Un reciente informe advierte que el trabajo doméstico remunerado en Colombia continúa marcado por la precariedad y la falta de derechos laborales.
El documento señaló que entre el 70 % y el 83 % de las trabajadoras del hogar no tiene acceso a seguridad social, mientras cerca del 80 % permanece en la informalidad, una cifra que se eleva hasta el 98 % en el caso de mujeres migrantes.
De acuerdo con el Observatorio Laboral de la Universidad Javeriana, más de 703.000 personas se dedican a esta actividad en el país, de las cuales el 91 % son mujeres, lo que la convierte en una de las ocupaciones más feminizadas y con mayores brechas de desigualdad.
Bajos ingresos y largas jornadas
El informe revela que el 62 % de las trabajadoras domésticas recibe un salario mínimo o menos, mientras que en zonas rurales el 65 % gana menos del 50 % del salario mínimo.
“En promedio, los ingresos mensuales alcanzan los $926.361, por debajo del mínimo legal vigente”, sostuve.
A esto se suman extensas jornadas laborales. Muchas trabajadoras cumplen hasta 11 horas diarias, con un promedio semanal de 41,6 horas, e incluso un 26,8 % supera las 48 horas, especialmente aquellas que residen en sus lugares de trabajo.
Sin protección para la vejez
Uno de los aspectos más críticos del informe es la falta de acceso a la seguridad social. Según el análisis “Hablemos de Trabajo Doméstico” (2024), apenas el 14 % de estas trabajadoras cotiza al sistema de pensiones, lo que deja a la gran mayoría sin garantías económicas para su vejez.
Para CARE Colombia, esta situación refleja una deuda histórica del país.
“El trabajo doméstico es esencial para el funcionamiento de la sociedad, pero ha sido invisibilizado y precarizado. Quienes lo sostienen no pueden ejercer plenamente sus derechos”, señaló Catalina Vargas, directora de país de la organización.
Un pilar invisible de la economía del cuidado
El trabajo doméstico es fundamental para la llamada economía del cuidado. Según el DANE, las mujeres dedican en promedio el doble de tiempo que los hombres a labores domésticas no remuneradas: cerca de siete horas diarias frente a tres.
“Esta carga desigual limita sus oportunidades laborales y perpetúa brechas económicas y sociales”, subrayó.
Exigen garantías reales
Desde las organizaciones de trabajadoras del hogar, el llamado es a pasar del reconocimiento simbólico a la garantía efectiva de derechos.
“La Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico insiste en que esta labor debe ser reconocida como un empleo formal. No es ayuda ni colaboración: es trabajo y debe tener derechos”, afirmó su presidenta, Claribed Palacios.
En la misma línea, el Intersindical de Trabajo Doméstico pidió mayor compromiso del Estado, empleadores y sociedad para dignificar las condiciones laborales del sector.
Campaña para visibilizar el problema
Como parte de esta discusión, organizaciones sociales impulsan la campaña #ElTrabajoDomésticoEsTrabajo, con el objetivo de posicionar en la agenda pública la necesidad de formalizar el empleo doméstico, ampliar el acceso a la seguridad social y reconocer el aporte de miles de mujeres a la economía del país.
La iniciativa busca promover una corresponsabilidad entre hogares, Estado y sociedad, en un momento clave para avanzar hacia condiciones laborales más justas.
Claves del tema en cuatro preguntas
¿Cuál es la situación actual del trabajo doméstico en Colombia?
El panorama es crítico: entre el 70 % y el 83 % de las trabajadoras domésticas no tiene acceso a seguridad social y cerca del 80 % se encuentra en la informalidad. Esta cifra es aún más alta en mujeres migrantes, donde alcanza el 98 %, evidenciando una profunda precarización laboral.
¿Qué condiciones laborales enfrentan las trabajadoras del hogar?
Las condiciones son mayoritariamente precarias. El 62 % gana un salario mínimo o menos, y en zonas rurales el 65 % recibe menos del 50 % del salario mínimo. Además, enfrentan largas jornadas de hasta 11 horas diarias, con un porcentaje significativo que supera las 48 horas semanales.
¿Por qué el trabajo doméstico es clave en la economía del país?
El trabajo doméstico es fundamental para la economía del cuidado, ya que sostiene el funcionamiento de millones de hogares. Según el DANE, las mujeres dedican el doble de tiempo que los hombres a estas labores, lo que evidencia su impacto en la vida económica y social.
¿Qué acciones se están promoviendo para mejorar esta situación?
Organizaciones como CARE Colombia y el Intersindical de Trabajo Doméstico impulsan iniciativas como la campaña #ElTrabajoDomésticoEsTrabajo, que busca visibilizar la problemática, promover la formalización laboral y garantizar acceso a derechos como seguridad social y condiciones dignas.