Una de las enfermedades para la que los científicos han intentado hallar cura es el cáncer. Si bien es cierto que gracias a estos estudios, realizados a lo largo de la historia de la ciencia, se ha recopilado mucha información, también lo es que esta enfermedad ha representado un gran reto para los profesionales de la salud y científicos que dedican su tiempo a descubrir nuevas formas de combatir el desarrollo de células enfermas que terminan acabando con la vida de seres humanos.
De acuerdo con el National Cancer Institute, la tasa de mortalidad por cáncer es de 154,4 por cada 100.000 humanos y la Organización Mundial de la Salud afirma que esta enfermedad ha crecido exponencialmente en los recientes años. Asimismo, indica que las mujeres se ven mayormente afectadas que los hombres: "Alrededor de 1 de cada 5 personas desarrollará cáncer a lo largo de su vida; aproximadamente 1 de cada 9 hombres y 1 de cada 12 mujeres mueren a causa de la enfermedad".
Para 2022, el tipo de cáncer más común es el de pulmón, seguido por el cáncer de mama en mujeres y el cáncer colorrectal, de acuerdo con la entidad internacional. Cada tipo de cáncer tiene un control diferente, con el fin de que los pacientes puedan mantener un tipo de vida lo más cercano a la normalidad. En Australia han realizado pruebas con diferentes experimentos con el fin de reducir el impacto del cáncer de cuello uterino y, de acuerdo con un informe publicado por investigadores del Centro de Excelencia en Investigación en Control del Cáncer de Cuello Uterino del NHMRC, se establecieron resultados sin precedentes.
¿Una cura contra el cáncer de cuello uterino?
De acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer, este tipo de cáncer se forma "de manera lenta a lo largo del tiempo". También se informa que las células sufren cambios conocidos como displasia y tienen da convertirse en células anormales. Estas células deben ser retiradas antes de que se desarrollen en cáncer.
Según el estudio, los hallazgos de las pruebas realizadas representan que la humanidad estaría cerca de eliminar esta enfermedad. Los investigadores determinaron que se logró reducir a 0 los casos de cáncer de cuello uterino en 2021 y que esto es resultado de la vacunación, algo que no se había registrado antes en la historia del país oceánico.
La vacuna contra el virus del papiloma humano, principal causante de esta afección, es vital para combatir la enfermedad, por lo que se establece que la mejor manera de combatir el cáncer de cuello uterino es la prevención. Pero el estudio del Centro de Excelencia de Investigación en Control del Cáncer de Cuello Uterino del NHMRC afirmó que esta vacuna tiene una gran efectividad en la vida de la mujer si se aplica antes de que se inicie la vida sexual.
Esta vacuna, según Mayo Clinic, protege de las verrugas genitales y de la mayoría de los casos del cáncer de esta parte del cuerpo femenino. "Protege contra el cáncer de vágina o vulva causado por el VPH", indica la fuente. También evitaría el cáncer de boca, garganta y de cabeza. Su función dentro del cuerpo es entrenar al sistema inmunitario, para que "reconozca mejor algunas cepas del VPH", por lo que el cuerpo eliminará por sí mismo cepas del virus si es contraído en algún momento.
La vacunación, en los países en los que se aplica; alrededor de 120 países, de acuerdo con información publicada por el Ministerio de Salud de Colombia, se da entre los nueve y catorce años de edad. El estudio advierte que en los últimos años se ha reducido a nivel global la administración de este aplicativo, por lo que aseguran, los científicos, que debe seguir dándose una cobertura general.
Los beneficios de la vacunación
La Organización Panamericana de la Salud, asegura que el virus del papiloma humano contiene alrededor de 200 virus relacionados entre sí, por lo que la vacunación implica la protección de una enfermedad que puede ser grave.
Esta organización también indica que la vacuna debe aplicarse en las edades recomendadas para evitar el desarrollo del cáncer, pero debe existir un seguimiento, o control, para reducir riesgos. Las mujeres deben acercarse a los galenos a los 35 y 45 años de edad, con el fin de realizar tamizajes.