En el programa Siempre contigo de La FM, la gastroenteróloga Ana María Leguízamo explicó cómo el intestino influye directamente en las emociones y el estado de ánimo. A lo largo de la conversación, la especialista abordó las dudas más comunes sobre esta relación y destacó el papel clave de la microbiota, el sistema nervioso entérico y los hábitos cotidianos.
¿Por qué se dice que el intestino es el “segundo cerebro”?
“El intestino es un compuesto de varias estructuras que involucra toda una red neuronal y tiene un funcionamiento autónomo del cerebro”, explicó la doctora. Según detalló, aunque ambos sistemas están conectados, “el intestino tiene funciones autónomas que ejercen un control sobre los síntomas digestivos sin depender totalmente de la conexión cerebral”.
¿Qué es la microbiota intestinal y por qué es importante?
La especialista definió la microbiota como “un ecosistema completo compuesto por más de 1000 especies, incluyendo bacterias, virus y hongos, que necesitamos para vivir”. En ese sentido, advirtió que “un desbalance en esta microbiota genera alteraciones en la motilidad intestinal y en la regulación hormonal” y subrayó que “es fundamental mantenerla en equilibrio”.
¿Qué función cumplen las bacterias en el intestino?
Frente a la idea de que todos los microorganismos son perjudiciales, Leguízamo aclaró: “Hay gérmenes que son parte de la flora normal y otros que son patógenos”. Además, explicó que la microbiota “ayuda a fermentar alimentos, absorber agua y culminar el proceso de digestión en el intestino delgado para asimilar mejor los nutrientes”.
¿Cómo se comunican el intestino y el cerebro?
La relación entre ambos sistemas, según la experta, es constante: “Es una relación bidireccional”. Precisó que el cerebro se comunica “a través del nervio vago, que ayuda al peristaltismo y la regulación del tubo digestivo”, mientras que el intestino también envía señales mediante su propia red neuronal.
Además, resaltó que “el intestino produce hormonas que regulan el estado emocional, el control del estrés y el bienestar” y enfatizó que “el 90% de la serotonina se produce en el intestino”.
¿Cómo afecta la microbiota al estado de ánimo?
Cuando existe un desequilibrio, explicó, se produce una condición llamada disbiosis: “Las barreras intestinales se abren, permitiendo inflamación y permeabilidad”. Esto, según dijo, “altera la producción de hormonas intestinales y genera un impacto en el balance de la salud mental”.
¿Qué factores alteran la microbiota intestinal?
La doctora fue clara en señalar los principales factores: “El consumo excesivo de azúcares y los alimentos ultraprocesados” son los más perjudiciales. A esto se suma el impacto emocional: “El estrés crónico genera injurias sobre la microbiota debido a la producción de cortisol, que es la hormona contraria a la serotonina”.
En contraste, destacó que “los prebióticos alimentan la flora normal y ayudan a mantener la homeostasis” y mencionó como aliados el ejercicio y el buen descanso.
¿Existe relación entre ansiedad y colon irritable?
“Es un círculo vicioso”, afirmó. Según explicó, “el estrés favorece el imbalance de la microbiota, lo que explica síntomas de intestino irritable, y estos síntomas digestivos a su vez generan más ansiedad y depresión”.
¿Qué señales indican que algo no está bien en el intestino?
La especialista mencionó síntomas específicos relacionados con el sistema nervioso digestivo: “Dificultad para pasar alimentos (disfagia), atoramientos frecuentes, saciedad precoz o vómitos frecuentes”. Estas señales, indicó, “son signos de que puede haber un problema de transmisión nerviosa o de motilidad”.
También advirtió que no se deben normalizar molestias comunes: “No se debe normalizar el estreñimiento o las flatulencias frecuentes, pues pueden indicar que algo no está bien”.
¿Cómo influyen los hábitos diarios en la salud intestinal?
Entre las recomendaciones, destacó: “Incluir prebióticos, evitar azúcares y ultraprocesados, realizar ejercicio, dormir 8 horas y desconectar pantallas”. También hizo énfasis en la alimentación: “Cumplir con las tres comidas principales, incluyendo siempre proteína y evitando mezclar carbohidratos”.
Finalmente, resumió la importancia del intestino en el bienestar general con una afirmación contundente: “Más que el segundo cerebro, es nuestro verdadero corazón”.