compartida entre pilotos y controladores sobre la maniobra que debía realizarse.

Aproximación a tráfico comercial y cruce de pistas

Durante el incidente, la aeronave Sikorsky UH-60 ingresó a la trayectoria de aproximación final de la pista 14L (izquierda), donde coincidió con un avión en fase de aterrizaje.

La investigación estableció que entre ambas aeronaves se registró una separación mínima de 764 pies (233 metros) en sentido horizontal y 449 pies (137 metros) en vertical.

Minutos después, el helicóptero cruzó también la trayectoria de la pista 14R (derecha), mientras un Boeing 737 permanecía en punto de espera y el resto del tráfico estaba en calles de rodaje cercanas.

Aunque no se produjeron daños ni lesiones y no hubo maniobras evasivas por parte de las aeronaves involucradas, el evento fue clasificado como incidente grave por la interacción con vuelos comerciales en una zona crítica del aeropuerto.

La Aerocivil identificó como factor central una cadena de fallas en el intercambio de información, comenzando con la transmisión y recepción del plan de vuelo. Entre los elementos señalados están una comprensión incompleta del destino final, deficiencias en los procedimientos de confirmación entre pilotos y controladores, que se conocen como read back/hear back, y la ausencia de una referencia estandarizada para un punto de aterrizaje no reconocido como helipuerto.

Comunicaciones confusas y sesgos operacionales

La investigación también atribuyó relevancia a instrucciones confusas emitidas durante la aproximación a Bogotá, sumadas a interpretaciones distintas entre la tripulación y el control aéreo sobre la maniobra autorizada.

Según el reporte, cada parte operó en algunos momentos con conciencia de la situación diferente sobre la trayectoria prevista.

Entre los factores que contribuyeron al incidente se mencionan además sesgos operacionales previos en la gestión del tránsito aéreo, que llevaron a asumir un sitio de aterrizaje distinto al realmente previsto por la tripulación. Esa expectativa, según la investigación, influyó en instrucciones posteriores y en la evolución del incidente.

Otro hallazgo destacado fue la falta de procedimientos estandarizados para cruces de trayectorias por helicópteros en el entorno de El Dorado, lo que, según la Aerocivil, incrementó el riesgo al dejar decisiones críticas sujetas a criterios momentáneos y no a protocolos escritos.

La DIACC también señaló degradación en el uso de “fraseología aeronáutica” y en técnicas de radiocomunicación, un aspecto considerado determinante en el desarrollo del incidente.

Las conclusiones indican que no se detectaron fallas meteorológicas, técnicas o de aeronavegabilidad que hayan incidido en lo ocurrido.

Recomendaciones y vacíos detectados

A partir de estos hallazgos, la Aerocivil emitió recomendaciones de seguridad operacional dirigidas a autoridades aeronáuticas y operadores de aviación de Estado.

Entre ellas se encuentra revisar la manera en que se tramitan planes de vuelo para destinos sin designadores aeronáuticos, reforzar procedimientos de confirmación entre tripulación y servicios de tránsito aéreo y evaluar reglas específicas para operaciones de helicópteros en áreas urbanas y aeroportuarias complejas.

La investigación también planteó la necesidad de establecer identificadores formales para puntos de operación recurrentes de la Fuerza Pública, así como ajustes regulatorios para evitar ambigüedades en vuelos de este tipo.

En sus conclusiones, la Aerocivil no atribuyó el incidente a una sola causa o actor, sino a una combinación de factores humanos, procedimentales y sistémicos que coincidieron durante la operación.

La autoridad sostuvo que las recomendaciones buscan reducir el riesgo de que un incidente similar vuelva a repetirse, o sea más grave, en operaciones futuras.