Personeros del Caribe rechazan incremento tarifario de energía de Air-e Intervenida

En entrevista con La FM el personero de Barranquilla, Miguel Ángel Alzate, se pronunció acerca del hecho que abre un nuevo capítulo de tensión y preocupación en la Costa.
Alarcón sostuvo que aún existen muchas incertidumbres sobre el proceso anunciado por el presidente Petro, al no tener detalles sobre el modelo que reemplazaría a Air-e. Crédito: Red Social X. Cuenta: @Aire_Energia

Los altos cobros del servicio de energía son en los últimos años un tema del qué hablar en el Caribe colombiano. Luego del anuncio del aumento de las tarifas de energía por parte de Air-e Intervenida, se siguen trayendo quejas y tensión. No solo en los usuarios, también en personerías y gremios.

Acerca de las medidas de la entidad prestadora de energía se pronunció Miguel Ángel Alzate, personero de Barranquilla, en diálogo con la FM de RCN Radio.

La postura del personero de Barranquilla

“En primer lugar, es importante señalar que el origen de las altas tarifas en la región Caribe obedece a una deuda histórica en materia de prestación de servicio y de infraestructura eléctrica, la más rezagada del país con una subnormalidad que supera el 80 % eso ha conllevado que constantemente se quiebren las empresas que prestan el servicio”, sostuvo.

Alzate indicó que cuando Air-e empezó sus labores observó que se le dio una prerrogativa, que se enfocaba en cobrar más a los usuarios para poder tener recursos para iniciar operación. Y, a partir de ahí, se comenzó a tener cobros diferenciales que conllevaron a las altas tarifas de energía en la región Caribe.

“Eso fue a través de unas resoluciones de la CREG que los personeros demandamos y logramos que el Tribunal Administrativo del Atlántico decretara unas medidas cautelares donde ordenaba a tumbar todos esos cobros adicionales que nos venían haciendo. A partir de ese momento logramos pasar de una tarifa kilovatio hora de aproximadamente 1200 pesos a 750 aproximadamente a la fecha”, manifestó el funcionario.

La noticia sorpresa y el llamado a soluciones

“No obstante nos levantamos con la noticia que subió la tarifa kilovatio hora 50 pesos estamos casi en los 840 una situación que nos preocupa porque se nos puede convertir nuevamente esta situación en una senda de subir las tarifas hasta volverlas nuevamente una barrera de acceso al servicio”, afirmó Miguel Ángel Alzate.

“Es por eso que rechazamos los personeros de la región Caribe esta este incremento y solicitamos que se tomen las medidas pertinentes para evitar un nuevo incremento tarifario”, aseveró.

¿Desde cuándo data la problemática?

El malestar social por los cobros excesivos de energía en los departamentos de Atlántico, Magdalena y La Guajira bajo la operación de la empresa Air-e tiene un punto de partida legal y operativo exacto: octubre de 2020. Sin embargo, la crisis es el resultado de un efecto dominó que comenzó mucho antes. Para entender por qué las tarifas llegaron a niveles insostenibles para millones de hogares, es necesario analizar el problema a través de su evolución cronológica.

El origen del alza desmedida de las tarifas no nació de la nada. Durante décadas, la extinta Electricaribe dejó una red eléctrica obsoleta y un territorio con altos índices de robo de energía mediante conexiones ilegales y barrios subnormales. Cuando el Gobierno Nacional liquidó a Electricaribe, dividió el mercado en dos partes, operando Air-e en una de ellas. Para asegurar que las nuevas empresas invirtieran y no quebraran de inmediato, el Gobierno y la Comisión de Regulación de Energía y Gas, CREG, aprobaron un Régimen Tarifario Especial a través del Plan Nacional de Desarrollo y resoluciones emitidas en 2020. Aquí nació el incremento más fuerte, ya que la normativa autorizó a Air-e a trasladar al usuario final el costo de las pérdidas reconocidas. Es decir, los usuarios que sí pagaban su factura comenzaron a asumir financieramente la energía que otros robaban y la que se perdía por el mal estado de los cables, lo que hizo que a partir de 2021 este componente en la factura se disparara de forma dramática.

A partir de 2022, el problema del componente de pérdidas se cruzó con factores macroeconómicos que volvieron el servicio un lujo. Por un lado, se dio una fuerte indexación a la inflación debido a que los contratos de compra de energía estaban atados al Índice de Precios al Productor, el cual se disparó a nivel global tras la pandemia.

Por otro lado, existía una alta exposición a la Bolsa de Energía, ya que Air-e dependía fuertemente de comprar energía diaria en el mercado mayorista. Con la llegada del Fenómeno de El Niño, las reservas hídricas del país bajaron y el precio del kilovatio generado por termoeléctricas multiplicó los costos. Todo esto derivó en un quiebre financiero: con tarifas por las nubes, los ciudadanos dejaron de pagar, el recaudo se desplomó y la empresa se quedó sin caja para pagar a las empresas generadoras, lo que causó la intervención forzosa de la compañía por parte del Gobierno en septiembre de 2024 al acumular deudas superiores a 1,8 billones de pesos.

A pesar de que Air-e pasó a estar bajo el control del Estado para evitar un apagón masivo, el alivio en los bolsillos ha sido inestable. Aunque a finales de 2024 se anunciaron reducciones artificiales de hasta un 25% en el precio del kilovatio, los problemas de fondo, como la dependencia de plantas térmicas en épocas de sequía y la falta de capacidad para cubrir los costos de generación, persisten. Para junio de 2026, la región ha vuelto a enfrentar incrementos, con un kilovatio hora que supera los 840 pesos en algunas zonas, recordándole al Caribe que el problema nunca fue solo el nombre de la empresa, sino un modelo energético y regulatorio que descarga todo el peso de las ineficiencias sobre el usuario final.

Por: Víctor Posada