Una estrella gigante se desvanece: científicos intentan saber por qué

Betelgeuse, una de las estrellas más brillantes de la constelación de Orión, vuelve a perder luminosidad.
La estrella ha perdido energía y continuará haciéndolo. Crédito: www.magnific.com

Betelgeuse, la supergigante roja situada en la constelación de Orión, vuelve a captar la atención de los astrónomos por sus cambios de brillo. Su comportamiento, caracterizado por períodos de oscurecimiento y recuperación, ha llevado a los científicos a investigar qué ocurre en sus capas exteriores y qué factores intervienen en su evolución.

La estrella, ubicada a unos 650 años luz de la Tierra, presenta variaciones naturales de luminosidad. Sin embargo, sus fluctuaciones de largo período han despertado especial interés, pues podrían estar relacionadas con la presencia de una estrella compañera que atraviesa su atmósfera.

Una compañera que altera su atmósfera

La investigación ha identificado indicios de una estrella compañera llamada Siwarha. Su existencia recibió respaldo observacional mediante estudios publicados en 2025 y 2026.

En enero de 2026, un equipo encabezado por Andrea Dupree, del Center for Astrophysics, Harvard & Smithsonian, presentó resultados obtenidos con el telescopio espacial Hubble y observatorios terrestres. Los investigadores identificaron una estela de gas más denso en la atmósfera de Betelgeuse, asociada al movimiento de su compañera.

Siwarha completa una órbita en aproximadamente 2.100 días, equivalentes a 5,75 años. Durante su recorrido atraviesa las capas exteriores de la supergigante y perturba el material que encuentra a su paso. Esta interacción podría explicar parte de las variaciones prolongadas de brillo.

El estudio fue aceptado para publicación en The Astrophysical Journal.

Nuevas observaciones revelan cambios en su forma

El 30 de octubre de 2026, el Observatorio ALMA divulgó nuevos resultados obtenidos junto con el radiotelescopio VLA de Estados Unidos.

El equipo liderado por Lynn D. Matthews, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), analizó observaciones realizadas entre 2021 y 2026 en siete frecuencias de radio. Los datos muestran que la atmósfera de Betelgeuse presenta variaciones en su forma: parece más alargada cuando Siwarha alcanza una mayor separación aparente y más redondeada cuando pasa por delante o detrás de la estrella desde nuestra perspectiva.

Los investigadores también identificaron una región fría cercana a la superficie visible, con una temperatura de brillo aproximada de 2.200 kelvin. En regiones más externas, a unos 2,7 radios estelares, registraron alrededor de 3.500 kelvin.

Aunque los resultados respaldan la influencia de Siwarha, los científicos advierten que necesitan nuevas observaciones para confirmar cómo afecta su movimiento a la atmósfera de Betelgeuse.

El antecedente del Gran Oscurecimiento

El comportamiento de la estrella ya había sorprendido a la comunidad científica entre finales de 2019 y comienzos de 2020, cuando perdió más de dos tercios de su brillo aparente.

Las observaciones del Hubble permitieron reconstruir un posible mecanismo: una expulsión de material caliente desde su superficie se enfrió al expandirse y produjo una nube de polvo que bloqueó parte de su luz.

Esta explicación fue desarrollada en el estudio The Great Dimming of Betelgeuse: A Surface Mass Ejection and Its Consequences, publicado en The Astrophysical Journal en agosto de 2022 (Dupree y colaboradores, 2022).

¿Está cerca de convertirse en supernova?

Betelgeuse es una estrella evolucionada que terminará su vida en una explosión de supernova. Sin embargo, sus actuales variaciones de brillo no indican que ese acontecimiento sea inminente.

Los astrónomos todavía investigan cuánto tiempo le queda antes de alcanzar esa etapa. Las estimaciones sitúan ese desenlace en escalas de tiempo muy amplias, posiblemente de 100.000 años o más.

Mientras tanto, las observaciones de Hubble, ALMA y VLA permitirán estudiar cómo las estrellas gigantes pierden material, interactúan con sus compañeras y evolucionan hacia sus etapas finales.

Betelgeuse continúa ofreciendo una oportunidad excepcional para comprender procesos estelares que, aunque ocurren a cientos de años luz, pueden estudiarse desde la Tierra.