La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) encendió las alarmas en el departamento ante la próxima llegada del fenómeno de El Niño. Esta variación climática amenaza con alterar los patrones de precipitación en todo el territorio nacional y tendrá repercusiones directas en la mayoría de los municipios de la región.
Debido al calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico que caracteriza a este fenómeno, la autoridad ambiental inició un proyecto técnico para identificar los puntos críticos y de mayor vulnerabilidad en los cuerpos hídricos de las cuencas de los ríos Bogotá, Negro y Sumapaz.
Hasta el momento, el estudio ha identificado 34 puntos críticos distribuidos en los municipios de La Mesa, Anapoima, Apulo, Sopó, Madrid, Chía, Zipaquirá, La Calera, Soacha, Mosquera, Cota, Pandi, Útica y El Peñón. La estrategia busca preparar a estas localidades ante escenarios de sequía extrema, desabastecimiento, incendios forestales o cualquier otro desequilibrio ambiental derivado de este evento climático, previsto por las agencias meteorológicas para el segundo semestre de este año.
“No hay tiempo que perder”
Ante el inminente impacto del fenómeno, la CAR convocó de manera urgente a los alcaldes de estos 14 municipios para que activen sus Consejos Municipales de Gestión del Riesgo de Desastres (CMGRD). El objetivo es coordinar de inmediato los planes de contingencia locales.
Las principales problemáticas que podrían manifestarse en estas poblaciones abarcan desde la presión sobre los sistemas de abastecimiento de agua potable hasta sequías severas en zonas rurales de alta producción agropecuaria.
“Hago una invitación respetuosa a nuestros alcaldes para que conformen sus consejos de gestión del riesgo, a los cuales asistirá personalmente cada uno de los directores regionales de la CAR. El fin es acompañar las tareas de evaluación y priorización de acciones que permitan actuar oportunamente”, anunció Alfred Ballesteros, director general de la CAR.
Como medida de mitigación, la corporación ha construido hasta la fecha 1.000 reservorios de agua en zonas rurales de 20 municipios, estructuras que van acompañadas de procesos de restauración ecológica y reforestación de rondas hídricas.
“Hoy el mayor riesgo no es solamente el clima. El problema es seguir actuando igual pese a las alertas. Si no corregimos las prácticas que desperdician agua o deterioran los ecosistemas, el impacto será mucho más severo", añadió el funcionario.
Plan de contingencia: 5 prácticas ciudadanas que deben corregirse
La CAR identificó cinco hábitos críticos en los sectores residencial y agropecuario que la ciudadanía debe transformar de inmediato para enfrentar la temporada seca:
1.Suspender el uso suntuario de agua potable:Ámbito residencial.
Evitar el uso de agua de acueducto para el lavado de vehículos, riego de jardines, llenado de piscinas o limpieza de fachadas y andenes. Estas actividades generan sobrecarga en las plantas de tratamiento durante los periodos de caudales mínimos.
2.Erradicar las quemas y tecnificar el riego agrícola:Ámbito agropecuario.
Prohibir de forma absoluta las llamadas "quemas controladas" de lotes, las cuales se propagan rápidamente por los fuertes vientos y la baja humedad. Asimismo, se insta a los sectores de la caña, el arroz y la ganadería a transitar hacia sistemas de riego eficientes, abandonando el modelo tradicional de inundación que sobreexplota los acuíferos.
3.Implementar la cosecha de agua lluvia:Adaptación climática.
Aprovechar las precipitaciones remanentes mediante la instalación de sistemas domésticos y comunitarios de recolección. La CAR avanza de forma paralela en la entrega de tanques de almacenamiento masivo en las zonas vulnerables de su jurisdicción.
4.Frenar la deforestación y apoyar la siembra masiva:Protección de ecosistemas.
Detener la expansión de la frontera agrícola sobre páramos y nacimientos de agua. La tala reduce drásticamente la retención de humedad en el suelo, lo que acelera la erosión y la pérdida de caudales en tiempo de sequía.
5.Corregir fugas y realizar mantenimiento preventivo:Infraestructura local.
Reparar las redes internas de las viviendas y exigir a los acueductos veredales el control de pérdidas técnicas causadas por tuberías obsoletas o conexiones fraudulentas, focos principales del desperdicio del recurso.