El oriente de Cundinamarca tendrá una nueva área bajo protección ambiental. Se trata del Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) Los Farallones, que comprende 23.776 hectáreas distribuidas entre los municipios de Gachalá, Medina y Ubalá. La declaratoria fue anunciada por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y busca proteger ecosistemas estratégicos, fuentes de agua y especies de fauna y flora presentes en esta zona del departamento.
La nueva área protegida está ubicada en un territorio cercano al Parque Nacional Natural Chingaza y cumple una función importante en la conservación de los bosques andinos y altoandinos. Además, su ubicación permite mantener la conexión ecológica con Chingaza y con el Distrito Regional de Manejo Integrado Cuchillas Negra y Guanaque, dos áreas con las que comparte procesos naturales y corredores para la biodiversidad.
El ministro de Ambiente, Fabio Arjona, explicó que la declaratoria comprende una extensión que puede compararse con la incorporación de una superficie adicional al entorno de Chingaza. También destacó el trabajo de la Corporación Autónoma Regional del Guavio (Corpoguavio), entidad que lideró el proceso durante varios años, con el acompañamiento de otras organizaciones ambientales y actores privados.
La importancia de Los Farallones para el abastecimiento de agua
Uno de los aspectos centrales de esta declaratoria es la función hídrica del territorio. Los Farallones contribuyen al abastecimiento de los ríos Guavio, Humea y Guacavía, que pertenecen al área hidrográfica del Orinoco. Estas fuentes de agua abastecen a más de 1.340 personas en Cundinamarca.
La protección de esta zona también tiene relación con la infraestructura energética de la región. De acuerdo con el ministro Fabio Arjona, los tres ríos protegidos desembocan en el embalse del Guavio, por lo que la conservación de sus fuentes podría tener efectos favorables en las condiciones de generación de energía y en la relación entre la infraestructura y los ecosistemas naturales.
La cobertura vegetal es otro de los elementos que explica la importancia ambiental del área. Según los estudios técnicos, aproximadamente el 78% de las 23.776 hectáreas corresponde a bosque denso alto de tierra firme, una característica que convierte a este territorio en un espacio relevante para la conservación de los ecosistemas de montaña.
En cuanto a la biodiversidad, los estudios identificaron 39 especies endémicas y otras 45 incluidas en los listados de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres. Estos registros hacen parte de los elementos considerados para establecer la importancia de Los Farallones dentro de las estrategias de protección ambiental.
La conectividad con otras áreas protegidas también tiene implicaciones para la conservación de la vida silvestre. El corredor natural permite mantener la continuidad de los ecosistemas y los procesos que favorecen la permanencia de las especies, al conectar diferentes espacios de importancia ambiental en el oriente de Cundinamarca.
Comunidades rurales participaron en el proceso
La declaratoria fue liderada por Corpoguavio y contó con la participación de organizaciones ambientales, autoridades territoriales y representantes de las comunidades rurales. Entre los actores vinculados estuvieron la Fundación +Biomas, Andes Amazon Fund, la Gobernación de Cundinamarca, las administraciones municipales y otras entidades relacionadas con la protección del territorio.
Como parte del proceso, Corpoguavio realizó encuentros de socialización en diferentes veredas de Gachalá, Medina y Ubalá, con el propósito de explicar los alcances de la nueva categoría de protección y recibir las inquietudes de los habitantes de estos municipios.
En el anuncio también participó el director de Corpoguavio, Marcos Manuel Urquijo, quien señaló que la conservación del territorio debe desarrollarse con las comunidades y teniendo en cuenta sus necesidades. La iniciativa contempla la participación de los habitantes rurales en las acciones relacionadas con el cuidado de los bosques, las montañas y las fuentes hídricas.
La nueva categoría de protección busca que las comunidades campesinas tengan un papel dentro de las decisiones sobre el territorio. En ese sentido, el manejo del área deberá contemplar la conservación de los ecosistemas, la participación comunitaria y el reconocimiento del patrimonio cultural y los conocimientos tradicionales.
¿Qué actividades se podrán desarrollar en el área protegida?
La declaratoria del DRMI Los Farallones también establece un marco para orientar las actividades que podrán realizarse en las 23.776 hectáreas. Sin embargo, los usos permitidos y las condiciones para desarrollar actividades estarán sujetos a la zonificación y al Plan de Manejo, además de las normas y determinantes ambientales que correspondan.
Entre las alternativas contempladas se encuentran las prácticas productivas sostenibles, la investigación, el turismo planificado, los negocios verdes y los pagos por servicios ambientales. Estas actividades hacen parte de las oportunidades previstas para el territorio, bajo las condiciones que se establezcan para cada zona.
La definición de estas actividades deberá responder a las características ambientales del área y a las disposiciones que regulen su manejo. Por esta razón, la declaratoria no implica que todas las actividades productivas puedan desarrollarse de manera indistinta en el territorio, pues estarán condicionadas por la planificación y las reglas ambientales aplicables.
La creación del Distrito Regional de Manejo Integrado Los Farallones incorpora 23.776 hectáreas a las áreas destinadas a la conservación en Cundinamarca, con énfasis en la protección de las fuentes hídricas, los bosques andinos y altoandinos y la biodiversidad. El proceso estuvo encabezado por Corpoguavio y contó con el acompañamiento del Ministerio de Ambiente, Parques Nacionales Naturales, organizaciones ambientales, autoridades locales y comunidades de los tres municipios.
Claves de este tema en cuatro preguntas:
¿Dónde queda el DRMI Los Farallones y qué municipios abarca?
El DRMI Los Farallones está ubicado en el oriente de Cundinamarca y comprende 23.776 hectáreas distribuidas entre Gachalá, Medina y Ubalá. Esta área protegida tiene conexión ecológica con el Parque Nacional Natural Chingaza y el DRMI Cuchillas Negra y Guanaque.
¿Qué importancia tiene el área protegida Los Farallones para el agua?
Los Farallones protegen fuentes hídricas que alimentan los ríos Guavio, Humea y Guacavía, pertenecientes al área hidrográfica del Orinoco. Estas fuentes abastecen a más de 1.340 personas en Cundinamarca y están conectadas con el embalse del Guavio.
¿Qué especies y ecosistemas protege el DRMI Los Farallones?
El DRMI Los Farallones conserva bosques andinos y altoandinos. Cerca del 78% de sus 23.776 hectáreas corresponde a bosque denso alto de tierra firme. Los estudios también identificaron 39 especies endémicas y 45 incluidas en los listados de especies amenazadas de Cites.
¿Qué actividades se permitirán en el DRMI Los Farallones?
En el área protegida se contemplan actividades como producción sostenible, investigación, turismo planificado, negocios verdes y pagos por servicios ambientales. Los usos permitidos estarán sujetos a la zonificación, el Plan de Manejo y las normas ambientales aplicables.