Tuberculosis en Colombia: estudio estima que se podrían evitar más de 66.000 casos en personas con VIH

Una investigación basada en un modelo matemático proyectó que suministrar tratamiento preventivo a todas las personas con VIH podría evitar más de 66.000 casos de tuberculosis durante 17 años.
El reporte oficial indica que a la semana 45 del año en curso, han sido atendidos 515 casos positivos para esta enfermedad, la cual se transmite principalmente por vía sexual. Crédito: Freepik

Un estudio desarrollado por el químico farmacéutico Nicolás Currea Carrillo, magíster en Epidemiología Clínica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), estimó que diferentes estrategias de prevención podrían reducir significativamente los casos de tuberculosis en personas que viven con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

Mediante un modelo matemático que simuló la evolución de la infección durante 17 años, el investigador calculó que una estrategia basada en la prueba de liberación de interferón gamma (IGRA) podría evitar 30.772 casos de tuberculosis. Por su parte, el uso de la prueba de tuberculina permitiría prevenir 14.187 casos, mientras que suministrar tratamiento preventivo a todas las personas con VIH, sin realizar una prueba diagnóstica previa, podría evitar más de 66.000 casos.

“Las cifras corresponden a proyecciones del modelo y no a una reducción de casos observada en la práctica. Los resultados permiten comparar el posible impacto de las alternativas de prevención y sus implicaciones económicas para el sistema de salud colombiano”, dijo.

La investigación cobra relevancia en un contexto en el que la tuberculosis continúa siendo un problema de salud pública. Según el Boletín Epidemiológico del Instituto Nacional de Salud (INS), durante 2025 se registraron 22.193 casos en Colombia, un aumento del 4,6 % frente a 2024.

¿Por qué las personas con VIH tienen mayor riesgo de desarrollar tuberculosis?

La relación entre el VIH y la tuberculosis representa un desafío para la salud pública debido a que el virus debilita el sistema inmunitario, responsable de proteger al organismo frente a las infecciones.

Esta condición aumenta el riesgo de que una infección tuberculosa latente, en la que la bacteria permanece en el organismo sin provocar síntomas de enfermedad activa, evolucione y cause tuberculosis activa.

En esta etapa, la bacteria se multiplica y puede afectar principalmente los pulmones, con manifestaciones como tos persistente, fiebre, cansancio y pérdida de peso. En personas con VIH, la enfermedad puede ocasionar complicaciones graves, deteriorar la calidad de vida e incluso causar la muerte.

Por esta razón, detectar oportunamente la infección y evaluar la posibilidad de administrar tratamiento preventivo son medidas importantes para reducir el riesgo de progresión a la enfermedad activa.

“El paciente con VIH que además tiene tuberculosis puede enfrentar mortalidad y una pérdida importante de calidad de vida. Por eso, la prevención en esta población es fundamental, si tiene las condiciones que lo hacen prioritario, debería poder acceder a las pruebas y al tratamiento preventivo”, indicó Currea.

IGRA y tuberculina: diferencias en costos y capacidad diagnóstica

El investigador comparó tres estrategias preventivas con la atención habitual, considerando tanto los casos que podrían evitarse como los recursos necesarios para implementar cada alternativa.

Una de las herramientas analizadas fue la prueba IGRA, un examen de sangre que permite identificar la respuesta del sistema inmunitario frente a la bacteria causante de la tuberculosis. Según el estudio, esta prueba presenta un mejor desempeño diagnóstico en personas con VIH, especialmente cuando tienen las defensas debilitadas.

Sin embargo, su costo estimado puede alcanzar los 350.000 pesos por paciente, lo que representa una barrera para ampliar su utilización en el sistema de salud.

La segunda alternativa evaluada fue la prueba de tuberculina, que consiste en aplicar una pequeña cantidad de sustancia debajo de la piel y revisar la reacción entre 48 y 72 horas después. Su costo se estima entre 27.000 y 33.000 pesos, considerablemente inferior al de IGRA.

No obstante, la tuberculina puede producir falsos negativos en personas con VIH. Esto significa que el resultado puede indicar que no hay infección, aunque la bacteria esté presente, lo que dificulta identificar la tuberculosis latente y determinar quiénes podrían beneficiarse del tratamiento preventivo.

De acuerdo con las estimaciones del magíster, en Colombia aproximadamente nueve de cada diez pruebas para detectar tuberculosis latente corresponden a tuberculina y una de cada diez a IGRA, con una presencia mayor de esta última en el sector privado.

Esta distribución evidencia una brecha en el acceso a las herramientas diagnósticas, particularmente para las personas con mayor riesgo de desarrollar tuberculosis activa.

¿Qué estrategia podría evitar más casos de tuberculosis?

El estudio también examinó una tercera alternativa: suministrar tratamiento preventivo a todas las personas con VIH sin exigir una prueba previa para detectar la infección latente.

Según las proyecciones del modelo matemático, esta estrategia podría evitar más de 66.000 casos durante el periodo analizado, por encima de los resultados estimados para las dos alternativas basadas en pruebas diagnósticas.

La diferencia se explica por el alcance de la intervención evaluada: al no depender de un resultado diagnóstico previo, la estrategia podría ampliar la cobertura del tratamiento preventivo y evitar que algunas personas queden por fuera debido a las limitaciones de las pruebas.

Sin embargo, la cifra corresponde a una estimación y no significa que la implementación de esta alternativa garantice por sí sola ese número de casos evitados. Su aplicación requeriría valorar los criterios clínicos, la seguridad del tratamiento y los recursos necesarios para atender a la población beneficiaria.

Modelo matemático evaluó los costos durante 17 años

Para realizar la investigación, Currea construyó un modelo matemático que combina un árbol de decisiones y una cadena de Markov, herramientas utilizadas para representar distintos escenarios de atención y proyectar la evolución de la salud de los pacientes a lo largo del tiempo.

El modelo incorporó información científica de estudios previos y registros nacionales sobre la atención sanitaria y sus costos. Entre las variables analizadas estuvieron la capacidad de las pruebas para detectar la infección, el riesgo de progresión de tuberculosis latente a activa, los costos del tratamiento preventivo y los gastos asociados a la atención de los pacientes que desarrollan la enfermedad.

La evaluación se extendió durante 17 años e incluyó una tasa de descuento anual del 5 %, un procedimiento económico que permite expresar en términos actuales los costos y beneficios que se producirían en el futuro.

Además de estimar los casos que podrían evitarse, el análisis examinó los efectos económicos de cada alternativa desde tres perspectivas: la social, la del Ministerio de Salud y Protección Social y la de las Entidades Administradoras de Planes de Beneficios (EAPB).

La perspectiva social incluyó los gastos médicos y otros costos asumidos por los pacientes, como los desplazamientos para recibir atención. La evaluación del Ministerio se concentró en los recursos financiados directamente por esa entidad, mientras que la de las EAPB consideró los gastos relacionados con diagnóstico, efectos adversos, hospitalizaciones y otros servicios de salud.

Los resultados indicaron que las tres estrategias podrían generar beneficios económicos superiores a sus costos desde las perspectivas social y de las aseguradoras de salud. Sin embargo, ninguna resultó favorable frente a la atención habitual desde la perspectiva del Ministerio de Salud.

Este resultado evidencia que una estrategia puede representar beneficios económicos para el conjunto de la sociedad o para determinados actores del sistema, sin que necesariamente ocurra lo mismo para cada entidad que debe financiarla.

El investigador también realizó un análisis de sensibilidad para evaluar cómo cambiarían las proyecciones al modificar algunos supuestos. El riesgo de que la tuberculosis latente evolucione a una enfermedad activa fue identificado como una de las principales fuentes de incertidumbre.

La propuesta: ampliar progresivamente el acceso a IGRA

A partir de los resultados, Currea propone avanzar de manera progresiva en la implementación de la prueba IGRA, debido a su mejor desempeño diagnóstico en personas con VIH y a los beneficios potenciales de detectar la infección para facilitar el acceso al tratamiento preventivo.

Sin embargo, extender su uso en Colombia implicaría superar dificultades de infraestructura y disponibilidad de recursos. Los laboratorios necesitan capacidad para procesar muestras de sangre, materiales y sustancias para realizar las pruebas, equipos para preparar las muestras y sistemas para analizar los resultados.

También se requiere personal capacitado, condiciones que no están disponibles de manera uniforme en todo el territorio nacional.

Por esta razón, el investigador plantea mantener la prueba de tuberculina en las regiones donde todavía no exista capacidad para procesar IGRA, mientras se fortalecen progresivamente los servicios de laboratorio.

La propuesta busca adaptar las estrategias de prevención a las condiciones de cada territorio y a las necesidades de la población, sin perder de vista las limitaciones económicas y operativas del sistema de salud.

Claves del tema en cuatro preguntas:

¿Cuántos casos de tuberculosis podrían evitarse con las estrategias de prevención evaluadas por la UNAL?

Según las proyecciones del modelo matemático desarrollado por Nicolás Currea Carrillo, magíster en Epidemiología Clínica de la Universidad Nacional de Colombia, durante un periodo de 17 años la estrategia basada en la prueba IGRA podría evitar 30.772 casos; la prueba de tuberculina, 14.187; y el tratamiento preventivo para todas las personas con VIH, sin una prueba previa, más de 66.000 casos. Estas cifras son estimaciones del estudio, no resultados observados en la práctica.

¿Cuál es la diferencia entre las pruebas IGRA y la tuberculina?

La prueba IGRA se realiza mediante una muestra de sangre y puede ofrecer un mejor desempeño diagnóstico en personas con VIH, especialmente cuando tienen las defensas debilitadas. Su costo puede alcanzar los 350.000 pesos por paciente. La tuberculina, que se aplica mediante una pequeña inyección en la piel y se revisa entre 48 y 72 horas después, cuesta entre 27.000 y 33.000 pesos, pero puede arrojar falsos negativos en personas con VIH.

¿Por qué las personas que viven con VIH tienen mayor riesgo de desarrollar tuberculosis activa?

Porque el VIH debilita el sistema inmunitario, lo que aumenta la posibilidad de que una infección tuberculosa latente evolucione hacia una enfermedad activa. Esta puede afectar principalmente los pulmones y provocar síntomas como tos persistente, fiebre, cansancio y pérdida de peso. La prevención y la detección oportuna son fundamentales para reducir el riesgo de complicaciones graves.

¿Qué propone el investigador para mejorar la prevención de la tuberculosis en Colombia?

Nicolás Currea Carrillo propone ampliar progresivamente el acceso a la prueba IGRA por su desempeño diagnóstico en personas con VIH. Sin embargo, plantea mantener la tuberculina en las regiones que no cuentan con la infraestructura necesaria para procesar muestras de sangre. La implementación deberá considerar los costos, la capacidad de los laboratorios, la disponibilidad de personal capacitado y las necesidades de cada territorio.