Francia envió un gato al espacio en 1963: esta era su misión

Al igual que otros animales, Felice fue enviada al espacio como parte de experimentos fuera del planeta.
El gato no sobrevivió a la misión francesa. Crédito: Instagram: @Spaceuniversity

El 18 de octubre todo estuvo listo. Pero Félix, un gato que pasaría a la historia por ser el primer felino en viajar (no por deseo) al espacio, escapó. Félix había sido elegido por la agencia espacial francesa para realizar su propio experimento del envío de animales más allá de los cielos.

Mientras Estados Unidos y la Unión Soviética enviaban perros, simios y a los primeros humanos, los galos optaron por un gato. Entonces, encontraron en Félix el animal elegido para cumplir ese primer viaje más allá de la órbita terrestre; pero parece que desconfió y simplemente desapareció. Con los días contados para lanzar al espacio la nave espacial, los científicos franceses optaron por una medida desesperada: buscar un reemplazo en horas para lanzarse a la carrera espacial.

Félicette recorría las calles de parís, sobreviviendo de los restos que encontraba en sus días de soledad. Pero de la nada se vio siendo fotografiada por humanos y siendo ingresada a una cápsula espacial. Su vida cambió luego de que fuera seleccionada para la misión francesa.

Su pelaje quedó retratado en pocas fotos que están en el archivo científico histórico: es como una vaca. Un hombre la carga, pero sus patas y abdomen posan sobre la superficie de una lata. Pero no parece que se pueda mover mucho, dado que sobre su lomo hay varias correas que la mantienen atada a aquella lata y bajo su cuello hay una almohadilla.

Y así, sin quererlo, pasó de estar libre en los laberintos de París a sentir la vibración de la nave que la llevó a ser la primera y única gata en viajar al espacio.

La misión Verónica tuvo más de una década de funciones.Crédito: Gunter Space Page

La única gata que viajó al espacio en la historia de la humanidad

Fue el cohete francés Verónique AG1, una máquina sonda de combustible líquido. Tiene la forma de un misil bélico, puntudo y con alas cortas en la parte inferior de sí. El cuerpo del mismo es color negro. Aunque de guerra nada, pues ya los franceses tenían experiencia en lanzamientos y; de hecho, el programa Verónica continuó hasta el 31 de mayo de 1974. Pero retomemos.

A este artefacto fue subida la gata Félicette, que estaba a punto de unirse a la lista de animales espaciales, donde ya estaban registrados la perra Laika (1957), Albert I el mono (1948) o los también perrunos Belka y Strelka (1960). En su cabeza, además, había electrodos.

Los ingenieros hicieron el conteo regresivo y cuando llegaron a cero, el cohete se impulsó desde el Sahara argelino; se elevó, llegando a las 130 millas sobre la Tierra. Lo que la gata Félicette haya visto en ese momento apenas podríamos imaginarlo, teniendo en cuenta las fotos que obtenemos de las agencias espaciales.

Su viaje duró alrededor de 13 minutos, las estimaciones científicas afirmaron que ella vivió casi cinco minutos de ingravidez. Pero el cohete perdió su potencia y comenzó a descender; siendo activado el protocolo ajustado para que la felina sobreviviera.

Mientras el aparato caía, Félicette fue liberada en una cápsula, descendiendo a gran velocidad; así fue hasta que se activó un paracaídas que la ayudó a bajar sana y salva.

Aunque la vida sería injusta con la gata, porque un par de meses más tarde, fue sacrificada.

¿Cuál era la misión de la gata en su vuelo espacial?

El 'error' (si es que así se le puede decir) de Félicette fue ser un animal dócil. Es que el programa desarrollado por la ciencia francesa recogió a quince gatos callejeros y ella era una criatura con un carácter tranquilo. Al igual que sus pares, pasó por pruebas centrífugas y cámaras de simulación; alrededor de dos meses.

Tenía electrodos en su cabeza, porque los científicos los implantaron en su cerebro. Y por ello, luego, la sacrificaron, aplicando eutanasia en su cuerpo.

Félicette, la única gata en viajar al espacio, y sobrevivir.Crédito: Instagram: @spaceuniversity

Los científicos querían examinar los conductores eléctricos que estaban en su cerebro. Es que la misión principal de los franceses no era saber di un gato sobrevivía, sino conocer cómo se vivía el vuelo espacial desde el cerebro, el equilibrio y el sistema nervioso de un mamífero. Hoy los animalistas reprocharían estas pruebas.

Pero Félicette no fue la única gata enviada, porque hubo un segundo felino enviado hacia el espacio. Aquel cohete se desvió de su ruta y encontraron los restos del animal al día siguiente. Desde entonces, solo fueron usados simios para otros envíos.

Félicette no fue olvidada

Una iniciativa colectiva permitió que hoy la felina sea recordada. En su honor, levantaron una estatua en 2019. Hoy está en la Universidad Espacial Internacional de Estrasburgo en el oriente de Francia, cerca de la frontera con Alemania. Un par de astronautas estuvieron en la inauguración.

Este objeto, que conmemora su viaje, es de bronce. Se trata de un gato sentado mirando al cielo, sobre una esfera. Mide más de 30 centímetros y está instalado sobre una base de madera.