El doctor Emmanuel Vlastos explicó en entrevista con La FM cómo un equipo médico realizó una intervención fetal para tratar una obstrucción congénita de las vías respiratorias. Según relató, el procedimiento incluyó una cesárea parcial a las 25 semanas, la extracción temporal de la cabeza y el cuello del bebé y una traqueotomía mientras continuaba conectado a la placenta mediante el cordón umbilical. Es la primera vez en la historia de la medicina que se logra.
¿Cómo se decidió realizar la cirugía fetal?
Blastos señaló que el primer objetivo era intervenir al feto sin retirarlo del vientre materno. “El primer pensamiento era” utilizar un láser para retirar la obstrucción de las vías respiratorias, pero indicó que el equipo concluyó que esa alternativa “no era posible”. Después de esa evaluación, explicó que acudieron al comité de ética del hospital y posteriormente conversaron con la familia sobre los riesgos y las posibilidades del procedimiento.
De acuerdo con el especialista, la decisión final consistió en sacar al bebé “por unos momentos de la placenta”, extraer únicamente la cabeza y el cuello y realizar una traqueotomía para desbloquear las vías respiratorias. Añadió que la intención era permitir que el líquido acumulado en los pulmones pudiera salir y luego reintroducir al bebé en el vientre materno para continuar el embarazo.
El entrevistado indicó que la cirugía buscaba que los pulmones retomaran un desarrollo más cercano al esperado y que el bebé pudiera sobrevivir. “Esa era la opción más viable”, afirmó durante la conversación. También sostuvo que la intervención se diseñó para mantener la conexión placentaria mientras se realizaba la apertura de las vías respiratorias.
¿Cuáles fueron los riesgos de la intervención?
Durante la entrevista, Blastos explicó que el primer riesgo estaba relacionado con la cesárea parcial practicada a la madre. Señaló que abrir el abdomen implicaba posibilidades de sangrado e infección. Además, dijo que exponer al bebé al ambiente exterior podía generar infecciones o provocar el inicio del parto antes de completar el procedimiento médico.
El médico sostuvo que otro riesgo consistía en mantener al bebé bajo anestesia mientras se realizaba la intervención. “Algo que no se había hecho”, expresó al describir la utilización de una cánula para destapar las vías respiratorias. Según afirmó, esa parte del procedimiento también implicaba posibles complicaciones durante la cirugía y en la posterior continuidad de la gestación.
Blastos relató que los pulmones del bebé estaban “expandidos a dos o tres veces su tamaño normal” debido a la acumulación de líquido. Añadió que el corazón estaba siendo comprimido por el tamaño pulmonar y que la expectativa era que, después del drenaje, ambos órganos pudieran recuperar un funcionamiento adecuado mientras avanzaba el embarazo.
Sobre el nacimiento, explicó que el procedimiento debía ejecutarse “de una forma muy específica”. Indicó que cerca de 30 personas participaron en el parto y que primero debían salir la cabeza, el cuello y el pecho para verificar el funcionamiento de los pulmones y del corazón. Después, el equipo retiró la cánula instalada durante la cirugía para permitir la entrada de aire y el inicio de la respiración.
Al ser consultado sobre antecedentes similares, el especialista afirmó que “algo así jamás se había intentado”. Según explicó, nunca antes se había realizado una intervención en la que el bebé permaneciera bajo anestesia, fuera extraído parcialmente del vientre, operado y luego reintroducido para continuar el desarrollo gestacional. “Nunca se había hecho”, reiteró durante la entrevista emitida por La FM.