En Colombia, el homeschooling no está prohibido, pero tampoco cuenta con una regulación específica, lo que evidencia un vacío legal. La normativa establece que la educación es obligatoria, mas no la escolarización, por lo que no exige la asistencia a un colegio. En ese contexto, los padres tienen el derecho de elegir el modelo educativo de sus hijos, siempre que garanticen procesos adecuados de aprendizaje y calidad. Tras la pandemia, esta alternativa ha ganado mayor visibilidad y ha sido adoptada por un número creciente de familias.
En medio de este escenario, el debate sobre la educación en casa y la educación presencial tomó relevancia en un espacio de discusión en Rounds FM de La FM. Allí, Andrés Bravo, defensor del homeschooling, y Sergio Gutiérrez, rector de una institución educativa, expusieron sus posturas sobre ambos modelos, con énfasis en el desarrollo académico, social y emocional de los estudiantes.
¿Qué ventajas tiene la educación en casa según sus defensores?
Andrés Bravo explicó que la decisión de optar por el homeschooling responde a experiencias relacionadas con el desarrollo infantil. “Muchas de las situaciones que dejan huellas emocionales surgen en la edad escolar”, afirmó, al señalar que este modelo permite a los padres asumir un rol directo en la formación.
Según indicó, uno de los aspectos centrales es el tiempo que los niños permanecen en el sistema tradicional. “Un niño puede pasar entre 7 y 9 horas diarias en el colegio”, dijo, al explicar que esto implica delegar parte del desarrollo a terceros. En contraste, aseguró que en casa los padres “participamos activamente en su desarrollo académico, emocional y en la construcción de valores”.
Bravo también se refirió a la socialización, un punto recurrente en la discusión. “El homeschooling no elimina la socialización, sino que la redefine”, sostuvo, al indicar que los niños pueden interactuar con personas de diferentes edades y contextos, más allá de sus pares escolares.
En ese sentido, mencionó actividades complementarias como deportes y espacios comunitarios. “Lo tenemos en scouts, en karate y en actividades donde interactúa con otras personas”, explicó, al describir cómo se promueve la interacción fuera del entorno académico tradicional.
¿Por qué algunos expertos rechazan el homeschooling?
Por su parte, Sergio Gutiérrez planteó que la educación presencial responde a la naturaleza social del ser humano. “El ser humano es un ser social por naturaleza”, afirmó, al señalar que el entorno escolar permite el desarrollo de habilidades como el trabajo en equipo y la resolución de conflictos.
El rector indicó que estas competencias no se desarrollan de la misma forma fuera del aula. “Un niño necesita poderse desarrollar con otros compañeros”, dijo, al advertir que el entorno familiar puede limitar experiencias sociales y generar dependencia.
Gutiérrez también destacó las diferencias entre contextos. “No es un modelo que se pueda generalizar”, afirmó, al referirse a las condiciones económicas y geográficas del país. Señaló que en zonas rurales el colegio cumple una función central como espacio de formación y acompañamiento.
Además, indicó que no todas las familias cuentan con los recursos necesarios. “La gran mayoría de las familias no tienen esa posibilidad”, expresó, en relación con la disponibilidad de tiempo, conectividad y acompañamiento requerido para la educación en casa.
El rector también planteó preocupaciones sobre el uso de tecnología. “El profesor se vuelve un programa o algún software”, afirmó, al señalar que esto puede afectar procesos de aprendizaje basados en la interacción directa.
En respuesta, Bravo reconoció limitaciones del modelo. “No es adaptativo para todas las personas”, indicó, al coincidir en que, ante la falta de acompañamiento, la opción del colegio resulta más adecuada.
Gutiérrez concluyó señalando que la presencialidad debe priorizarse en etapas iniciales. “Es necesario que el niño se enfrente a ese mundo y socialice”, afirmó, aunque abrió la posibilidad de modelos mixtos en niveles superiores, siempre que se garantice el desarrollo integral del estudiante.