Un juicio iniciado este lunes en Los Ángeles enfrenta a TikTok y Instagram por presuntas prácticas que generan adicción en menores de edad. La demanda, liderada por Kelly GM, sostiene que las plataformas usan “técnicas conductuales y neurobiológicas casi parecidas a las máquinas tragamonedas, a la industria del cigarrillo, a los vapeadores”, con el objetivo de mantener a los jóvenes conectados.
En conversación con La FM para el programa 'Habla con Ella', Alejandro Castañeda, experto en seguridad digital y protección infantil, explicó que este caso sigue a un acuerdo económico previo alcanzado entre TikTok y un grupo de demandantes por prácticas similares en YouTube e Instagram. Según Castañeda, “por las redes sociales están usando técnicas conductuales y neurobiológicas casi parecidas a las máquinas tragamonedas”.
El juicio obliga al CEO de Meta, Mark Zuckerberg, a comparecer ante el tribunal. Además, países como Australia, Francia y España han comenzado a establecer restricciones sobre el uso de redes sociales para menores de 16 años. Castañeda aclaró que estas decisiones buscan prevenir efectos negativos en la salud mental y comportamiento de los menores, aunque señaló que la eficacia de la prohibición es debatible: “No sé qué tan bueno o qué tan probable sea que la prohibición de las redes sociales funcione por encima de una educación digital muy extrema desde que están muy chiquitos”.
¿Qué evidencias muestran los daños de las redes sociales en menores?
Según la demanda, Kelly GM sufrió “graves daños mentales” por el uso de plataformas digitales desde los seis años, y afirma que el contenido visto en YouTube e Instagram le generó depresión, autolesiones y problemas de salud mental. Castañeda señaló que la exposición temprana a estas plataformas afecta tanto a menores como a adultos: “El scroll infinito precisamente es porque el algoritmo sabe, identifica la personalidad del usuario y así le vive enviando bombardeos de pantalla de todo lo que le gusta”.
En Colombia, investigaciones de la Universidad de Los Andes evidencian que 1 de cada 3 niñas y niños mayores de nueve años ha intentado dejar de usar el celular sin lograrlo. Además, el 20% de los menores de 13 años tiene una cuenta de redes sociales sin cumplir la edad mínima permitida. “A veces esas cuentas en Instagram o en TikTok son abiertas por los mismos papás”, añadió Castañeda, quien enfatizó que los adultos también replican estos comportamientos y contribuyen a la exposición de los menores.
Castañeda explicó cómo los algoritmos personalizan el contenido: “Lo que hace un algoritmo es que depende de la interacción que tengamos con esa red social (...) va a investigar, saber muy bien qué es lo que a mí me gusta, cómo me gusta verlo, en qué momento me gusta verlo”. Este mecanismo, según el experto, genera adicción al mostrar contenido en los momentos de mayor vulnerabilidad del usuario.
¿Cómo se puede implementar la verificación de edad en redes sociales?
El experto indicó que España está desarrollando herramientas de reconocimiento facial para verificar si los usuarios son mayores de 16 años, una medida similar a la aplicada en Australia. “Sí se puede, y ya ahí ese concepto técnico ya existe, ya lo implementó el gobierno australiano para esta previsión que hizo a partir de hace unos meses”, explicó Castañeda.
El proceso incluye la verificación directa mediante datos personales o la utilización de inteligencia artificial que estima la edad a partir de la interacción del usuario con la plataforma. “Esto permite, a través de cómo ese usuario interactúa con la red social o con la plataforma, tener una serie de confianza para saber cuál es usuario y qué edad tiene”, agregó.
Castañeda subrayó la importancia de la educación digital desde edades tempranas: “Es mucho más difícil controlar el acceso a este universo digital que incluye las redes sociales, porque están constantemente metidos en una pantalla”. Según el experto, la supervisión de los adultos y la educación sobre el uso de dispositivos resultan más efectivas que la simple prohibición.
Finalmente, el especialista ofreció recomendaciones a los padres de familia sobre el manejo de dispositivos: evitar entregar pantallas a niños menores de cinco años, posponer la entrega de un celular propio hasta los 14 años y conversar abiertamente con adolescentes sobre riesgos digitales. “Cuando hablamos del cuidado de niñas y niños, todo lo que van haciendo es porque imitan... como adultos nos pasamos mucho tiempo pegados al dispositivo”, explicó.
Castañeda concluyó que la participación activa de los padres y la regulación del contenido son fundamentales para la protección de los menores: “Por favor, podemos postergarlo, es la mayor tipo de precaución que nosotros como padres podemos tomar”.