Cerrar las brechas de acceso, conocimiento y prevención en salud no solo podría mejorar la calidad de vida de los colombianos, sino también representar importantes beneficios económicos para el país. Así lo señala la tercera fase del Índice de Inclusión en Salud, desarrollado por Economist Impact con el apoyo de Haleon, que estima el impacto económico potencial de reducir algunas de las principales barreras que afectan a poblaciones en riesgo de exclusión.
Entre los principales hallazgos para Colombia se encuentra que mejorar la capacidad de las personas para comprender y utilizar información relacionada con su salud podría representar ahorros de hasta $9,4 billones de pesos al año.
El estudio también identifica oportunidades significativas en salud oral, anemia, enfermedades musculoesqueléticas y osteoporosis. En el caso de la salud oral, por ejemplo, orientar las inversiones hacia las poblaciones de menores ingresos podría generar ahorros de hasta $15,7 billones de pesos en costos relacionados con la caries dental.
Comprender la información también es una forma de cuidar la salud
El Índice de Inclusión en Salud analiza las barreras personales, sociales, culturales y de política pública que dificultan que determinadas poblaciones puedan alcanzar mejores condiciones de salud.
Su primera fase, publicada en 2022, examinó las políticas, estrategias, programas y estructuras de 40 países. La segunda, presentada en 2023, contrastó esas políticas con las experiencias de las personas. Esta tercera etapa amplía el análisis al incorporar evaluaciones de impacto económico para estimar los beneficios potenciales de alcanzar determinados resultados en salud.
Uno de los principales hallazgos para Colombia está relacionado con la alfabetización en salud, entendida como la capacidad de las personas para comprender y utilizar información que les permita tomar decisiones sobre su bienestar.
Según el análisis, reducir en un 25 % la prevalencia de baja alfabetización en salud podría generar ahorros estimados de aproximadamente $9,4 billones de pesos anuales.
La diferencia en los costos de atención también resulta significativa. El estudio estima un costo anual de atención de $4,6 millones de pesos por persona entre quienes tienen bajos niveles de alfabetización en salud, frente a $1,7 millones entre quienes cuentan con niveles altos.
Una baja comprensión de la información sanitaria puede dificultar el acceso al sistema de salud, el seguimiento adecuado de los tratamientos y el manejo de enfermedades crónicas. Por el contrario, fortalecer estas capacidades puede favorecer mejores hábitos, un mayor uso de servicios preventivos y prácticas de autocuidado.
“Cerrar las brechas en salud no solo mejora la calidad de vida de las personas; también genera beneficios económicos y protege la productividad del país. Esta tercera fase muestra el valor de fortalecer la alfabetización en salud, la prevención y el autocuidado, así como de promover el cuidado de la salud oral y la prevención y el manejo oportuno de los trastornos musculoesqueléticos”, afirmó Antonio Hernández, presidente de Haleon para la Región Andina.
El directivo agregó que para avanzar en estas áreas se requiere la participación conjunta del sector público, el sector privado, los profesionales de la salud y las comunidades.
La prevención puede generar beneficios económicos a largo plazo
Los resultados también muestran que orientar las estrategias de prevención hacia las poblaciones que enfrentan mayores barreras puede aumentar los beneficios económicos y sociales.
En materia de salud oral, mejorar las condiciones de toda la población podría generar ahorros de $8,6 billones de pesos relacionados con la caries dental a lo largo de la vida.
Sin embargo, cuando las inversiones se dirigen de acuerdo con las necesidades de las poblaciones de menores ingresos, el ahorro potencial podría llegar a $15,7 billones de pesos.
El estudio también estima que un manejo eficaz de la enfermedad periodontal podría representar $5,1 billones de pesos en ahorros asociados a la diabetes tipo 2 durante diez años, debido a la relación entre ambas condiciones.
Estos resultados evidencian la importancia de abordar la prevención de manera integral y de priorizar los recursos en las poblaciones que enfrentan mayores riesgos y barreras de acceso.
Reducir la anemia también tendría un impacto en la productividad
Otro de los desafíos identificados está relacionado con la salud de las mujeres. De acuerdo con el estudio, el 21,2 % de las mujeres en edad reproductiva en Colombia padece anemia.
Esta condición puede tener consecuencias sobre la productividad debido al ausentismo laboral y a la disminución del rendimiento.
El análisis estima que reducir la prevalencia de anemia en un 50 %, en línea con la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible contemplada en el estudio, podría representar un ahorro anual de aproximadamente $1,4 billones de pesos.
Además del impacto económico, una reducción de la anemia podría contribuir a que más mujeres lleven una vida activa y saludable, con beneficios tanto para su bienestar como para la sociedad.
Enfermedades musculoesqueléticas: otro reto para Colombia
Las afecciones musculoesqueléticas también representan una carga importante para el sistema de salud y para la vida cotidiana de millones de colombianos.
Según el análisis, estas enfermedades constituyen la principal causa de discapacidad en Colombia y representan el 28 % de las bajas por enfermedad.
El impacto se refleja especialmente en condiciones como el dolor lumbar y cervical. Cerca de 4,3 millones de colombianos padecen dolor lumbar, mientras que aproximadamente 1,3 millones presentan dolor cervical. Estas condiciones afectan particularmente a mujeres y personas mayores.
Ampliar el acceso a educación, ejercicio y rehabilitación para el manejo del dolor lumbar y cervical podría generar ahorros anuales estimados de $947.000 millones de pesos para las mujeres y de $648.000 millones para las personas mayores.
En el caso de la osteoporosis, reducir las fracturas de cadera y columna entre las personas mayores podría representar ahorros cercanos a $903.000 millones de pesos al año.
Osteoporosis: una enfermedad con brechas de diagnóstico
El estudio también advierte sobre importantes dificultades para identificar y tratar oportunamente la osteoporosis en Colombia.
En un análisis retrospectivo de 303.982 fracturas por fragilidad, apenas el 5 % de los pacientes fue diagnosticado con osteoporosis. Además, el tiempo promedio entre la ocurrencia de la fractura y el diagnóstico fue de 3,2 años.
A esto se suma una brecha en la disponibilidad de equipos para detectar la enfermedad. En 2021, Colombia contaba con 2,6 equipos de densitometría ósea por cada millón de habitantes, frente a las 11 unidades por millón recomendadas.
Estos datos ponen de manifiesto la necesidad de fortalecer la detección, el diagnóstico y el seguimiento de las personas con riesgo de osteoporosis, especialmente entre la población adulta mayor.
Tres líneas de acción para cerrar las brechas
A partir de sus resultados, el estudio identifica para Colombia tres grandes líneas de acción: aumentar la concientización y promover hábitos saludables; fortalecer una atención integral que incluya prevención, manejo del dolor y rehabilitación; y mejorar la disponibilidad de datos para orientar las políticas públicas y las rutas de atención.
Esto supone acercar información clara y confiable a la ciudadanía, ampliar el acceso a programas de educación, ejercicio y rehabilitación —con especial atención a las zonas rurales y remotas— y fortalecer la formación de los profesionales de la salud.
También plantea la necesidad de desarrollar registros sostenibles que permitan conocer mejor la situación de las enfermedades musculoesqueléticas y la osteoporosis en el país.
Cerrar las brechas puede beneficiar a pacientes y al sistema de salud
Los resultados de la tercera fase del Índice de Inclusión en Salud muestran que invertir en prevención y educación puede tener efectos que van más allá de evitar enfermedades.
Mejorar la alfabetización en salud puede ayudar a las personas a tomar decisiones más informadas; fortalecer la prevención puede reducir complicaciones futuras; y facilitar el diagnóstico y tratamiento oportunos puede disminuir costos asociados a enfermedades que generan discapacidad, pérdida de productividad y mayor utilización de servicios sanitarios.
De esta manera, el estudio plantea que avanzar hacia un sistema de salud más inclusivo requiere no solo identificar las brechas existentes, sino utilizar la evidencia para orientar acciones concretas que permitan cerrarlas.
En Colombia, los potenciales ahorros identificados en alfabetización en salud, salud oral, anemia, afecciones musculoesqueléticas y osteoporosis muestran que prevenir, informar y garantizar un acceso más equitativo a la atención también puede ser una estrategia para hacer más sostenibles los sistemas de salud y proteger el bienestar y la productividad de la población.
Claves del tema en cuatro preguntas:
¿Cuánto podría ahorrar Colombia al mejorar la alfabetización en salud?
Reducir en un 25 % la prevalencia de baja alfabetización en salud podría generar ahorros estimados de $9,4 billones de pesos al año, al favorecer mejores decisiones, hábitos preventivos y seguimiento de tratamientos.
¿Cuánto podrían ahorrar las estrategias de prevención en salud oral?
Mejorar las condiciones de salud oral de toda la población podría generar ahorros de $8,6 billones de pesos relacionados con la caries dental a lo largo de la vida. Si los esfuerzos se enfocan en las poblaciones de menores ingresos, el ahorro potencial podría alcanzar $15,7 billones de pesos.
¿Qué impacto económico tendría prevenir y tratar las enfermedades musculoesqueléticas?
Ampliar el acceso a educación, ejercicio y rehabilitación para el dolor lumbar y cervical podría generar ahorros anuales de $947.000 millones para las mujeres y $648.000 millones para las personas mayores. Además, reducir fracturas de cadera y columna asociadas con osteoporosis podría ahorrar cerca de $903.000 millones al año.
¿Qué acciones propone el estudio para cerrar las brechas de salud en Colombia?
El estudio plantea tres prioridades: promover la concientización y los hábitos saludables; fortalecer la prevención, el manejo del dolor y la rehabilitación; y mejorar la disponibilidad de datos para diseñar políticas y rutas de atención basadas en evidencia.