La forma en que te ríes podría explicar cómo nació el lenguaje humano

Una investigación concluye que, aunque todos los grandes simios presentan una risa con una sincronización regular, los humanos desarrollaron una mayor flexibilidad para modificar su ritmo según el contexto.
Zeytin, una cría de gorila de llanura occidental, en el zoológico de Polonezkoy, en Estambul. Crédito: AFP

La risa humana comparte un patrón rítmico con la de los grandes simios que se ha conservado durante al menos 15 millones de años, según un estudio comparativo realizado con orangutanes, gorilas, bonobos, chimpancés y niños. La investigación concluye que, aunque todos los grandes simios presentan una risa con una sincronización regular, los humanos desarrollaron una mayor flexibilidad para modificar su ritmo según el contexto, una capacidad que pudo ser clave en la evolución del habla y el lenguaje.

De Gregorio, C., Davila-Ross, M. y Lameira, AR. publicaron en la revista Nature el estudio: “El ritmo y la sincronización de la risa revelan que la plasticidad vocal humana se sitúa en un continuo homínido”.

Los investigadores analizaron la risa de las cinco especies actuales de grandes simios para reconstruir cómo evolucionó el control vocal en los homínidos. El hallazgo principal muestra que la risa del último ancestro común ya era isócrona, es decir, mantenía un ritmo regular, y que con el paso de millones de años este ritmo se volvió más rápido, más variable y más sensible al contexto, especialmente en los seres humanos.

La risa ofrece una ventana para entender el origen del lenguaje

El sonido no deja fósiles, por lo que rastrear el origen del habla representa uno de los mayores desafíos para la ciencia. Ante esa limitación, los investigadores recurrieron al estudio comparativo de los grandes simios, los parientes vivos más cercanos del ser humano, para reconstruir cómo pudieron evolucionar las capacidades vocales de los ancestros humanos.

La investigación explica que la risa es una de las pocas vocalizaciones compartidas por todos los grandes simios, independientemente de la especie, el sexo o la edad. Además, aparece principalmente durante el juego social y otras interacciones de afiliación, donde ayuda a comunicar intenciones amistosas y a mantener la coordinación entre individuos.

Debido a que la risa está formada por secuencias repetitivas como "ja, ja, ja", los científicos consideraron que su ritmo podía revelar cambios evolutivos en la coordinación entre la respiración, la producción de sonidos y el control motor que finalmente hicieron posible el lenguaje.

El estudio comparó la risa de cinco especies de grandes simios

Para desarrollar la investigación, los científicos registraron episodios de risa de orangutanes, gorilas, bonobos, chimpancés y niños humanos de entre seis meses y siete años de edad. La mayoría de los animales fueron observados en centros especializados, mientras que los niños fueron grabados en sus hogares durante sesiones de juego con sus madres.

Los investigadores analizaron 140 episodios de risa, extrayendo información sobre el inicio de cada sonido, la duración de los intervalos entre las vocalizaciones y la regularidad de esos patrones. Posteriormente aplicaron modelos estadísticos para evaluar la velocidad, la variabilidad y la sincronización del ritmo en cada especie y en distintos contextos, como el juego y las cosquillas.

La risa de los grandes simios mantiene un ritmo regular desde hace millones de años

Los resultados mostraron que la risa de todos los grandes simios es isócrona, es decir, mantiene una sincronización regular entre las explosiones vocales.

Según los investigadores, este hallazgo indica que los grandes simios llevan riendo de una manera reconocible para los humanos modernos desde hace al menos 15 millones de años, ampliando evidencias previas que solo habían sido observadas en orangutanes y otros primates.

No obstante, el estudio encontró que el contexto influye en esa regularidad. La risa provocada por cosquillas resultó mucho más estable y regular, mientras que durante el juego social el ritmo tendía a desviarse debido a los movimientos físicos propios de estas interacciones, como empujones, torsiones o compresión del tórax, que alteran el patrón respiratorio.

Los humanos desarrollaron una mayor flexibilidad vocal

Otro de los principales hallazgos fue que el ritmo de la risa se aceleró gradualmente a lo largo de la evolución de los homínidos.

Los análisis mostraron que esta tendencia fue especialmente evidente durante las cosquillas. Sin embargo, solo los humanos modificaron la velocidad de su risa dependiendo del contexto, produciendo una risa más rápida durante las cosquillas que durante el juego, un comportamiento que no apareció en los demás grandes simios.

Además, los investigadores identificaron un aumento progresivo de la variabilidad temporal del ritmo, siendo los seres humanos quienes presentan la mayor flexibilidad para modificar el tempo de la risa.

Según el estudio, esta capacidad puede estar relacionada con un control vocal más avanzado, ya que en los humanos una risa con mayor variabilidad suele percibirse como más positiva, social y emocionalmente expresiva que una risa completamente rígida.

La evolución del ritmo de la risa pudo preparar el camino para el habla

Los autores concluyen que la evolución de la risa refleja un incremento gradual de la plasticidad vocal dentro de la familia de los homínidos.

En conjunto, los resultados muestran una trayectoria evolutiva caracterizada por ritmos más rápidos, más variables y más sensibles al contexto, rasgos que probablemente favorecieron el desarrollo del control vocal necesario para el surgimiento del habla y el lenguaje humanos.

Desde esta perspectiva, los investigadores sostienen que la risa no solo cumple una función social, sino que también constituye un modelo excepcional para comprender las raíces evolutivas de la comunicación vocal humana.

Claves del tema en cuatro preguntas

¿Qué descubrió el estudio sobre la evolución de la risa?

El estudio encontró que la risa de todos los grandes simios es isócrona, es decir, presenta una sincronización regular, y que a lo largo de la evolución de los homínidos el ritmo se volvió más rápido, más variable y más adaptable al contexto, especialmente en los humanos.

¿Qué especies participaron en la investigación?

Los investigadores analizaron la risa de orangutanes, gorilas, bonobos, chimpancés y niños humanos, comparando sus patrones rítmicos durante situaciones de juego y cosquillas.

¿Por qué la risa ayuda a estudiar el origen del lenguaje?

Porque el sonido no deja registros fósiles y la risa es una vocalización compartida por todos los grandes simios. Su estudio permite reconstruir cómo evolucionaron el control vocal, la coordinación respiratoria y las capacidades que posteriormente hicieron posible el habla.

¿Cuál fue la principal diferencia encontrada entre los humanos y los demás grandes simios?

El estudio mostró que solo los humanos modifican el ritmo de su risa según el contexto, además de presentar la mayor variabilidad temporal, lo que sugiere un control vocal más flexible y avanzado que pudo contribuir a la aparición del lenguaje.