¿Ansiedad o problemas intestinales? Expertos explican el papel de la microbiota en la salud mental

Expertos destacan que la alimentación, el sueño, el ejercicio y el manejo del estrés pueden influir directamente en el equilibrio de la microbiota intestinal y, con ello, en el bienestar emocional.
El intestino produce cerca del 90% de la serotonina, una hormona clave en la regulación del estado de ánimo y el bienestar emocional. Crédito: Freepik

Un grupo de médicos especialistas de la Fundación Valle del Lili, presentaron un informe de la importancia de estudiar la alimentación, el sueño, el ejercicio y el manejo del estrés, al estar comprometidos directamente con el equilibrio de la microbiota intestinal y el bienestar emocional.

Afirmaron que durante años, muchas personas han atribuido la ansiedad, el cansancio mental o los cambios de humor únicamente al estrés cotidiano o a problemas emocionales. Sin embargo, cada vez más investigaciones científicas apuntan a un factor menos evidente, pero igualmente importante: la salud intestinal.

“Lejos de ser un órgano dedicado exclusivamente a la digestión, el intestino alberga una compleja comunidad de microorganismos conocida como microbiota intestinal, que desempeña funciones esenciales para el organismo y mantiene una estrecha relación con la salud física y mental”, subrayan.

Los especialistas aseguran que este ecosistema, compuesto por billones de bacterias, virus, hongos y otros microorganismos, participa en procesos digestivos, inmunológicos y metabólicos, además de influir en la regulación del estado de ánimo, la respuesta al estrés y la función cerebral.

La microbiota, un “órgano invisible”

El estudio realizado por los profesionales de la salud Harold Ignacio Colino, Psiquiatra; Carlos Arturo Rojas, Gastroenterólogo, Nohra Liliana Zuluaga, Residente de segundo año de psiquiatría, Nohra Liliana Zuluaga, Residente de segundo año de psiquiatría, Lorena Cerón, Residente de segundo año de psiquiatría y Laura Soto Figueroa, Residente de tercer año de psiquiatría, destacó que la microbiota intestinal es considerada por muchos científicos como un “órgano invisible” o “órgano virtual”, debido a la magnitud de sus funciones dentro del cuerpo humano.

“Aunque no forma parte de los tejidos humanos, puede llegar a pesar entre uno y dos kilogramos y aporta más de 150 veces más material genético que el propio genoma humano”, manifestaron.

Entre sus funciones más importantes se encuentran la producción de vitaminas esenciales, como las del complejo B y la vitamina K, el fortalecimiento del sistema inmunológico, la extracción de energía de alimentos que el organismo no puede digerir por sí solo y la participación en procesos relacionados con el pensamiento y las emociones.

El puente entre el intestino y el cerebro

Uno de los descubrimientos más relevantes de los últimos años según los expertos, es la existencia del llamado eje microbiota-intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional que conecta el sistema digestivo con el sistema nervioso.

“Gracias a esta conexión, las señales generadas en el intestino pueden influir en el cerebro y afectar aspectos como las emociones, la memoria, la concentración y el comportamiento”, dijeron.

Apuntaron que las bacterias intestinales producen sustancias químicas fundamentales para el bienestar emocional, entre ellas la serotonina, conocida popularmente como la “hormona del bienestar”; el GABA, relacionado con la reducción de la ansiedad; y la dopamina, asociada con la motivación y la sensación de recompensa.

“Asimismo, generan ácidos grasos de cadena corta, como el butirato, compuestos que ayudan a proteger las neuronas y a regular procesos inflamatorios que pueden afectar la salud mental”, recalcaron.

Los expertos explican que la relación funciona en ambos sentidos: mientras la microbiota influye en el cerebro, las emociones, el estrés y los pensamientos también pueden alterar el funcionamiento intestinal.

Cada microbiota es única

Apuntaron que aunque todos los seres humanos comparten ciertos grupos básicos de bacterias intestinales, la composición de la microbiota es diferente en cada persona.

“Factores como el tipo de parto al nacer, la lactancia materna, la alimentación, el entorno, el uso de medicamentos y los hábitos de vida contribuyen a moldear este ecosistema a lo largo de la vida. Por esta razón, dos personas pueden responder de manera distinta ante una misma dieta, un tratamiento o incluso situaciones de estrés similares”, explicaron.

Los hábitos que pueden afectar el equilibrio intestinal

Los especialistas advierten que diversos factores cotidianos pueden alterar la composición de la microbiota y afectar su funcionamiento.

Entre ellos se encuentran los trastornos del sueño, las dietas con alto contenido de grasas y azúcares refinados, el consumo excesivo de edulcorantes artificiales, el tabaquismo y el uso indiscriminado de antibióticos.

“La interrupción frecuente del sueño puede desajustar el reloj biológico y alterar el equilibrio intestinal, mientras que fumar modifica la composición de las bacterias presentes en el tracto digestivo. En cuanto a los antibióticos, los expertos recuerdan que estos medicamentos eliminan tanto bacterias perjudiciales como beneficiosas, por lo que deben utilizarse únicamente bajo supervisión médica”, señalaron.

Pequeños cambios que pueden marcar una gran diferencia

La buena noticia según los profesionales de la salud de la Fundación Valle del Lili, es que existen hábitos sencillos que pueden contribuir a mantener una microbiota saludable y favorecer el bienestar emocional.

Entre las recomendaciones se encuentran aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra, como cebollas, ajos, plátanos, legumbres y cereales integrales, ya que estos sirven de alimento para las bacterias beneficiosas del intestino.

“También se aconseja incluir alimentos fermentados y productos con probióticos, como yogures que contienen microorganismos de los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium, asociados en algunos estudios con mejoras en el manejo del estrés y los síntomas de ansiedad”, añadieron.

El informe revela que la actividad física regular es otro de los factores clave. Diversas investigaciones han demostrado que el ejercicio incrementa la diversidad de especies bacterianas en el intestino, fortaleciendo la capacidad del organismo para responder al estrés y a las enfermedades.

“Dormir adecuadamente y desarrollar estrategias para controlar el estrés también son fundamentales para preservar la salud intestinal y emocional”, manifestaron.

Señales que podrían indicar un desequilibrio

Los especialistas señalan que algunos síntomas digestivos y emocionales pueden estar relacionados con alteraciones en la microbiota.

Entre las señales digestivas más frecuentes se encuentran la distensión abdominal, el dolor recurrente, los cambios en el hábito intestinal, la intolerancia a ciertos alimentos y las variaciones en el apetito.

A nivel emocional, pueden presentarse cambios de ánimo, alteraciones del sueño, falta de motivación, dificultades de concentración y sensación persistente de fatiga mental.

“Aunque estas manifestaciones pueden tener múltiples causas, los expertos recomiendan prestar atención a los hábitos de alimentación, descanso y actividad física, y buscar orientación profesional cuando los síntomas persistan”, subrayan.

Una nueva mirada al bienestar integral

Dicen que el creciente conocimiento sobre la relación entre la microbiota intestinal y el cerebro está transformando la manera en que la medicina entiende el bienestar humano.

Especialistas en salud digestiva destacan que la nutrición, el ejercicio, el sueño y el manejo del estrés no deben considerarse únicamente recomendaciones generales, sino herramientas biológicas capaces de influir en la salud emocional y la resiliencia frente a las dificultades cotidianas.

En instituciones como la Fundación Valle del Lili, los profesionales promueven una visión integral de la salud que incluye la evaluación de los hábitos de vida y el acompañamiento nutricional para fortalecer la salud digestiva.

“La evidencia científica continúa avanzando, pero el mensaje parece cada vez más claro: cuidar el intestino podría ser una de las claves para proteger no solo la salud física, sino también el equilibrio emocional y la calidad de vida”, puntualizan.

Claves del tema en cuatro preguntas

¿Qué es la microbiota intestinal y por qué se le conoce como el “órgano invisible”?

La microbiota intestinal es el conjunto de billones de microorganismos, como bacterias, virus y hongos, que habitan en el tracto digestivo. Se le llama “órgano invisible” porque, aunque no es un órgano humano propiamente dicho, cumple funciones esenciales para el organismo, como producir vitaminas, fortalecer el sistema inmunológico y participar en procesos relacionados con el estado de ánimo y el funcionamiento cerebral.

¿Cómo influye la microbiota intestinal en las emociones y la salud mental?

La microbiota forma parte del eje microbiota-intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional que conecta el intestino con el cerebro. Las bacterias intestinales producen sustancias como serotonina, dopamina y GABA, que intervienen en la regulación del estado de ánimo, la motivación, la respuesta al estrés y la ansiedad.

¿Qué factores pueden alterar el equilibrio de la microbiota intestinal?

Entre los factores que pueden afectar la microbiota se encuentran la falta de sueño, una alimentación rica en grasas y azúcares refinados, el consumo excesivo de edulcorantes artificiales, el tabaquismo y el uso inadecuado de antibióticos. Estos hábitos pueden reducir la diversidad de microorganismos beneficiosos y afectar tanto la salud digestiva como la emocional.

¿Qué hábitos ayudan a mantener una microbiota saludable?

Los especialistas recomiendan consumir alimentos ricos en fibra, incluir alimentos fermentados y probióticos en la dieta, realizar actividad física de manera regular, dormir adecuadamente y controlar el estrés. Estos hábitos favorecen el equilibrio de la microbiota intestinal y pueden contribuir al bienestar físico y emocional.