La Tierra es un planeta con vida en casi todos sus rincones, pero fuera de él esa vida resulta frágil. Sin embargo, existen organismos capaces de resistir condiciones extremas, incluso algunas que no se presentan de forma natural en este planeta. Se trata de los tardígrados, microorganismos que miden menos de un milímetro y que también son conocidos como “osos de agua”.
Los tardígrados son invertebrados microscópicos pertenecientes al filo Tardigrada. Se han descrito más de 1.100 especies, distribuidas en una amplia variedad de hábitats, según la enciclopedia científica Encyclopaedia Britannica. Estos organismos se encuentran en musgos húmedos, líquenes, plantas con flores, arena, agua dulce y ambientes marinos, lo que ha permitido estudiar su adaptación a condiciones ambientales diversas.
Qué son los tardígrados y cómo es su estructura corporal
De acuerdo con la Encyclopaedia Britannica, los tardígrados presentan una región cefálica bien desarrollada y un cuerpo corto compuesto por cuatro segmentos fusionados, cada uno con un par de extremidades cortas y sin articulaciones, generalmente rematadas por garras. No poseen órganos especializados de circulación ni de respiración.
Su cavidad corporal, conocida como hemocele, está llena de un líquido que transporta nutrientes y oxígeno, el cual se difunde a través del tegumento. El tubo digestivo recorre el cuerpo de extremo a extremo, lo que permite el procesamiento directo del alimento durante la fase activa del organismo.
La mayoría de los tardígrados son herbívoros y se alimentan perforando células vegetales individuales mediante estiletes, estructuras con forma de lanza situadas cerca de la boca, para luego succionar su contenido celular. Algunas especies presentan comportamientos carnívoros, como se describe en la literatura científica recopilada por Britannica.
En cuanto a su reproducción, pueden hacerlo de forma sexual o asexual, ya sea por partenogénesis o por hermafroditismo, cuando un mismo individuo se autofecunda. Los huevos son expulsados al exterior y, tras la eclosión, la vida activa puede extenderse entre tres y treinta meses.
Criptobiosis: cómo los tardígrados reducen su metabolismo
La capacidad más estudiada de los tardígrados es la criptobiosis, un estado de animación suspendida que se activa cuando las condiciones ambientales se vuelven desfavorables. En este proceso, los organismos pueden perder hasta el 95 % de su agua corporal y reducir su metabolismo hasta cerca del 0,01 % de su tasa normal.
Durante la criptobiosis, el cuerpo se contrae, las extremidades dejan de ser visibles y el tardígrado adopta una forma compacta conocida como “tun”. Según la Encyclopaedia Britannica, este estado puede mantenerse durante años o incluso décadas, hasta que el organismo vuelve a entrar en contacto con agua líquida.
Este mecanismo permite que los tardígrados interrumpan casi por completo sus funciones biológicas sin que se produzcan daños irreversibles en sus células.
Resistencia extrema a radiación, temperatura y desecación
Las investigaciones científicas han demostrado que algunas especies sintetizan trehalosa, un azúcar que ayuda a estabilizar las estructuras celulares durante la deshidratación. Otras producen proteínas que forman una matriz amorfa de tipo vítreo, capaz de proteger a cada célula frente a daños irreversibles.
Estudios recogidos por The Conversation indican que los tardígrados también producen proteínas específicas, conocidas como TDP, que contribuyen a preservar órganos y estructuras vitales. Además, se ha observado que algunos genes permiten la reparación del ADN, lo que explica su resistencia frente a la radiación ionizante.
En condiciones de laboratorio, tardígrados adultos deshidratados han sobrevivido durante breves periodos a temperaturas cercanas a −272 °C, a exposiciones superiores a 150 °C y a dosis de radiación gamma de entre 1.000 y 4.400 Gray. No obstante, los huevos de tardígrado no sobreviven a la radiación y no todas las especies presentan el mismo nivel de tolerancia.
Límites biológicos y referencia a la misión lunar
A pesar de su resistencia, los tardígrados no pueden mantener actividad biológica sin agua líquida, oxígeno y alimento. La reactivación solo ocurre cuando el entorno vuelve a ser compatible con su metabolismo activo. Sin estas condiciones, los organismos permanecen inactivos, sin posibilidad de crecimiento ni reproducción.
En 2019, tardígrados terrestres fueron llevados como parte de la carga útil de la sonda Beresheet, que se estrelló durante su intento de alunizaje en la Luna. Investigaciones citadas por The Conversation señalan que, aunque algunos ejemplares pudieron resistir el impacto y la radiación, la ausencia de agua líquida y nutrientes impide cualquier reactivación en la superficie lunar.
Las investigaciones sobre tardígrados han permitido comprender mejor los límites de la vida terrestre y los mecanismos celulares que hacen posible la supervivencia en condiciones extremas.