Filandia pausa la demolición de su icónico mirador y la Casa del Artesano tras el terremoto

La decisión quedó en pausa mientras se buscan nuevas alternativas para recuperar sus espacios más emblemáticos
Crédito: La Crónica del Quindío

El terremoto del 10 de agosto no solo dejó viviendas averiadas y edificios con restricciones de uso en Filandia. También puso en discusión el futuro de dos lugares que durante años han estado ligados a la imagen turística del municipio: el Mirador Colina Iluminada y la Casa del Artesano.

La posibilidad de que ambos sean demolidos abrió una discusión entre autoridades, empresarios y habitantes sobre cuánto daño produjo realmente el sismo, qué condiciones tenían las estructuras antes de la emergencia y, sobre todo, si todavía existe una posibilidad de recuperarlas.

La resolución que permitiría avanzar con la demolición del mirador y el centro comercial artesanal ya estaba lista, pero el alcalde Duberney Pareja Giraldo decidió aplazar su firma mientras se realiza una nueva evaluación. La intención es contar con otros conceptos profesionales y determinar si el deterioro puede ser tratado mediante reforzamiento o intervención, antes de llegar a una decisión irreversible.

El mirador que Filandia quiere salvar

El mandatario local reconoce que la seguridad de habitantes y turistas está por encima de cualquier consideración turística, pero insiste en que todavía deben agotarse las posibilidades de conservación. Por eso anunció una evaluación más profunda que incluya pruebas de laboratorio para establecer con mayor precisión la condición de los materiales y de la estructura.

“Queremos hacer un estudio a profundidad, que vaya a un laboratorio, que verifique la verdadera dimensión”, explicó Pareja.

El alcalde también señaló que cuenta con recomendaciones de autoridades y profesionales para ampliar la revisión.

“Este ícono turístico, nuestra Casa del Artesano, no tiene por qué sufrir consecuencias nefastas y una demolición”, afirmó.

La posición del municipio, por ahora, no significa que la estructura vaya a permanecer en pie independientemente de los resultados. Si los nuevos análisis determinan que existe un riesgo que no puede ser corregido, la demolición seguirá siendo una posibilidad. La diferencia está en que esa decisión no se quiere tomar sin una revisión adicional.

La discusión ha adquirido especial importancia porque el Mirador Colina Iluminada no es solamente una estructura desde la que se observa el paisaje. Se convirtió en uno de los principales referentes turísticos de Filandia y en un punto asociado a la experiencia de quienes llegan al municipio.

La Gobernación del Quindío describe la torre como una estructura de 27 metros de altura, con un recorrido de 360 grados y diferentes puntos de observación desde los que pueden apreciarse paisajes de varios departamentos. La información técnica de la empresa que participó en su construcción señala que el proyecto comenzó a diseñarse en 2001 y que la construcción se desarrolló en 2005, aunque otras referencias históricas ubican su construcción final en 2007.

Es decir, el mirador lleva cerca de dos décadas haciendo parte del paisaje de Filandia, después de una historia que comenzó incluso antes de su construcción. La idea de levantarlo en el cerro El Bisco fue impulsada desde los años noventa por Flaminio María Parra Galindo, un campesino del municipio que no alcanzó a verlo terminado.

Gobernador pide revisar antes de tomar una decisión irreversible

La preocupación también llegó a la Gobernación del Quindío. El gobernador Juan Miguel Galvis Bedoya pidió al municipio ampliar las evaluaciones y convocar a otros profesionales antes de definir el futuro del mirador.

“Yo hoy quiero invitar a los alcaldes a que no tomen esas decisiones tan apresuradas, que hagamos otros estudios o miremos cómo podemos nosotros con otras ideas fortalecer eso”, manifestó.

Galvis puso como ejemplo la iglesia de Salento después del terremoto de 1999. Según relató, su padre, quien entonces era alcalde de ese municipio y además ingeniero civil, decidió no aceptar la demolición del templo y asumir la responsabilidad de buscar una alternativa de recuperación.

“Hoy podemos ver la iglesia de Salento allí. Hicieron un reforzamiento y hoy no la tumbaron. Eso es una identidad cultural de los quindianos y de los salentinos”, recordó.

El gobernador no descartó que una eventual demolición termine siendo necesaria, pero planteó que esa determinación debe llegar después de revisar otras posibilidades.

“Si al final hay que demolerlo, pues se hará, pero por ahora les pido que tengamos un poco de paciencia”, señaló.

La solicitud adquiere relevancia porque el caso de Filandia no está aislado. El sismo también dejó afectaciones en otros bienes con valor turístico, cultural y religioso del departamento, entre ellos la iglesia de Montenegro, cuyo futuro igualmente ha generado preocupación.

Entre la memoria, el turismo y la seguridad

La discusión en Filandia tampoco tiene una sola voz. Para la empresaria Ivonne Morales, antes de hablar de demolición es necesario conocer públicamente los estudios que sustentan esa posibilidad y contar con el acompañamiento de profesionales especializados en patrimonio.

“No se han socializado los estudios técnicos que los avalen y, si es así, quién los realizó”, cuestionó.

Morales considera que deberían participar la Secretaría de Cultura del Quindío y el Ministerio de las Culturas, y sostiene que algunas edificaciones tradicionales afectadas por el terremoto pueden ser reparadas en lugar de desaparecer.

Sobre el mirador, además, planteó una discusión diferente: si ya existían advertencias sobre la necesidad de intervenirlo antes del terremoto, es necesario establecer qué relación tienen esas condiciones previas con los daños actuales.

Otros habitantes consultados plantearon una posición distinta. Para ellos, el atractivo turístico no puede estar por encima de la seguridad de quienes visitan el lugar.

“Hay que esperar el concepto técnico y, si deben demoler, pues sí, que deben demolerlo”, expresó uno de los ciudadanos.

Otro propuso una salida intermedia: esperar los resultados y, si la estructura no puede recuperarse, analizar la construcción de un nuevo mirador bajo estándares sismorresistentes actuales.

Esa posibilidad también aparece en el escenario institucional. Si finalmente no es posible conservar la estructura existente, el municipio contempla gestionar recursos para una reconstrucción, con participación de la Gobernación, el Gobierno Nacional, el Ministerio de las Culturas y Fontur, además de explorar pólizas de seguros y mecanismos como obras por impuestos.

La Casa del Artesano enfrenta un panorama igualmente delicado. El techo sufrió un colapso y las lluvias han incrementado la preocupación por el estado de la edificación, por lo que su recuperación también dependerá de una valoración especializada.

Pero allí el asunto tiene una dimensión adicional. La Casa del Artesano está vinculada a una de las expresiones culturales que distinguen a Filandia, un municipio cuya tradición artesanal, especialmente alrededor de la cestería, hace parte de su identidad y de su oferta turística.

Por eso, lo que está en juego no es únicamente una torre de madera ni una edificación comercial. Es la posibilidad de que un municipio reconocido nacional e internacionalmente por su paisaje y su arquitectura pierda dos espacios que durante años ayudaron a construir esa imagen.

Las claves del tema en cuatro preguntas:

¿El Mirador Colina Iluminada será demolido?

Todavía no. La firma de la resolución fue aplazada para realizar nuevas evaluaciones antes de adoptar una decisión definitiva.

¿Por qué se analiza la demolición?

Porque las revisiones realizadas después del terremoto identificaron afectaciones que generan dudas sobre las condiciones de seguridad de la estructura. La magnitud de esos daños y la posibilidad de repararlos deberán establecerse con nuevos estudios.

¿Qué busca determinar la nueva evaluación?

Si existen alternativas de recuperación, reforzamiento o intervención que permitan conservar la estructura sin comprometer la seguridad de visitantes y trabajadores.

¿Y qué pasará con la Casa del Artesano?

También deberá ser evaluada. El colapso de parte de su cubierta y las condiciones posteriores al sismo mantienen restringido su uso, mientras se determina si puede recuperarse o requiere una intervención de mayor alcance.