La CAR impuso medida preventiva al colegio donde desapareció Valeria Afanador ¿por qué?

La CAR suspendió intervenciones no autorizadas del colegio en la zona de protección hídrica del río Frío.
Colegio de Valeria Afanador: se conocieron chats de los profesores tras desaparición. Crédito: Colegio Gimnasio Campestre Los Laureles

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) impuso este jueves 22 de enero una medida preventiva al Colegio Campestre Los Laureles, ubicado en la vereda Canelón de Cajicá, tras detectar intervenciones no autorizadas en áreas de especial protección hídrica.

La sanción consiste en la suspensión inmediata de todas las actividades que la institución educativa adelantaba dentro de la zona de ronda del río Frío. Según la autoridad ambiental, estas labores vulneran la normativa vigente sobre el uso del suelo en ecosistemas estratégicos.

Incumplimiento de la zona de exclusión

El director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, fundamentó la decisión en la reglamentación establecida desde hace más de una década para este cuerpo de agua. “Desde 2014 existe un área de 50 metros adyacente al cauce principal del río Frío en donde no pueden desarrollarse actividades distintas a la restauración y conservación ambiental”, puntualizó el funcionario.

La medida busca detener el impacto negativo sobre la franja de seguridad del río, un espacio vital para la regulación hídrica y la preservación de la biodiversidad local. Con esta acción, el colegio deberá cesar cualquier uso del terreno que no esté alineado con la recuperación del ecosistema, mientras la autoridad ambiental evalúa si procede la apertura de un proceso sancionatorio formal.

¿Por qué se impuso la medida?

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) precisó los motivos detrás de la medida preventiva impuesta al Colegio Campestre Los Laureles. Según el informe técnico, la institución intervino la ronda de protección que bordea el cuerpo hídrico con construcciones que violan la normativa de preservación ambiental.

Pese a contar con licencia urbanística para sus sedes principales, la entidad detectó que el colegio adecuó en la zona de exclusión una granja, una huerta, canchas de minigolf y voleibol de arena, además de un parqueadero para motos y bicicletas. La CAR enfatizó que estas actividades de uso recreativo y logístico están prohibidas en la franja de 50 metros adyacente al cauce.

Antecedentes: El caso de Valeria Afanador

La intervención de la autoridad ambiental cobra relevancia al recordar el trágico suceso ocurrido en el mismo entorno geográfico. El 12 de agosto de 2014, Valeria Afanador, una niña de 12 años con síndrome de Down, desapareció mientras se encontraba en las instalaciones del Gimnasio Campestre Los Laureles, en la vereda Canelón.

Tras una búsqueda que se extendió por 18 días, el cuerpo de la menor fue hallado el 29 de agosto a escasos 346 metros de la institución educativa. El Instituto Nacional de Medicina Legal dictaminó posteriormente que la causa de muerte fue asfixia por sumersión, confirmando que la niña aspiró e ingirió agua y residuos de pantano del río Frío.

La coincidencia de la ubicación del colegio con el cauce del río ha sido un punto de debate constante sobre la seguridad de los estudiantes y el respeto a las zonas de ronda. Con esta nueva medida, la CAR busca garantizar que no se realicen actividades humanas en áreas que, además de ser ecosistemas protegidos, representan un riesgo geográfico latente.