Un análisis de laboratorio realizado por una universidad en Colombia detectó un crecimiento bacteriano en el 100 % de las cosmetiqueras evaluadas, lo que encendió las alarmas sobre los riesgos asociados al almacenamiento y uso cotidiano de productos de maquillaje.
¿Cómo se hizo el análisis?
El estudio examinó 25 muestras fabricadas con distintos materiales y encontró presencia de microorganismos en todos los casos.
Según los resultados, algunas presentaron niveles bajos de contaminación, mientras que otras registraron recuentos más elevados que podrían favorecer la aparición de infecciones.
En diálogo con Bienestar FM, la microbióloga de la universidad Manuela Beltrán, Andrea Cortés, institución que hizo el análisis, en todas las muestras se identificó crecimiento bacteriano.
Esto se encontró en las cosmetiqueras
Entre los hallazgos se reportaron mesófilos aerobios, microorganismos comunes en el ambiente, aunque en ciertas cosmetiqueras los niveles fueron mayores, lo que abre la posibilidad de presencia de bacterias 'oportunistas'.
La especialista advirtió que el riesgo no se limita al exterior del estuche, sino al contacto directo entre los microorganismos y los productos cosméticos que se aplican en ojos, piel y boca.
Derrames de maquillaje, humedad y materiales porosos, pueden crear condiciones propicias para la proliferación bacteriana y facilitar la contaminación cruzada.
Brochas, esponjas y encrespadores de pestañas pueden transportar microorganismos hacia el rostro, sin que la persona lo note.
Algunas superficies favorecen las bacterias
Según explicó la especialista, la acumulación de maquillaje en telas o superficies porosas favorece este proceso y aumenta la probabilidad de que las bacterias lleguen a zonas sensibles.
El uso de cosméticos contaminados puede provocar infecciones oculares, irritaciones cutáneas y brotes de acné.
Incluso, un labial contaminado podría derivar en problemas gastrointestinales, si pequeñas partículas son ingeridas accidentalmente. Las personas con defensas bajas, tratamientos médicos o enfermedades previas tendrían mayor riesgo ante este tipo de exposición.
No se debe compartir el maquillaje
El estudio también identificó prácticas que incrementan la posibilidad de contaminación, entre ellas compartir maquillaje.
Cada persona posee una microbiota propia en la piel, por lo que intercambiar productos facilita el paso de microorganismos de un individuo a otro.
Otro factor señalado es el uso prolongado de cosméticos sin verificar su fecha de vencimiento. Respetar los tiempos de uso recomendados y reemplazar utensilios deteriorados, especialmente aplicadores que acumulen residuos difíciles de limpiar, es una medida clave para reducir riesgos.
Los especialistas recomiendan suspender el uso de un producto y consultar a un profesional de salud si se presentan síntomas como irritación o ardor en los ojos, secreción ocular, enrojecimiento, brotes en la piel, o picazón tras aplicar maquillaje.
Los resultados del análisis ponen de relieve la importancia de revisar hábitos de higiene y almacenamiento para minimizar la exposición a microorganismos en productos de uso cotidiano.