El Centro de Pensamiento "Así Vamos en Salud" advirtió que el sector inició 2026 en una situación de extrema fragilidad. El déficit patrimonial, la insuficiencia presupuestaria y el aumento de acciones judiciales marcan un panorama crítico para la atención de los usuarios.
El sistema de salud colombiano comenzó el 2026 en uno de sus momentos más complejos de los últimos diez años. Según el informe de cierre de 2025 y perspectivas para el nuevo año presentado por el Centro de Pensamiento "Así Vamos en Salud", el profundo deterioro financiero y la escasez de recursos clave han configurado un escenario de alta vulnerabilidad para la prestación del servicio en el país.
Deterioro del patrimonio y déficit operativo
Uno de los indicadores más alarmantes es el déficit patrimonial, que se situó en –15,8 billones de pesos. Esta cifra representa un crecimiento acelerado del patrimonio negativo en comparación con el cierre de 2024, cuando el saldo era de –9,7 billones. Este incremento evidencia una crisis estructural que no ha logrado revertirse.
A noviembre de 2025, las pérdidas operacionales superaron los 7,3 billones de pesos, mientras que la siniestralidad global alcanzó el 108%; es decir, se ubicó 8,6 puntos porcentuales por encima del punto de equilibrio. "En la práctica, esto significa que los ingresos del sistema no cubren los costos reales de atención, una situación especialmente crítica en el régimen contributivo", señala el documento.
Opacidad en la información y riesgo financiero
El análisis advierte que el riesgo financiero real podría ser superior al reportado, debido a la falta de información oportuna por parte de entidades de gran escala. Un ejemplo es la Nueva EPS, que ha incumplido con la entrega de sus estados financieros en los plazos legales, lo cual "limita la supervisión y dificulta la toma de decisiones correctivas".
A esta fragilidad se añade la baja ejecución del Presupuesto Máximo, recurso destinado a servicios y tecnologías no cubiertos por la Unidad de Pago por Capitación (UPC). Aunque en 2025 se requirieron cerca de 4,4 billones de pesos, a diciembre solo se habían ordenado giros por 2,4 billones, afectando la liquidez de las EPS y la continuidad de los tratamientos.
Proyecciones insuficientes para 2026
El panorama para el año en curso es incierto. Si bien el presupuesto aprobado para la ADRES asciende a 110,7 billones de pesos, el rubro de Presupuesto Máximo inició con apenas 1 billón, cifra considerablemente inferior a las necesidades registradas el año anterior.
Por otro lado, los incrementos de la UPC (16,49% para el régimen subsidiado y 9,03% para el contributivo) se consideran insuficientes frente a las presiones de costos. El informe estima que solo en el régimen contributivo existe un faltante inicial de entre 2,7 y 3,1 billones de pesos, déficit que podría agravarse al no contemplar plenamente el impacto del aumento del 23% en el salario mínimo.
Impacto directo en el usuario
La crisis financiera ya se traduce en barreras de acceso para los ciudadanos. Al cierre de 2025, se proyecta un acumulado superior a 2 millones de Peticiones, Quejas, Reclamos y Sugerencias (PQRS), mientras que las acciones de tutela podrían superar las 300.000. Estas cifras reflejan una creciente insatisfacción y dificultades críticas para recibir atención médica oportuna.
Así Vamos en Salud concluye que, sin correctivos técnicos urgentes, transparencia informativa y una revisión rigurosa de la suficiencia de las primas, el sistema corre el riesgo de un colapso mayor durante 2026, afectando directamente la calidad y continuidad del derecho a la salud en Colombia.