La modernización de la vigilancia sanitaria y el fortalecimiento de la farmacovigilancia se convirtieron en prioridades para el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), con el propósito de garantizar la seguridad, la calidad y la eficacia de los medicamentos en Colombia.
Así lo afirmó la directora de la entidad, Pahola Pulgarín, durante la instalación del XIII Encuentro Nacional de Farmacovigilancia, donde señaló que la agilización de los procesos de expedición de registros sanitarios debe estar acompañada de una vigilancia más rigurosa de los medicamentos y sus posibles riesgos.
La funcionaria explicó que el Invima trabaja en el fortalecimiento de sus capacidades técnicas, científicas y regulatorias, así como en la incorporación de herramientas tecnológicas que permitan mejorar los tiempos de respuesta y avanzar hacia una vigilancia sanitaria más oportuna, transparente, moderna y centrada en las necesidades de la población.
Según Pulgarín, el desafío consiste en lograr mayor eficiencia en los procedimientos sin descuidar las responsabilidades de la autoridad sanitaria frente a los pacientes.
En ese sentido, sostuvo que las decisiones de la entidad deben sustentarse en evidencia científica y contribuir a garantizar que los medicamentos y demás productos bajo su competencia cumplan con los estándares de seguridad, calidad y eficacia.
Farmacovigilancia: más allá de recibir reportes
Durante su intervención, la directora del Invima destacó que la farmacovigilancia ocupa un lugar estratégico dentro del sistema regulatorio, debido a que permite identificar posibles riesgos asociados al uso de medicamentos, evaluar la información disponible y adoptar medidas para prevenir daños.
La funcionaria enfatizó que esta labor no puede limitarse a recibir notificaciones sobre sospechas de reacciones adversas. El objetivo es analizar los datos, identificar señales de seguridad y convertir los resultados en decisiones que contribuyan a proteger la salud de los pacientes.
“Cada notificación oportuna, cada señal de seguridad, cada medida de minimización del riesgo marcan una diferencia en la vida de las personas que consumen los productos vigilados por el Invima”, señaló Pulgarín.
La directora también reconoció que Colombia enfrenta retos para avanzar hacia procesos de evaluación más sistematizados, pues algunas actividades de recolección y análisis de información han dependido de procedimientos manuales.
Por ello, indicó que la transformación tecnológica representa una oportunidad para procesar mayores volúmenes de datos, mejorar la capacidad de análisis y respaldar decisiones regulatorias más oportunas.
Los cuatro desafíos de la farmacovigilancia en Colombia
En el encuentro, Pulgarín planteó cuatro líneas de trabajo que considera fundamentales para fortalecer la vigilancia de los medicamentos y responder a los nuevos desafíos sanitarios.
1. Avanzar hacia una farmacovigilancia más integrada y eficiente.
El primer desafío consiste en mejorar los procesos de recepción, sistematización y evaluación de los reportes, con el apoyo de herramientas tecnológicas que permitan optimizar el análisis de la información y facilitar la identificación de posibles riesgos.
La directora señaló que la incorporación de estos mecanismos puede ayudar a transformar los datos en acciones concretas y fortalecer la capacidad de respuesta de la autoridad sanitaria.
2. Fortalecer la participación de los pacientes y los profesionales de la salud.
El segundo punto se relaciona con la importancia de promover el reporte oportuno de posibles problemas asociados al uso de medicamentos.
De acuerdo con Pulgarín, la experiencia de los pacientes y de los profesionales sanitarios constituye una fuente esencial de información para comprender cómo se comportan los medicamentos en condiciones reales de utilización.
Por esta razón, la participación de estos actores resulta fundamental para mejorar la detección de señales de seguridad y contribuir a una vigilancia más completa.
3. Aprovechar responsablemente la transformación digital y los datos.
El tercer desafío consiste en incorporar nuevas tecnologías, inteligencia artificial y datos de la práctica clínica para mejorar el procesamiento y la interpretación de grandes volúmenes de información.
La funcionaria recordó que los equipos de farmacovigilancia han enfrentado dificultades relacionadas con el análisis manual de bases de datos y explicó que la adquisición de nuevas herramientas puede facilitar el trabajo técnico y científico.
Sin embargo, la finalidad de esta transformación no debe limitarse a automatizar procedimientos, sino que debe permitir tomar decisiones mejor fundamentadas y establecer medidas oportunas para gestionar los riesgos.
4. Combatir la desinformación sobre medicamentos y vacunas.
El cuarto desafío es mejorar la comunicación con la ciudadanía y fortalecer la capacidad del Invima para difundir información confiable sobre la seguridad de los productos bajo su vigilancia.
Pulgarín advirtió que las decisiones regulatorias y los documentos institucionales deben traducirse en acciones de comunicación que lleguen efectivamente a la población.
También planteó la necesidad de utilizar los diferentes canales de información para responder a los contenidos engañosos que circulan en las redes sociales, especialmente cuando abordan medicamentos, vacunas y alertas sanitarias.
En su opinión, la autoridad sanitaria debe consolidarse como una fuente confiable para consultar información validada y comprender los posibles riesgos relacionados con estos productos.
Colombia se prepara para una nueva evaluación internacional
Otro de los asuntos destacados durante la instalación del encuentro fue la preparación del Invima para la visita de evaluación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), prevista para 2027, según lo señalado por la directora.
Pulgarín recordó que el reconocimiento del Invima como agencia internacional de referencia por parte de la OPS representa un logro institucional, pero también implica mantener y fortalecer las capacidades regulatorias de la entidad.
La funcionaria indicó que los reconocimientos internacionales deben reflejarse en procedimientos sólidos, resultados verificables, trazabilidad de las decisiones y confianza en la actuación de la autoridad sanitaria.
En este contexto, la farmacovigilancia constituye uno de los componentes relevantes para demostrar la capacidad del país de vigilar los medicamentos durante todo su ciclo de vida, evaluar la información que surge de su uso e implementar medidas cuando la evidencia científica lo requiera.
La preparación para esta evaluación también exige fortalecer la gestión institucional, consolidar los procedimientos y garantizar que el conocimiento técnico y científico se traduzca en resultados medibles.
Cooperación institucional para proteger a los pacientes
Pulgarín subrayó que ninguna autoridad sanitaria puede responder de manera aislada a todos los desafíos relacionados con la seguridad de los medicamentos.
Por ello, destacó la importancia de la cooperación entre instituciones, el intercambio de información, la formación del talento humano y la articulación entre autoridades sanitarias, universidades, profesionales de la salud, pacientes e industria farmacéutica.
La directora consideró que estos esfuerzos son necesarios para construir sistemas de vigilancia más sólidos, integrados y capaces de responder a los cambios científicos y tecnológicos.
Asimismo, hizo un llamado a aprovechar el XIII Encuentro Nacional de Farmacovigilancia como un espacio para compartir conocimientos, identificar oportunidades de mejora y establecer compromisos orientados a fortalecer las capacidades del país.
El objetivo: decisiones basadas en evidencia y una vigilancia más preventiva
El mensaje central de la directora del Invima fue que la modernización regulatoria debe ir acompañada de una mayor capacidad para identificar y gestionar los riesgos asociados a los medicamentos.
La incorporación de inteligencia artificial, la sistematización de los reportes y el fortalecimiento de la comunicación pública hacen parte de las estrategias planteadas para avanzar hacia una farmacovigilancia más moderna, participativa y eficiente.
No obstante, la efectividad de estos avances dependerá de la calidad de la información, la capacidad técnica de los equipos y la articulación entre los diferentes actores del sistema sanitario.
Claves del tema en cuatro preguntas
¿Qué anunció la directora del Invima sobre el fortalecimiento de la farmacovigilancia en Colombia?
La directora del Invima, Pahola Pulgarín, anunció que la entidad busca fortalecer sus capacidades técnicas, científicas y regulatorias mediante herramientas tecnológicas, inteligencia artificial y análisis de datos. El objetivo es agilizar los procesos de expedición de registros sanitarios sin descuidar la vigilancia de la seguridad, la calidad y la eficacia de los medicamentos.
¿Cuáles son los cuatro principales desafíos de la farmacovigilancia identificados por el Invima?
Los desafíos son avanzar hacia una farmacovigilancia más integrada y eficiente, fortalecer la participación de los pacientes y los profesionales de la salud, aprovechar responsablemente la transformación digital y combatir la desinformación sobre medicamentos y vacunas. Estas acciones buscan mejorar la detección de riesgos y convertir los reportes en decisiones que contribuyan a proteger a los pacientes.
¿Cómo pueden contribuir la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías a la vigilancia de los medicamentos?
La inteligencia artificial y las herramientas tecnológicas pueden ayudar a procesar grandes volúmenes de datos, sistematizar los reportes, identificar posibles señales de seguridad y mejorar el análisis de la información. De esta manera, el Invima busca respaldar sus decisiones en evidencia científica y adoptar medidas oportunas para prevenir daños asociados al uso de medicamentos.
¿Por qué es importante la farmacovigilancia para la evaluación internacional del Invima?
La farmacovigilancia es uno de los componentes relevantes para demostrar la capacidad del Invima de vigilar los medicamentos durante todo su ciclo de vida, identificar nuevos riesgos y adoptar medidas cuando la evidencia lo requiera. Según lo señalado por su directora, Colombia se prepara para una visita de evaluación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), prevista para 2027, con el propósito de fortalecer sus capacidades regulatorias y mantener estándares internacionales de vigilancia sanitaria.