“El Estado no nos ayuda”: fundador del Jardín Botánico del Quindío denuncia abandono tras el terremoto

Alberto Gómez Mejía, director y fundador del Jardín Botánico del Quindío, hizo un llamado para que las autoridades, el sector privado y los ciudadanos reconozcan la importancia de estos espacios para la protección de la biodiversidad.
Gracias a este trabajo, hoy es posible conservar especies que hace algunas décadas parecían destinadas a desaparecer. Crédito: Diseñado por Magnific + www.magnific.com

El Jardín Botánico del Quindío atraviesa una situación económica crítica luego de que la actividad turística en la región se desplomara tras el terremoto que generó temor entre los visitantes. El lugar, reconocido por su riqueza natural y su trabajo en conservación, depende en buena medida de la venta de entradas para sostener sus actividades, por lo que la reducción de visitantes ha puesto en riesgo su funcionamiento y la continuidad de algunos puestos de trabajo.

En entrevista con La FM Fin de Semana, Alberto Gómez Mejía, director y fundador del Jardín Botánico del Quindío, hizo un llamado para que las autoridades, el sector privado y los ciudadanos reconozcan la importancia de estos espacios para la protección de la biodiversidad. El experto advirtió que Colombia desaprovecha el potencial económico, científico y alimentario de su riqueza natural, mientras los jardines botánicos enfrentan dificultades financieras por la falta de apoyo estatal.

Jardín Botánico del Quindío: el terremoto que desplomó las visitas

Gómez Mejía explicó que el sismo no causó daños en las instalaciones del jardín, cuya estructura fue diseñada con guadua por el arquitecto Simón Vélez. Sin embargo, sus consecuencias sobre la percepción de seguridad de los turistas afectaron directamente la economía de los establecimientos del Quindío.

Antes de la emergencia, el lugar recibía entre 80 y 100 visitantes diarios durante la temporada baja. Después del terremoto, la cifra llegó a caer hasta 12 personas e incluso hubo jornadas en las que solamente ingresaron seis visitantes.

“El daño colateral fue que colapsó el turismo en el Quindío”, señaló el director, al describir las cancelaciones que también afectaron hoteles, parques y otros atractivos de la región.

La situación resulta especialmente preocupante porque, según explicó, el jardín no recibe el respaldo estatal que tienen instituciones similares en otros países. Sus ingresos dependen principalmente de las entradas y de la actividad que desarrolla con el público, lo que limita su capacidad para mantener los programas de investigación y conservación cuando disminuyen las visitas.

El fundador insistió en que el problema va más allá de la supervivencia de una institución turística. Los jardines botánicos cumplen funciones científicas esenciales para identificar especies, preservar ecosistemas y estudiar aplicaciones de la flora en sectores como la alimentación, la medicina y la industria.

“En todo el mundo, el Estado ayuda a los jardines botánicos públicos y privados. Lamentablemente, en Colombia no”, afirmó Gómez Mejía, al cuestionar la falta de políticas de apoyo para estas entidades.

La biodiversidad colombiana podría ayudar a combatir el hambre

Además de solicitar respaldo para el jardín, Gómez Mejía destacó el potencial de la flora colombiana para contribuir a resolver problemas sociales como la inseguridad alimentaria y la pobreza. Según explicó, Colombia cuenta con una diversidad de plantas cuyo aprovechamiento requiere mayor investigación científica y reconocimiento institucional.

Como ejemplo, mencionó el trabajo realizado junto con mujeres campesinas del mercado de Calarcá y una investigadora en biología, quienes identificaron 26 plantas del bosque aptas para el consumo humano. Entre ellas está la pringamosa, que puede utilizarse en preparaciones como empanadas y arroz después de un tratamiento adecuado.

También destacó el chachafruto, un árbol nativo cuyos frutos son comestibles. Desde el inicio de la pandemia, el jardín ha sembrado 12.000 árboles de esta especie en el Quindío, con el propósito de promover su aprovechamiento y recuperar una tradición alimentaria de la región.

“Podríamos resolver el problema del hambre con nuestra propia flora”, sostuvo el experto, al defender la necesidad de investigar las especies nativas y sus posibles usos.

Gómez Mejía agregó que Colombia pierde anualmente una extensión considerable de bosques. Según la cifra que citó durante la entrevista, la deforestación ronda las 120.000 hectáreas al año, una situación que amenaza la biodiversidad y reduce las posibilidades de estudiar y aprovechar sosteniblemente los recursos naturales.

El director también señaló que los 21 jardines botánicos del país enfrentan dificultades económicas, incluso aquellos de carácter público. Por eso, pidió una mayor participación de las instituciones y del sector productivo para financiar la investigación y fortalecer la conservación.

Su llamado es que los colombianos visiten el Jardín Botánico del Quindío y comprendan que su valor no se limita al turismo. La conservación de la biodiversidad, la investigación científica y el aprovechamiento sostenible de las especies nativas pueden convertirse en herramientas para enfrentar desafíos nacionales, siempre que existan recursos y políticas que permitan desarrollar ese potencial.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Por qué está en crisis económica el Jardín Botánico del Quindío?

El Jardín Botánico del Quindío enfrenta dificultades financieras por la caída de visitantes tras un terremoto que generó temor entre los turistas. Según su director y fundador, Alberto Gómez Mejía, el lugar pasó de recibir entre 80 y 100 personas diarias en temporada baja a registrar jornadas con apenas seis visitantes.

¿Cuántas personas visitan actualmente el Jardín Botánico del Quindío?

De acuerdo con Gómez Mejía, después del terremoto la afluencia llegó a caer hasta 12 visitantes diarios, e incluso hubo días en los que solamente ingresaron seis personas. Antes de la emergencia, el jardín recibía entre 80 y 100 visitantes al día durante la temporada baja.

¿Cómo se financia el Jardín Botánico del Quindío?

La institución depende principalmente de los ingresos por venta de entradas y de sus actividades con el público. Alberto Gómez Mejía advirtió en entrevista con La FM Fin de Semana que la falta de apoyo estatal dificulta mantener los programas de investigación, conservación y protección de la biodiversidad cuando disminuye el turismo.

¿Qué plantas nativas de Colombia pueden contribuir a la alimentación?

El director del jardín destacó la identificación de 26 plantas del bosque aptas para el consumo humano, trabajo realizado con mujeres campesinas del mercado de Calarcá y una investigadora en biología. También mencionó la pringamosa, utilizada en preparaciones después de un tratamiento adecuado, y el chachafruto, un árbol nativo con frutos comestibles.

¿Cuántos árboles de chachafruto ha sembrado el Jardín Botánico del Quindío?

Según Alberto Gómez Mejía, el jardín ha sembrado 12.000 árboles de chachafruto en el Quindío desde el inicio de la pandemia. La iniciativa busca promover el aprovechamiento de esta especie nativa y recuperar tradiciones alimentarias regionales.

¿Cuántos jardines botánicos hay en Colombia y qué dificultades enfrentan?

Según las cifras mencionadas por Gómez Mejía, Colombia cuenta con 21 jardines botánicos que afrontan dificultades económicas, incluidos algunos de carácter público. El director pidió mayor participación de las instituciones y del sector privado para financiar la investigación científica y fortalecer la conservación de la biodiversidad.

*Este contenido fue escrito y producido por una inteligencia artificial bajo supervisión y curaduría de un periodista de La FM*