Elsa Lucía Arango, médica y autora del libro hábitos espirituales, explicó en entrevista con 'Aquí y Ahora' de La FM cómo la disciplina espiritual puede transformar el carácter, a partir de prácticas como el silencio, la respiración y la oración, y señaló que estos procesos se aprenden y se ejercitan de manera constante.
¿Qué son los hábitos espirituales y cómo se practican?
Durante la conversación, Elsa Lucía Arango afirmó que la espiritualidad se aprende mediante prácticas conocidas como “sadana”, que definió como “disciplinas espirituales para despertar la conciencia”. Según indicó, estas incluyen ejercicios de respiración, meditación y formación del carácter. “El carácter es lo más difícil que tenemos todos los seres humanos”, señaló.
Explicó que estas prácticas no dependen de una religión específica, sino de la constancia. “Haga dos minutos de silencio atento en la respiración dos veces al día”, recomendó. Añadió que la repetición permite generar cambios progresivos en la conducta y la percepción. También mencionó el canto y la observación como herramientas que contribuyen al proceso.
¿Cómo saber cuándo es necesario cambiar el carácter?
La autora indicó que existen señales que permiten identificar la necesidad de transformación personal. “Si tu pareja está aburrida de ti, si te dice cada rato ‘me haces daño’, uno puede decir de pronto soy yo”, explicó. También mencionó la insatisfacción constante y el diálogo interno negativo como indicadores.
En ese sentido, sostuvo que el carácter puede modificarse a través de la voluntad y la observación. “Todo lo podemos ir modelando, refinando a través de la voluntad del estudio”, afirmó. Agregó que reconocer estas señales permite iniciar un proceso de cambio orientado a mejorar la relación con los demás y consigo mismo.
¿Qué relación tienen los hábitos espirituales con la salud y la adversidad?
En la entrevista, Elsa Lucía Arango relató su experiencia personal tras enfrentar un tumor cerebral que derivó en complicaciones físicas. “Me tocó aprender otra vez a caminar, a moverme, a hablar”, dijo. Según explicó, en ese contexto los hábitos espirituales funcionaron como soporte emocional.
“La práctica espiritual era la fuerza”, afirmó, y agregó que estas herramientas no garantizan la salud física, pero sí contribuyen a enfrentar situaciones complejas. También señaló que la espiritualidad permite mantener la estabilidad en momentos de crisis. “Cuando se nos acaba, nos deprimimos”, advirtió.
Sobre la relación entre espiritualidad y creencias, sostuvo que no es necesario adherirse a una religión. “No ser creyente no impide que tú creas en los buenos hábitos”, afirmó. Indicó que prácticas como el silencio, la respiración o la reflexión pueden ser adoptadas por cualquier persona.
Finalmente, destacó que el propósito de estos hábitos es mejorar la conducta. “El dharma es el buen obrar”, explicó. Añadió que estas prácticas buscan evitar el daño a otros y fomentar acciones que contribuyan al entorno. “La principal forma de espiritualidad es no hacer daño a nadie”, concluyó.